“USOS Y COSTUMBRES”

  • Expuesta la corrupción de indígenas

  • Implicado el delegado del INPI

En la novela de Mario Puzo “The Godfather” tiene un pasaje que protagoniza Tom Hagen cuando va a la meca del cine para abogar ante un famoso director de cine por el ahijado de Don Vito Corleone, para que dieran el papel a Johnny Fontane; se percata de que una bella niña apenas adolescente ha pasado la noche con el infame director, pronuncia la palabra “infamita” que en italiano antiguo condensa la mayor ordalía que se pueda cometer contra una menor.

El atraco sexual, violento, ha sido costumbre en los pueblos originarios que están asentados en la zona serrana de la entidad, tanto coras como huicholes, son polígamos e incestuosos, y con un poco de poder en sus comunidades, son auténticos barbajanes que no dejan crecer a sus adolescentes, ya que a la primera menstruación las toman como sus mujeres.

Desde que el Estado mexicano asumió un excesivo proteccionismo, tuvo consecuencia que las comunidades y sus dirigentes se transformaron en unos parásitos que solo viven de la prodigalidad gubernamental; desde el Plan Huicot de los setentas del siglo pasado, hasta la fecha, los llamados “usos y costumbres” de las comunidades indígenas son el argumento recurrente para justificar su estado de excepción a las leyes y códigos que rigen a una sociedad como la nuestra.

El reciente caso de agresión contra menores indígenas ocurrido en la Casa del Niño Indígena “Tenochtitlán” de la comunidad de Las Blancas en Carretones de Cerritos del municipio de Tepic, es una muestra de que tales costumbres no han desaparecido de estas etnias; y los hechos proditorios ocurridos ameritaron la intervención de la Fiscalía General del Estado y de la Procuraduría de la Defensa del Menor.

Es la época de cosecha de la caña de azúcar y muchos indígenas bajan de la sierra a trabajar en la zafra, ahí en esos albergues dejan a sus menores hijos que fueron víctimas de los bajos instintos depredadores de estos sujetos; bajo ninguna circunstancia debe existir impunidad alguna.

Maximino González, titular de la delegación del INPI fue despedido, los encargados de la Casa del Niño Indígena Vicenta Hernández de la Cruz, Ángel de la Cruz Vázquez y Juan Roberto Hernández Hernández ya fueron detenidos y es de esperarse que agotadas las indagatorias, se proceda en su contra con todo el peso de la Ley; ilícitos como corrupción de menores, violación o estupro y otros que implican narcomenudeo, deben ser la materia de la acción punitiva.

Una auténtica ordalía..! una “infamita” descomunal, inadmisible en el escenario de un gobierno justicialista. Pobres niñas, pobres niños, han  sido víctimas inermes del peor de los delitos que se acumulan a la marginación permanente en la que viven; si esas condiciones de excepción pudiese llamarse “vida…”

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