LA CEREMONIA DEL ADIÓS

Luis Ignacio Palacios 13/08/2021 Comentarios
LA CEREMONIA DEL ADIÓS
  • Sobriedad y pulcritud el final de la inédita XXXII Legislatura
  • Bienvenida la XXXIII con un gobierno consolidado

Este miércoles 11 de agosto, quedará marcado como el día en que la XXXII Legislatura por voz de su presidente, llevó a cabo un honesto, ponderado y emotivo reconocimiento de sí mismos, de sus integrantes; narrado con serena oratoria, con sobria elocuencia del diputado Ignacio Alonso Langarica Ávalos, cuya disertación fue sin duda excelente, uno de los mejores documentos que hemos registrado en la historia reciente del poder legislativo.

Acredita la madurez política del maestro, y la capacidad para ostentar la presidencia del congreso en sus meses finales.

Y es que les correspondió ahora, el hacer un serio balance de sus cuatro años de ejercicio constitucional; que, de entrada no fueron auto elogios, ni apología de sus trabajos sustantivos. Fue expuesto que lo que se hizo constituyó un enorme esfuerzo colectivo, que antepusieron ante las improntas legales y políticas, los intereses generales de la sociedad, antes que los personales o los partidarios.

Nobleza en los reconocimientos para los experimentados funcionarios del  Congreso que constituyen un importante activo para los trabajos que constitucionalmente le competen al legislativo.

Tiene el discurso de Nacho Langarica, la urbanidad política de no señalar los aconteceres finales de las fracciones partidarias que se remodelaron, ante los impulsos de los intereses partidarios y de sus dirigentes de cara al proceso electoral de renovar los poderes en la entidad; acontecimientos que si bien trascendieron a los medios en su momento, no existió para nada un ambiente rijoso y se mantuvo ante todo la institucionalidad de la cámara de diputados, del modo tal que no se alteró la gobernabilidad en la interacción de los poderes estatales.

Anuncia, el diputado presidente la edición de un texto “Memorias XXXII Legislatura del Congreso del Estado de Nayarit, 2017-2021” que es un compendio de las leyes, decretos y acuerdos que emitieron durante su ejercicio, y que contiene las entrevistas -que realizó el compilador- de los diputados que desearon emitir su particular visión política de la legislatura y de sus participaciones, una aportación documental muy interesante al registro histórico del poder legislativo que no se había realizado con anterioridad.

Satisfacción del trabajo realizado, sin aspavientos ni exageración alguna; y luego, la elegante recepción para quienes le suceden, que integran la XXXIII Legislatura, con el reconocimiento político al proceso electoral del cual emanan.

Una ceremonia del adiós, realizada con pulcritud, sobriedad y talento político.

Por considerarlo de trascendencia política, el documento del diputado presidente Ignacio Alonso Langarica Ávalos, se inserta a continuación:

 

«Compañeras y Compañeros Diputados;

Ciudadanas y Ciudadanos que nos ven y escuchan a través de los medios electrónicos;

Saludamos a la prensa en todas sus modalidades y le agradecemos el apoyo brindado para  mantener informada a la población de todo cuanto sucedía, tenía lugar y se resolvía en esta representación popular.

A todos los amigos y amigas periodistas y reporteros, a los reporteros gráficos, a los comentaristas y editorialistas, a sus casas editoras; a todos, nuestro reconocimiento por su importante y necesaria labor.

Nos queda en cuanto a ellos la satisfacción de haber contado con su respaldo social y en cuanto a nosotros la de haber sido absoluta y totalmente respetuosos del derecho constitucional que les asiste a indagar, conocer y publicar todo cuanto acontece en la vida de nuestras instituciones, en este caso la representación popular.

Señoras y Señores:

La Trigésimo Segunda Legislatura al Honorable Congreso del Estado de Nayarit llega a su término constitucional.

Al hacerlo, esta Presidencia recoge el pensamiento de cada una de las compañeras y compañeros que tuvimos el honor de integrarla.

Y nuestra primera conclusión es  de agradecimiento.

