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Inusual e ilegal protagonismo
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Geraldine Ponce irredenta
Sin pudor alguno, la edil de la ciudad capital, que, se supone está con licencia indefinida, utiliza todas las comodidades y prebendas que le proporciona el Ayuntamiento como si estuviese en funciones; pero no solo eso, aparece con la titular suplente en acciones de gestoría y trámites con funcionarios del gobierno federal y, además lo publicita en sus espacios de la red.
Dicho con todo respeto su actitud es de una política de Morena, que ante lo inelectuable de las decisiones cupulares, se comporta como una irrredenta, vocablo que en sentido moral o figurado, se utiliza para describir a una persona terca, obstinada o aferrada a sus errores que no se corrige ni se enmienda.
Blanca Patricia Simancas Bueno presidenta municipal interina o sustituta, o suplente –como quiera que la hayan nombrado- ni sufre ni se acongoja con el triste –y lucrativo sin duda- papel que le han asignado, la autoridad municipal, alejada de la ciudadanía apenas responde ante los reclamos de los policías municipales mal pagados y ninguneados por sus mandos.
Todo este escenario nos demuestra que la sociedad vive cada día sin la perniciosa intervención de su gobierno municipal, salvo los comités de acción ciudadana que a reclamos de sus vecinos mantienen interlocución con funcionarios, ejemplo de ello, es la capacidad de respuesta del titular del Siapa Tepic.
Esta confluencia y servidumbre política que impone Geraldine, sin duda configura varios tipos penales, entre otros el de ejercicio indebido de funciones, ya que si cuenta con una licencia formal para separarse de su cargo de manera temporal o definitiva, pierde la facultad legal para ejercer funciones públicas u ordenar actos dentro de la administración municipal durante la vigencia de dicha licencia.
Ambas mujeres están ubicadas en el ejercicio ilícito del servicio público; que se configura debido a que el funcionario interviene en la administración a sabiendas de que su cargo está suspendido temporalmente por motivo de la licencia; una por hacerlo y la otra por permitirlo.
El estar ejerciendo funciones, atribuirse un cargo o realizar actos públicos sin haber tomado formalmente posesión de ellos o cuando la ley ya no se lo permite, es una verdadera anomalía jurídico política que nos muestra la descomposición del ejercicio del poder que hace Morena.
Y no lo sabemos si Geraldine toma decisiones financieras, se agrava su condición ilegal; surgen la recochinas dudas y preguntas, tan celoso que es el gobierno estatal y su fiscal del estado de derecho, ¿Por qué no han actuado..? cuando son hechos notorios, no hace falta denuncia alguna.
Serán estériles e inoperantes las discusiones en torno al panorama legal y ético de los funcionarios y miembros del partido oficialista Morena; pues abarcan diversas acusaciones, controversias institucionales y respuestas gubernamentales en el debate público mexicano, y como se aprecia, lo de Geraldine y doña Blanca son simplemente minucias…
www.cronicaslip@gmail.com
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