HONRA CONGRESO A  ILUSTRES NAYARITAS

Luis Ignacio Palacios 16/08/2021 Comentarios
HONRA CONGRESO A  ILUSTRES NAYARITAS
  • Con letras doradas en el Muro de Honor
  • Luis Ernesto Miramontes Cárdenas y Manuel Lozada

En el último de sus actos formales, los diputados integrantes de la Trigésima Segunda Legislatura inscribieron en el Muro de Honor con letras doradas los nombres de los ilustres nayaritas Luis Ernesto Miramontes Cárdenas y Manuel Lozada.

Llevaron a cabo una doble sesión solemne, cumplió con creces la liturgia cívica el diputado presidente  Ignacio Alonso Langarica Ávalos, quién en presencia de invitados especiales de los tres órdenes de gobierno, expresó “nos llena de orgullo rendirle un merecido homenaje al destacado científico nayarita, Luis Ernesto Miramontes Cárdenas, sus aportaciones científicas al control de la natalidad, con su propuesta del anticonceptivo oral, conocido como píldora anticonceptiva, impactó positivamente a la humanidad y transformó al mundo”.

“Al ingeniero Luis Ernesto Miramontes se le atribuyen numerosas publicaciones y más de 40 patentes nacionales e internacionales en temas relacionados con la química orgánica, la química farmacéutica y la petroquímica”.

“El Muro que se levantó no para separarnos sino para unirnos, hoy con emoción y convicción cívica, traemos también el nombre de Manuel Lozada para que quede aquí y permanezca como lo que fue: nuestro mayor caudillo social e indígena mayor a cuya memoria rendimos homenaje”.

El diputado Langarica Ávalos que tuvo en su responsabilidad la conclusión de esta legislatura, demostrando madurez y experiencia política para actuar con decoro y pulcritud, señaló que el muro que el pueblo de Nayarit ha levantado en la morada de su más alta representación popular, honra la memoria de hombres y mujeres que, con sus errores como todos los seres humanos pero con mayores y sobresalientes aciertos, han dejado huella.

En esta jornada legislativa se rindió honores a la bandera nacional con la participación de la escolta y banda de guerra de la Treceava Zona Militar y se contó con la presencia de invitados especiales, funcionarios locales y familiares del nayarita Luis Ernesto Miramontes Cárdenas.

Un evento republicano que incluso tuvo su nota disonante, el diputado petista, Martín Ulloa Benítez lanzó un grito de su fe juarista y en contra “del traidor Manuel Lozada”, al momento de develar el nombre del caudillo.

Desde este espacio, consideramos por lo polémico del personaje, reproducir  íntegro el texto disertado con serena oratoria y convincente elocuencia, del diputado presidente Ignacio Alonso Langarica Ávalos, que pondera los argumentos y motivos de la trascendental decisión para inscribir en el muro de honor del poder legislativo, el nombre del “Tigre de Álica”.

“Señoras y Señores

Hace unos días el pleno de esta Trigésimo Segunda Legislatura al Honorable Congreso del Estado, aprobó que el nombre del caudillo y luchador social MANUEL LOZADA, fuera inscrito  con letras doradas en el Muro de Honor de ésta representación popular.

Este acto de justicia histórica  que el día de hoy materializaremos, ante la honrosa presencia de los Poderes Constitucionales y de todos ustedes, no fue una resolución repentina y circunstancial, tomada al impulso, de un deseo fugaz o de una inclinación histórico literaria pasajera.

Si se mira bien, está precedido y es su base desde hace siglo y medio,  por el momento  en que el pueblo de Nayarit  inscribió en su memoria,  para siempre y de manera imborrable, el nombre de Lozada.

Se sustenta y el iniciador de la propuesta lo reconoce, en el momento en que nuestra gente sobre todo la más sencilla, la humilde y desvalida, esa gente que tanto y tantas veces defendiera, decidió convertirlo en personaje vivo y de leyenda.

Porque Lozada es realidad y al propio tiempo es leyenda.