Agradecimiento a nuestros electores que desde las diversas maneras constitucionales en que la ciudadanía expresa su voluntad, determinó que durante este tramo de la vida institucional de Nayarit, 2017- 2021, fuéramos nosotros quienes le representáramos y trajéramos su voz y su pensamiento diverso y plural y con él, darle armonía y cauce a resoluciones legislativas consensadas, que esa es la tarea política  sobresaliente que se le encarga a una asamblea democrática, deliberativa y popular como la nuestra.

Pero no seremos nosotros quienes autocalifiquemos lo llevado a cabo.

Deberá ser la propia ciudadanía en su momento y circunstancia,  la que en todo caso califique  los resultados.

En breve circulará una Memoria que dejará constancia documental de lo que se hizo numéricamente hablando.

Aún a sabiendas de que el éxito o acierto de un cuerpo legislativo no se mide exactamente en cuanto al número de leyes, decretos o acuerdos emitidos, sino en función de cuanto atinó a ser caja de resonancia de lo que la ciudadanía quiere y ordena.

Aún a sabiendas de ello, que de cualquier modo quede ese documento a disposición de todos, para que sirva de guía cuando de evaluar se trate.

Como legisladores sabemos que la armonía y tranquilidad sociales no descansa en la urdimbre kilométrica de leyes que se pueda llegar a tener, sino en el grado en que esas leyes siendo justas, se aplican en la realidad. El estado de derecho es eso y no otra cosa: que la ley se cumpla sin excepción y que la cumplamos todos; gobernantes y gobernados.

Tiene sin embargo  importancia el aludido documento,  porque conviene dejar rastro de un trabajo institucional que reviste interés para la institución misma por supuesto, pero también para investigadores, analistas, historiadores y escudriñadores de nuestro acontecer.

Pronto llegará en manos de partidos y organizaciones sociales, de escuelas y universidades, de bibliotecas públicas y privadas y de todo aquel que se interese por darle seguimiento a la vida política y legislativa de la entidad a lo largo de este último cuatrienio.

De momento a nosotros queda solamente, reflexionar en conciencia que tan bien o no, tratamos de hacer las cosas.

Así dicho sin más, sin ampulosidades:

Que se consiguió y que aportamos con nuestro trabajo?

Que tanto lo hecho contribuyó a dejar bases para las tareas que institucionalmente tendrán que acometer quienes ya aguardan sucedernos en ésta compleja y noble responsabilidad.

También por supuesto, cuán grande puede ser el universo de cuestiones que quedaron en el terreno de los pendientes importantes.

Porque a diferencia de la mujer de Ulises y su famoso tejer de día y destejer de noche, las tareas de las instituciones en un régimen democrático implican continuidad y no ruptura  para luego volver a comenzar de cero.

Se trata de esfuerzos continuados en sí mismos valiosos que acaso puedan demandar en un momento corrección o afine pero nunca, cuando éstos acreditan su valía,  ser arrojados al vacío, desdeñando el esfuerzo y empeño realizados.

Lo que si podemos decir desde ahora y personalmente me consta, es que cada una de las compañeras y compañeros de las distintas bancadas y expresiones partidarias, a la hora final de las decisiones jamás antepusieron sus intereses personales o políticos por legítimos que fueran y si en cambio permitieron que prevaleciera el interés general de las mayorías sociales.

Muchos ejemplos hay de ello y así debo reconocerlo y decirlo.

Ello habla de la estatura política y ciudadana de mis compañeras y compañeros diputados.

En las arenas legislativas democráticas la materia prima de las decisiones es la discusión y el debate, jamás el silenciamiento y la aniquilación del contrario.

La uniformidad y las unanimidades cuando ocurren, por lo general llevan un tufillo desagradable y sospechoso del que hay que huir siempre.

En ese democrático discurrir sin embargo, la discusión y la confronta de puntos de vista y de intereses, se vuelve ríspida y por momentos la pasión y el acaloramiento amenazan con desbordarse. Ese es sin duda el riesgo pero hay que correrlo y asumirlo.

Nosotros lo corrimos y estamos satisfechos de que así haya sido. Lo digo no con aires de soberbia triunfalista, sino con la modestia simplemente de quienes sentimos –y lo digo por todos mis compañeros y compañeras- haber cumplido sencillamente con nuestro deber y obligación. Los resultados están  a la vista y a juicio de todo mundo.

