DELITOS Y JUSTICIA PENAL

Luis Ignacio Palacios 20/07/2021 Comentarios
DELITOS Y JUSTICIA PENAL
  • Mensajes encontrados desde el Estado
  • La impunidad, elemento incitador

Me llamó poderosamente el crimen proditorio de una mujer,  que se cometió la semana pasada en un hotel del centro de la ciudad; con todas las agravantes para ser calificado como “homicidio calificado” por la fiscalía general; esta tipicidad obedece a que al cometerlo, existieron todas las agravantes, de ventaja, alevosía, premeditación, doloso por su naturaleza, es decir que existió en los homicidas la intención clara y voluntaria de matar.

El estudio del derecho penal nos explica la evolución de la teoría del delito, de sus elementos constitutivos, conducta, tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad; la punibilidad, más que uno de sus elementos es la consecuencia jurídica del delito; y es comprensible que este tipo de conductas indeseables llamen la atención de legos, es decir ajenos al conocimiento jurídico.

De ahí las voces de calificar todo crimen en contra de una mujer, como feminicidio, que no es el caso, puesto que esta figura tiene connotaciones singulares que hoy, escapan a la nota presente.

Este tipo de conductas, son pues típicas y antijurídicas, es decir contrarias al marco legal que nos rige, porque la conducta humana reviste un valor negativo; y a la luz del sistema penal de corte acusatorio, para afirmar que tal conducta es plenamente antijurídica debe hacerse una valoración adicional que consiste en la comprobación expresa de que la conducta típica no se justifica bajo ninguna consideración a la luz del código penal vigente.

No pretendo hacer un estudio sobre la teoría del delito; empero, me preguntan, “¿por qué tan fácilmente la gente delinque..?” y respondo que sin duda mucho tiene que ver, la impunidad que hoy tiene la delincuencia organizada, si desde el poder presidencial se impuso que por una simple interpretación analógica, no se perseguirían los delitos que cometen los integrantes de los cárteles; esta condición, a la luz de la sociología jurídica, es un claro mensaje, incitador en el lumpen que es posible cometer delitos y salir bien librado de ello.

Es un efecto “demostración” o “imitación extralógica”; o como decía el “Güero” (el ex fiscal satanizado hoy) mucho delito “pendejo” al ver que no se castiga a los grandes delincuentes.

En el país, existe un clima de inseguridades y de incertidumbre en la población en general; en toda organización social, siempre tendremos un margen de hechos delictuosos, empero, hoy en todo el país, la recurrencia de delitos de alto impacto debiera ser una enorme preocupación social, generalizada, no solo de los órganos del Estado.

Ahora, la acción delincuencial se amplió peligrosamente, la extorsión o el pago del “piso” se llegó a las actividades productivas en sus regiones dominadas; y los Ayuntamientos, tienen que entregar el 50% de sus participaciones como sucede en municipios de Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, y Zacatecas.

Al paso que vamos, ante la inacción de la procuración de justicia y la venalidad de jueces penales, podemos llegar al estadio social de buscar justicia por propia mano, y tal circunstancia nos llevaría a ser calificados como un “Estado fallido” por los organismos internacionales.

Me niego a  pensar que en las clases bajas, en el lumpenaje existe un determinismo delincuencial; ningún gobierno, estatal o federal, debe abandonar la más elemental de sus responsabilidades, prodigarle a la sociedad un clima de paz y de seguridad pública, que permita el desarrollo de nuestras actividades productivas; de ahí el porqué, la pulcra y puntual aplicación del derecho penal es absolutamente imprescindible para la seguridad de nuestra sociedad.

Sentencias duras deben ser aplicadas como forma de disuadir el quehacer delincuencial; en el caso de esta pobre mujer asesinada, por la diligente acción de la Fiscalía, se atrapó a los desalmados que cometieron esta ordalía. Aunque se considere estar en contra de las corrientes doctrinarias humanitarias del derecho penal, existen voces que piden tipificar de nuevo la pena de muerte para crímenes proditorios.

Para tal cosa, es necesario un aparato de procuración y administración de justicia, auténticamente profesional y de reconocida capacidad de sus fiscales y juzgadores.

¿Lo tenemos..?

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

 

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