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Justeza de las demandas
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Una sociedad en ebullición
En el actual escenario de enormes complicaciones que tiene el partido en el poder, la conmemoración de la efeméride establecida por la ONU para erradicar la violencia en contra de la mujer, adquiere en nuestro país, singulares condiciones en sus variopintas manifestaciones; sin que en su inmensa mayoría hoy las féminas recuerden o conozcan su origen.
El 25 de noviembre de 1960, las hermanas Mirabal fueron brutalmente asesinadas por ser mujeres y activistas; su crimen fue haber luchado por sus derechos contra el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo 1930-1961. En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 48/104 para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que define este tipo de violencia como
» todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada».
De esta manera, años después, para respaldar esta decisión, en 1999 la Asamblea General proclamó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Aquí el dato histórico, empero, es ya en este siglo en los últimos quince años, como un corolario de la alternancia en el poder y de las grandes reformas que tuvo el Estado mexicano es cuando se generaron varias –quizás abundantes- reglamentaciones para que los gobiernos contaran con instrumentos disuasores para evitar la violencia en contra de la violencia de género.
Dicho por las mismas abogadas feministas, este tema, al igual que las cuestiones de la infancia, están sobre reguladas, y en este contexto, como abogado litigante hemos de testimoniar que no es con la vigencia de leyes protectoras como se puede disminuir la violencia contra las mujeres, sino con transformaciones profundas de nuestra sociedad.
Es un problema de cultura machista, tenemos que recurrir a interpretaciones sociológicas para discernir que este fenómeno patológico de los hombres no es privativo de nuestro país; se expresa de una u otra forma en todos los países del orbe.
La patología de los hombres que maltratan a las mujeres se manifiesta en un conjunto de rasgos de personalidad, problemas de salud mental y comportamientos problemáticos, como la baja autoestima, la necesidad de control, la rigidez cognitiva, la impulsividad y la falta de habilidades para resolver conflictos de forma asertiva.
Estos hombres sin duda tienen una historia de experiencias violentas en la infancia y sufren de trastornos de salud mental que no ha sido tratados.
Sus rasgos de personalidad son claros y es menester conocerlos como medidas preventivas, ya que se sienten fracasados y compensan esta percepción con una actitud amenazante y omnipotente.
Son posesivos, no soportan la soledad y buscan controlar todos los actos de su pareja, a menudo con celos extremos; perciben los desacuerdos como una agresión y buscan que su pareja piense como ellos.
No tienen habilidades para resolver conflictos de forma asertiva, y en su lugar, recurren a la violencia, la intimidación o el engaño; presentan depresión y ansiedad, que se correlacionan con la ira que no la controlan y claro que es común el abuso de alcohol u otras drogas.
Sin profundizar demasiado, si sus hijas tienen amigos o novios con estas características que incluyen la falta de empatía, la impulsividad, la irritabilidad y una agresividad extrema, cuidado..! ahí está el futuro golpeador de mujeres.
Hoy es menester ampliar los conceptos sociales y comprender la naturaleza de la mujer que demanda igualdad de género en todos los órdenes en una sociedad como la nuestra; los gritos y mentadas en sus manifestaciones públicas siguen siendo más que justificadas.
Aunque abusen…
Contacto.- cronicaslip@gmail.com
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