Aquí hago un paréntesis así sea breve, para dejar constancia del respeto que esta Legislatura le mereció a los poderes pares; el poder ejecutivo y el poder judicial de Nayarit.

En la cotidiana marcha corroboramos que si bien la separación de funciones existe entre nuestras tres  instituciones pues así lo mandata nuestra Carta Magna Local, también debe existir y existe por disposición de ella colaboración institucional.

Separación de poderes implica cumplir sin indebidas intromisiones con las facultades y atribuciones que constitucionalmente han sido encomendadas a cada uno de ellos, pero también supone la obligada cooperación en los casos específicos que la propia Constitución ordena.

Nosotros dimos y recibimos respeto. Esa fue nuestra divisa y nuestra cotidiana realidad.

Así dejemos en ellas la impronta de nuestras actuaciones atinadas o fallidas, la  vida de las instituciones discurre por encima y aparte de quienes transitoriamente las integramos.

Pero esa es parte de la magia y el ser democráticos.

Parafraseando al poeta, los puentes siempre se quedan, las aguas siempre se van.  Los hombres y mujeres como ahora como quienes hemos sido parte de esta Trigésimo Segunda Legislatura, nos vamos pero aquí se queda la institución y con ella un personal heterogéneo especializado y valioso que le da vida. Para él, para ellas y ellos que nos ayudaron a preparar nuestras tareas y pusieron lealmente a nuestra disposición sus conocimientos y experiencias, es justo que les expresemos nuestro público reconocimiento.

El Congreso del Estado de Nayarit, conviene decirlo y que se sepa, cuenta con un personal técnico y administrativo de primerísima calidad que nos enorgullece. A ellos y ellas nuestro repetido reconocimiento y felicitación.

Decía hace un momento que ya aguardan y comienzan a escucharse las voces de quienes habrán de sustituirnos.

Llegan legitimados por el voto popular forma superior incuestionable de legitimidad democrática.

Encarnan la esperanza

Se trata de nuevas voces, con otros tonos y otros acentos, pero con un mismo ideal, el ideal de servir.

El mismo que animó a quienes ya cumplimos.

El anhelo de ser útiles transmisores e intérpretes de lo que la nueva sociedad nayarita quiere.

Entre ellos prevalecen los y las jóvenes, que para llegar aquí se prepararon en nuestras instituciones de educación superior,  pero también llegan quienes atesoran experiencias y se han fogueado en  el trabajo, en los quehaceres del servicio público, en la enseñanza, en las luchas sociales y sindicales, en las tareas empresariales y de gestión.

Conforman un variado y valioso mosaico altamente representativo de nuestra conformación social actual.

Con ellos las nuevas ideas y el atrevimiento, la osadía incluso, propia de los jóvenes se combinará y hará alianza con la experiencia y serenidad de varias y varios que serán también parte de esta nueva etapa política y legislativa.

Traen las mejores credenciales posibles para acompañar el primer tramo de una nueva esperanza que entusiasma a Nayarit.

Entusiasmo por mejorar que ha permeado a todas las clases sociales de la entidad.

Entusiasmo y esperanza por salir adelante, por enfrentar soluciones nuevas e inteligentes a los viejos problemas que por lustros nos han mantenido anclados: disposición serena pero decidida para ensayar nuevas fórmulas, abrir nuevos caminos, nuevos modos, nuevas maneras de entender y acometer nuestra realidad en no pocos momentos dolorosa y lacerante.

Se juntan los viejos y antiguos problemas con otros nuevos que ha traído la modernidad, pero en el ambiente nayarita se percibe tal vez como nunca antes, una suerte de energía y cordura que tampoco se había percibido tan claramente como ahora.

A crear ese ambiente de optimismo ha contribuido un llamado de conciliación y de unidad que recorre nuestra geografía.

Un llamado inteligente que proscribe el ustedes y el nosotros y lo sustituye con una convocatoria que a todos llama y a todos abarca.

Una convocatoria política nacida de la buena fe y de la inteligencia para iniciar un ejercicio gubernamental de cuya energía poderosa nadie se sienta ajeno.

Que sea ésta como habrá de ser, LA NUEVA ERA DE NAYARIT.

Es cuanto ¡!»

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

 

 

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