Desde el 17 de marzo, México ha estado experimentando una ola de calor intensa que ha tenido consecuencias graves para la salud. Según la Secretaría de Salud, se han registrado 956 casos de daños a la salud relacionados con las altas temperaturas, y 48 personas han fallecido como resultado de esta situación.

Durante la semana epidemiológica 20, se reportaron 14 muertes en Veracruz, seguido por Tabasco y San Luis Potosí con 8 cada uno. Tamaulipas registró 5 decesos, mientras que Oaxaca, Nuevo León e Hidalgo tuvieron 4, 3 y 2 muertes respectivamente. Además, Chiapas, Campeche, Guanajuato y Sonora también reportaron una muerte cada uno.

La causa principal de estas muertes ha sido el golpe de calor,, que representó el 87.5% de los casos. El resto de las defunciones se debió a deshidratación.

La situación es crítica, pues durante la misma semana se notificaron 286 casos adicionales asociados a temperaturas naturales extremas, y se registraron 22 defunciones a nivel nacional. De estas, 15 fueron atribuidas a la segunda ola de calor, mientras que una se relacionó con la tercera ola, la cual comenzó el 20 de mayo y se espera que continúe con altas temperaturas en todo el país.

El Servicio Meteorológico Nacional ha pronosticado cinco olas de calor entre marzo y julio de este año, representando un desafío adicional para las autoridades sanitarias y la población en general.

Según especialistas, es fundamental que la población tome medidas para protegerse del calor extremo y que las autoridades implementen estrategias para mitigar los efectos de esta ola de calor en la salud pública. Mantenerse hidratado, evitar la exposición prolongada al sol y buscar lugares frescos son algunas de las recomendaciones clave para enfrentar esta situación crítica.