Una leyenda alucinante que nuestra gente repite de generación en generación desde la segunda parte del siglo XIX  a la fecha.

Leyenda que se nutre de las historias que cuentan los hombres y mujeres que habitan el campo, la sierra y nuestros poblados y que han ido viajando a lo largo del tiempo y las edades.

Historias que por instantes hacen frontera con el mundo de lo fantástico y legendario; que hablan de episodios cargados de valor, de heroicidad, de tenacidad en busca de una justicia denegada para ellos una y otra vez. Pero que también cuentan de tesoros escondidos mágicamente en secretos pasadizos,  que aguardan ser descubiertos por mentes y voluntades atrevidas audaces y afortunadas.

A los hombres y mujeres de carne y hueso que en sus respectivas épocas se empeñaron en construir este país y con él esta parte entrañable de México que es nuestra patria chica, así también les ocurrió.

Así sucede con todos los constructores de naciones.

Llega un momento en que luego de haberse ido,  trascendida su finita corporeidad  transitan al mundo de lo incorpóreo y legendario, quizás más real y concreto en ocasiones –diría Rulfo en Pedro Páramo-  de lo que llamamos realidad.

A veces aun habitando ya esos espacios, no se libran de la polémica y los cuestionamientos.

Bastaría para probar lo dicho, cualquier repaso que se hiciera de la nomenclatura histórica de los padres y madres fundadoras de nuestro país.

Ese es el caso de Manuel Lozada…

Pero por él y en favor de él hablan siglo y medio después, sus hechos concretos y lo hacen con mayor elocuencia cada vez.

Nunca nadie antes por ejemplo, más allá de la teoría vuelta ley,  había materializado  actos de justicia resarcitoria a los pueblos originarios víctimas de  despojos por lo general acompañados de violencia.

Hombres y mujeres en esta zona de México atados irremisiblemente a la tierra pero sin derecho a ella.

Los  repartos  agrarios a los indígenas dispuestos por Lozada y de los cuales existen pruebas fehacientes estudiadas y comentadas con rigor académico por historiadores y antropólogos de reconocida talla, esos repartos agrarios lozadeños  o mejor dicho las devoluciones a ellos de lo que por siglos había sido suyo: la tierra y sus magros frutos.

Con singular y natural instinto político, insospechable en la persona de un hombre rudo, sin luces ni letras, pero dueño de una inteligencia innata que le permite en pleno siglo XIX donde el México naciente parece dar tumbos y no encontrar su rumbo fijo, agredido y mutilado por fuerzas encontradas de fuera y de dentro, Lozada marca convenientes distancias y atisba senderos por donde defender a su manera este pedazo  de la patria.

Defensa que ha de llevarnos a ganar el respeto de las fuerzas que combaten y que a la postre –lo recordábamos hace poco- nos convierte por decisión política del Presidente Juárez en territorio militar dependiente directo de la república.

Ese fue el primer gran paso –así lo reconocen los politólogos que se han asomado a este etapa de nuestra historia local-  el primer gran paso repito, por el que   tomó rumbo nuestra autonomía política –sueño largamente soñado- y que se logra finalmente en 1917.

Señoras y Señores

En este Muro de Honor, en donde se leen los nombres de hombres y mujeres que aportaron su esfuerzo para construir esta unidad política soberana como nos califica la Constitución.

Es eso sí, el Muro que el pueblo de Nayarit ha levantado aquí,  en la morada de su más alta representación popular, para honrar la memoria de los hombres y mujeres que con sus errores quizás como todos los seres humanos pero con mayores y sobresalientes aciertos y  desde diferentes edades y espacios, nos han hecho posible como comunidad política si bien diferenciada de las demás, entrañablemente unida al destino de la república.

Este es un Muro que se levantó no para separarnos sino para unirnos.

Por eso hoy con emoción y convicción cívica, traemos a él, el nombre de MANUEL LOZADA para que quede aquí y permanezca como lo que fue; nuestro Mayor Caudillo Social e Indígena Mayor a cuya memoria rendimos homenaje.

Es cuánto. Muchas gracias”.

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

 

 

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