-
Entender los ciclos políticos
-
La paradoja de Morena
Hace exactamente 57 años, 1968 en la ciudad de Guadalajara -por la tarde- luego de haber recibido con pasmo y estupor las noticias de lo que realmente había sucedido en la Plaza de las tres culturas en el DF, con mi ingenua vena de cronista y algo de poeta escribí un poemita que tiene como inicio:
“En la conjunción de tiempos y de historias, ha llorado el alma de mi pueblo mártir.., de nuevo se cierne sobre contra los jóvenes, la derecha brutal de los esbirros del gobierno…”
Terminando con algo así: “Salta que brota..! rojo sobre lo negro.., la sangre de mi experiencia sobre el asfalto de lo imposible..”

El movimiento estudiantil de ese año, fue producto de una ola democratizadora que surgió en el mes de mayo en Francia, que se diseminó por las universidades de USA y en varios países de américa latina; un reclamo disruptivo en contra de los gobiernos autoritarios; en México, en muchas universidades del país, protagonizamos acciones públicas –que luego se hicieron clandestinas- con un reclamo muy simple, libertad política.
El aparato de seguridad e inteligencia del gobierno federal y de los estatales era inclemente, espionaje que hoy nos parece absurdo, no podíamos comprar los esténciles para en mimiógrafo imprimir nuestros volantes de propaganda política; sí, estaban controlados y las pocas papelerías que los vendían, exigían credencial, domicilio y solo se vendía dos o tres por comprador.
Si andaba uno por pleno centro o en un parque con un libro de Marx o de Lenin, de inmediato le ponían “cola” para ubicarlo como potencialmente subversivo. El gobierno reprimía sin pudor alguno a los inconformes, y la represión eran los granaderos y en casos extremos la aniquilación física por los grupos para militares, como en la U de G eran los comandos armados de exterminio de la FEG.
Quizás en el futuro pueda narrar la angustia, los miedos y la represión sufrida a los grupos de inconformes que éramos entonces.
Pero a la distancia, de manera paulatina, hemos de considerar el 2 de octubre del 68 como un parte aguas de la historia reciente de México, la sociedad exigió y el gobierno se vio obligado a abrir su cerrazón política; comenzó con Luis Echevarría que mediante lo que llamó la “apertura democrática” imitando un tanto lo que hizo Salvador Allende en Chile; la reforma política de 1977, impulsada por el presidente José López Portillo, fue una iniciativa crucial en la historia política de México que marcó el inicio de la apertura democrática en el país, ampliando el legislativo y creando la representación proporcional, para que todas las fuerzas políticas estuvieran representadas y participaran en el ejercicio del poder representando a los ciudadanos y a sus entidades.

Cada uno de los presidentes subsiguientes aportaron lo suyo, creando las instituciones que le daban transparencia y control a los actos del Estado autoritario, De la Madrid crea las contralorías, y la oposición empieza a ganar gubernaturas; Carlos Salinas que le da un jalón histórico al modelo económico; y aunque le mataron a Luis Donaldo, Ernesto Zedillo, hace lo propio reformando mediante amplios consensos al poder judicial federal y llevando a la suprema corte a las más brillantes inteligencias de la abogacía mexicana y sobre todo, se retira de la nomenclatura del PRI para que aprenda a ser partido político y no un apéndice del Estado del modo tal que se realiza lo indecible, la alternancia política en el poder presidencial.
Vicente Fox y Felipe Calderón imponen un modelo de ejercicio del poder que abre aún más las libertades políticas; el regreso del PRI con Enrique Peña las mantiene, no regresa al Estado autoritario…, hasta que llega Morena..! con el populismo de López Obrador se rompe el ciclo histórico que cercena al Estado democrático de derecho que se estaba construyendo.
Y al final de su sexenio con sus chapuzas para obtener una ilegal y desproporcionada sobre representación en el legislativo federal se lleva a cabo el perverso proceso de abolir el Estado democrático para crear un nuevo modelo de gobierno populista autoritario estrechando el margen de maniobra política de los ciudadanos frente al Estado.
Y la paradoja parece una burla cruel; ellos, los de Morena incluyendo a la presidente de la república que se asumen como los herederos del 68, que festejan al asalto al cuartel de Ciudad Madera en Chihuahua, que visten de luto en sus ceremonias, son ahora los protagonistas de crear un Estado autoritario igual o peor al que teníamos en los años 60.

Solo que en aquel entonces, los jóvenes universitarios, teníamos conciencia de clase, el talento discursivo y el valor para manifestarnos, a contrario de hoy, que nuestros jóvenes están alienados por la superficialidad y mansedumbre política, que no dimensionan el daño que ha cometido Morena a la incipiente democracia mexicana.
Pobre generación de mexicanos, pobres de todos nosotros…
Contacto.- cronicaslip@gmail.com
Share this content:
Publicar comentario