SANBOLAS

· Icónico puerto que vuelve a renacer

· Otro polo de desarrollo turístico

No fue el primer puerto del Pacífico, Chacala lo fue; ahí llegaron los primeros buques del oriente, aún en el viejo muelle se conservan los grandes ladrillos típicos de las construcciones de la colonia; sin embargo por su situación estratégica, San Blas se convirtió en un centro naviero, comercial y fiscal; cerca de Matanchén estaban los astilleros donde se construyeron los buques que salían hacia las Californias, y en toda esa zona adyacente con los exudados del petróleo, el chapopote, calafateaban las naves.

Y en esta época en que San Blas tuvo más de doscientos mil habitantes, Guadalajara era una pequeña ciudad de comerciantes. Aquí estuvo la Aduana del gobierno del virreinato y de las repúblicas que establecieron su régimen fiscal, solo que cuando el gobierno de Juárez no pudo con el caudillo local, Manuel Lozada, una vez restaurada la república, el sucesor de Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada cambió la sede de la Aduana al Puerto de Acapulco; así se inició su declive.

Todo esto y muchas cosas más, supimos en aquella excelente jornada que organizó el tribuno Celso Delgado cuando fue gobernador, trajo a la directora del Museo marítimo de España, y a una pléyade de especialistas que recrearon la historia del puerto en el desarrollo de la región y de las Californias; por cierto ahí en lo que ahora es Puerto Balleto, en la Isla María Madre, existía un astillero para reparar las naves que transitaban por esta región del Pacífico.

El archipiélago es de una belleza ubérrima, cuando era el único penal federal que permitía a los presos estar con sus familias, hubo varios directores que dependieron de la Secretaría de Gobernación que supieron manejar el penal con un enorme sentido empresarial, al tener la mano de obra cautiva y sin salario ni prestaciones, las  factorías crecieron, en el campamento Buganbilias existió una unidad agropecuaria con más de dos mil cabezas de ganado caprino.

Se tuvo una henquenera, varias hectáreas de hortalizas; una fábrica de hilados, una fábrica de hielo, otra de refrescos, y la pesca, cuyos excedentes se enviaban a Mazatlán. En Puerto Balleto se tenía un enorme almacén de la Conasupo que surtía de harinas, pastas, aceites y todo lo que ocupaban los hogares de los reclusos.

Y desde luego, la industria primaria, las salinas de triste memoria cuando aquello era un infierno de hombres privados de su libertad.

Uno de sus directores tuvo una brillante idea, en la parte alta de Puerto Balleto, en la última cuadra del poblado, llevó prostitutas de Mazatlán para que los presos solteros pudieran desfogar sus deseos reprimidos; empleadas honorarias de la dirección del penal, sus precios eran módicos al alcance de lo que ganaba un preso en las factorías, cada mes las cambiaban, y algunas encontraron ahí marido, muchas historias se pueden contar de ésa época.

El hospital, la iglesia de padre “Trampitas”, la escuela primaria y la singular presencia de Antonio Sam López cuando fungió como director y demostró sus tendencias autoritarias. La casona que albergaba al director del penal, estaba arriba del campamento Nayarit, aledaño a la pista de aterrizaje, y se llegaba por un amplio camino en medio de decenas de amapas, dónde el loro endémico de las islas, hacía un ruidajo terrible al llegar sus bandadas de cientos de ellos.

Ahora, con el presidente López Obrador, San Blas rejuvenece con un nuevo muelle, la dársena dragada una vez más para que lleguen barcos de mayor calado que los camaroneros que ahí fondean, y es parte fundamental del proyecto ecoturístico de las Isla Marías.

Y por si fuera poca la inversión de esta remodelación del este viejo Puerto, anunció que en Boca de Chila, se construirá una zona naval, un muelle, y un hotel para detonar ésta región de Compostela e integrarla a la ruta turística de San Blas y Mazatlán a las Isla Marías.

Con el gobierno de Miguel Ángel Navarro, Nayarit recibe un trato singular del gobierno de la república, con estas inversiones se pueden desarrollar nuestras vocaciones productivas; ahora le corresponde a la sociedad y sus organizaciones prevalecientes, que tienen que mutar sus viejas prácticas comerciales y dejar el arcaico folklorismo, de que en este nuevo modelo de desarrollo turístico, esperan todo de “papá gobierno” para la financiación de su negocios.

Tienen que adaptarse a los negocios de este tiempo, so pena de ser pasto de los tiburones de las grandes cadenas hoteleras y promotoras turísticas; si no se avivan al rato tendremos a Vidanta de Daniel Chávez o a Ricardo Farkas con Vallarta Adventurs  para explotar las rutas turísticas en la zona, que, pese a  todo tiene aún mucho que ofrecer al gran turismo y al turismo nacional.

Para los nostálgicos de Sanbolas, ya no habrá un “Coco Loco”, ni un “Mezcalito”, ni los magníficos cuadros de Rafael Gutiérrez; si acaso, los sopes de ostión de los afeminados cocineros que se peleaban en aquél evento por llevarle las charolas de ese rico platillo al entonces gobernador Celso Delgado, que con buen apetito, se zampó veintisiete sopes de ostión; y ahí está un testigo de calidad, el vate Octavio Campa Bonilla, que a lo mejor en un momento de inspiración nos puede hacer unas rimas de este nuevo renacer de San Blas, nuestro eterno Sanbolas..!!

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