Cargando ahora

DISQUISICIONES

  • Testigo beligerante de la historia

  • Vivir el Estado fallido

Permítaseme hablar en primera persona; soy de la  generación que nació a finales de los cuarentas del siglo pasado; he sido partícipe y testigo beligerante del acontecer político, y la evolución del Estado; me eduqué en la ideología del nacionalismo revolucionario, mis padres –maestros rurales- me inculcaron el amor a la Patria, a sus símbolos y el respeto por las  instituciones del Estado.

La masonería me pulió  en la moral y la ética cotidiana; la Facultad de Derecho de la Universidad de Guadalajara me forjó con vastos conocimientos  sobre el derecho y el Estado constitucional; en el PRI abrevé la ideología que le daba sustento a la Carta de Querétaro y mis logros en los concursos nacionales de  oratoria me dieron un sólido sentido de pertenencia a este  país, que conozco palmo a palmo desde Tijuana hasta el Suchiate.

Viví en carne propia la represión y el hostigamiento a los estudiantes de las dictaduras centroamericanas; fui activo en los movimientos estudiantiles de los sesentas, testigo y víctima de la represión del Estado en el  68 y la guerra sucia de principios de los setentas; la apertura de Echeverría y el inicio de la reforma política de López Portillo.

La llegada de los tecnócratas y las reformas electorales que le dieron el camino democrático a un país ya diverso, plural, vibrante; la alternancia en la presidencia de la república y la aparición de los demagogos que revestidos con pseudo ideología de izquierda irrumpieron en el imaginario electoral con un mesías tropical, tránsfuga de la legalidad y experto en trampas y manipulaciones simplistas, con una narrativa que increíblemente funcionó radicalizando el escenario político con una dicotomía absurda y que no corresponde a la realidad de la sociedad mexicana.

Hoy somos un país que nunca fue; la supresión de la división de poderes, la captura de los órganos electorales y  la más reciente distorsión sobre México: la de verlo como un país que es ya, o está a punto de ser, un “estado fallido”.

Dice Cicerón en su De Senectute que  cada época de la vida tiene sus quehaceres, cosas que puedes hacer y cosas que no, y hay que saber vivir en ese sentido de manera adecuada, y me abrumo sobremanera con la ignorancia  y zafiedad de la nueva clase política que domina.

En mi caso, ahora a finales de mis setentas, no he cambiado ya que sigo viviendo hacia el futuro, y veo el pasado de luchas y logros desperdiciados en el conformismo y la abulia ciudadana, el deterioro de las oposiciones y la atomización extrema de los inconformes sin que exista un faro de racionalidad política que una a esta mayoría de ciudadanos inconformes con el actual status político gubernamental.

Lo que más me preocupa es el futuro político de esta sociedad, con los gobiernos en manos de gentuza que ha llegado al poder para satisfacer sus apetitos suntuarios, sus revanchas personales, donde el derecho penal se utiliza como instrumento de represión política y el amedrentamiento a las voces discordantes.

Y luego, la presencia ominosa de ese otro poder, un cuasi Estado delincuencial, y la idea de que México está desmoronándose es ya común en los medios de comunicación estadounidenses, que auguran que nos haremos pedazos.

Sin embargo, pese a todo, tengo plena convicción de que los mexicanos hemos de encontrar los caminos para recuperar la joven democracia capturada por la demagogia y el autoritarismo que linda con lo dictatorial; y ante la progresiva desaparición del discurso racional de foro público, ante la desaparición de una verdadera opinión pública, aquí seguiremos como testigos beligerantes del acontecer político gubernamental.

Aportando  ideas y matizando el ejercicio del poder; sin abandonar el proyecto de lograr una sociedad emancipada de la ignorancia y la miseria, donde campee el derecho como instrumento armónico del quehacer y la contienda social, sí, mientras tengamos la atención benevolente de nuestros amigos y lectores.

Feliz fin de año y mejor año nuevo..!


Contacto.- cronicaslip@gmail.com


 

Share this content:

Luis Ignacio Palacios Abogado, periodista de opinión e investigador de temas jurídico políticos; pionero en el periodismo de internet con su página “Crónicas del Sexenio” desde 1990. Premio estatal de periodismo en 1993. Ha sido columnista de los principales diarios impresos de Tepic Nayt. y de Puerto Vallarta Jal. Líder de opinión y referente en noticieros locales sobre el quehacer político gubernamental en la entidad.

Publicar comentario