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Obsoletos tribunales
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RAN y PA burocratizados
Recién incursiono en la tramitación de procedimientos agrarios contenciosos y administrativos; han pasado lustros desde aquellos tiempos en que litigaba en las Comisiones Agrarias mixtas, antes de las grandes reformas que trajeron consigo el actual esquema con los Tribunales Unitarios Agrarios; y me he llevado una enorme decepción al constatar que los TUA, el Registro Agrario Nacional y la Procuraduría Agraria se han quedado en los años cincuentas del siglo pasado.
Gracias a dos excelentes abogados especialistas en derecho agrario y sus atinados consejos, estoy en esta materia tramitando un procedimiento que está previsto en la actual Ley agraria y cuya conducta de los administradores de justicia es anacrónica y obsoleta por decirlo de una manera decente.
Y esto tiene explicaciones que nos revelan los porqués, empero conocer sus causas no resuelve la crítica situación en que se encuentran los justiciables de este importante sector de la sociedad mexicana, ejidos y ejidatarios que arrastrando sus vicios ancestrales perviven en un clima de irregularidades administrativas y judiciales.
Porque la percepción de los tribunales agrarios en México como un sistema de justicia tardía y obsoleta responde a fallas estructurales acumuladas, entre las que destacan la escasez de recursos presupuestales, el rezago institucional en el nombramiento de juzgadores y procedimientos que no se han adaptado a la transformación tecnológica actual.
Sabemos que la creación de la Ley Agraria y de los Tribunales Agrarios en 1992 buscó dar autonomía y rapidez a la resolución de conflictos sobre la tierra ejidal y comunal, la realidad operativa de los últimos años ha superado las expectativas de prontitud procesal; existen enormes dilaciones y una soterrada corrupción que incide en todo procedimiento agrario.
Aquí en Tepic, como en otras muchas ciudades de la república el fenómeno de los ejidos que han sido absorbidos por el crecimiento de la ciudad se conoce formalmente como urbanización de tierras ejidales o incorporación de suelo social a la mancha urbana. Este proceso ha sido una de las formas principales de expansión de las ciudades en México durante las últimas décadas, dando origen a cientos de colonias populares.
La transformación de parcelas agrícolas o terrenos de uso común ejidal en asentamientos urbanos responde a varios factores combinados:
Crecimiento demográfico, la migración del campo a la ciudad y el aumento de la población urbana generaron una demanda masiva de vivienda, debido a la falta de suelo formal; ya que el mercado inmobiliario legal y los gobiernos muchas veces no ofrecen opciones de suelo accesible para las familias de bajos ingresos.
Y además, las tierras ejidales suelen venderse a precios mucho más bajos que el suelo urbano privado, aunque fuera de manera irregular.
Cuando un ejido se convierte en colonia de forma desorganizada, se generan graves problemas legales y urbanísticos; de entrada su irregularidad en la tenencia de la tierra; puesto que la tierra ejidal era de propiedad social -no privada- y no se podía vender, rentar o embargar conforme al artículo 27 constitucional original.
Las ventas de terrenos se hacen mediante «contratos de compraventa» o «cesiones de derechos» informales, dejando a los compradores sin escrituras públicas. Y al no ser colonias reconocidas oficialmente al principio, carecen de planeación para la introducción de agua potable, drenaje, pavimentación y alumbrado público.
Muchos de estos asentamientos se establecieron en laderas de cerros, cauces de ríos o zonas de conservación ecológica, exponiendo a la población a desastres naturales.
Y lo consustancial, la pervivencia de disputas entre los ejidatarios originales o sus herederos, los avecindados –compradores de solares ejidales- y las autoridades municipales por los límites y derechos de la tierra.
Desaparecida la CORETT, hoy el INSUS debiera de cumplir sus fines e iniciar una verdadera jornada de expropiaciones para regularizas cientos o miles de asentamientos de avecindados en los ejidos que rodean la ciudad capital.
Sería un acto de verdadera justicia social; esta es una buena tarea para los próximos candidatos al gobierno del Estado y para el Ayuntamiento de Tepic. Digo.., para que empiecen a hacer su agenda de campaña.
Contacto.- cronicaslip@gmail.com
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