MIGUEL ÁNGEL ENTRE LA ÉTICA Y LA LEY

  • Difícil encomienda asumida por el gobernante

  • Tarea de romanos purificar la sociedad

Si el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero está cumpliendo a cabalidad todas y cada una de sus propuestas de campaña, ¿por qué se le está escamoteando la gobernabilidad y los reconocimientos sociales como es de esperarse en una condición de un político que siendo gobernante, actúa en congruencia a sus expectativas de campaña..?

Quizás encontremos respuestas en que nuestra sociedad está predestinada a cubrir esta tenue línea gris que medio divide el actuar ético y la moral pudorosa que escamotea el cumplimiento de las normas que nos rigen.

A diferencia de la ética, la ley afirma y defiende ciertos valores, como la vida y la protección de los derechos y la propiedad, pero las normas legales normalmente establecen expectativas de comportamiento más bajas que las exigencias que impone la ética.

Debemos entonces de asumir que los contenidos éticos que conllevan las acciones del gobernador de los náyaros son parte de su rígida ética y como tal un accionar humano que tiende a promover los comportamientos deseables de sus gobernados.

En su política pública, una sentencia ética supone la elaboración de un juicio moral y una norma que señala cómo deberían actuar los integrantes de una sociedad. Y la Fiscalía General de Justicia y el poder judicial están actuando en consecuencia.

Lo difícil para la comentocracia y la sociedad en general, es que no todos los procesos han sido homogéneos, un tinte de distingo subyace y eso crea suspicacias y sospechosismo.

Esto es, desde luego producto de la falta de no haber socializado adecuadamente los extremos de la filosofía humanitaria y protectora del sistema de justicia penal de corte acusatorio, que es menos violación a derechos humanos; presunción de inocencia; y la prohibición de doble enjuiciamiento, para poder entender que  los procesos que hoy se siguen contra ex funcionarios de administraciones anteriores tienen variopintas interpretaciones.

Este es el escenario en el que se encuentra la administración del gobernador Navarro Quintero, que tiene que pujar para hacer sinergia con el poder legislativo y el judicial; tarea nada fácil, dado que se tienen que guardar las formas del respeto a la división de poderes.

Y es que debemos de ver, preconizar una ética de gobierno es parte del conjunto de reglas de la vida en sociedad y de la conducta de los hombres, que determinan sus deberes entre sí y hacia la sociedad.

La moral no es un árbol que da moras, sino que es una de las formas de la conciencia social. Y esto, sin duda es lo que pretende construir para Nayarit el gobernador Miguel Ángel Navarro.

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