“CACHI” VALLARTA

Luis Ignacio Palacios 05/01/2021 Comentarios
“CACHI” VALLARTA
  • Fallece un político de amplio reconocimiento social
  • Un hombre de valiosos atributos como político, normatipo a seguir

Siendo diputado local de Santiago Ixcuintla, en su primer periodo, fuimos sus invitados a comer, algunos integrantes del Cuerpo permanente de asesores del gobernador Emilio “eme” González; ahí lo conocí, y me llamaron la atención las peculiaridades de nuestro anfitrión; con un calorón de aquellos propios de la costa de oro, el “Cachi” sudaba y su talante tranquilo, su hablar pausado, asertivo y muy seguro de sí mismo, casi como un monje budista.

Y algo notorio, bajo el gobierno del caudillo, se apreciaba la prodigalidad de los festejos, había brebajes de todo tipo sin pudor y sin medida; sin embargo, el “Cachi” era abstemio; sus últimas borracheras se las puso cuando fungía como tesorero del sindicato de los trabajadores del IMSS de Nayarit, bajo el liderazgo de Olegaria Peña; llegando a lo que llegamos todos los borrachos, a hacer desfiguros y asumir las crudas como el mejor abstemio.

Con ese afán de registrar el entorno político, me di a la tarea de hacer una investigación en la cabecera municipal, y.., no encontré un mayor grado de aceptación de un diputado como el que tenía el “Cachi” Vallarta en ese entonces, de tal modo que ganó las elecciones municipales de calle, que fungió en el primer trienio del gobierno del tribuno Celso H. Delgado.

Para cerrar el sexenio fue electo diputado y queda a cargo de la gran comisión y por ende de la presidencia del Congreso; fue presidente del CDE del PRI en 1993 y le corresponde operar la elección federal de 1994; en este comité el cronista era parte integrante del secretariado, y me tocó asesorar y proyectarle documentos a petición del “Cachi” a un joven político recién llegado, que se llama Manuel Cota.

En los prolegómenos a la campaña federal de Luis Donaldo Colosio y para las diputaciones federales, compartí algunas acciones con mi amigo ido, como el diseño de un afiche del “Cachi” con el mismo tipo de letra del que usaron para Colosio; cuando se lo presenté me dijo, “ni lo saques Palacios, hay que esperar los tiempos..” respetuoso de las reglas no escritas del PRI, nunca tuvo una palabra de reproche por no haber sido designado candidato a diputado federal, como en su momento se lo propuso Luis Donaldo.

La candidatura de 1999, para gobernador, en su origen tiene aún muchas cuestiones que dilucidar, y hoy a la distancia de los años, la última reflexión que hicimos ahí en su casa, sentado en su mecedora, me pidió que no publicara nada de lo que fue le proceso en aquel entonces, se trata de lo que ocurre en las tripas del sistema político; “ya veremos, hay que esperar los tiempos..” me reviro y le digo, “ya es cosa común la alternancia política mi “Cachi”, es prudente airear los vicios que se cometieron en honor de la disciplina partidaria..”.

Con esa sonrisa generosa, dio por terminado el tema.

Acudí ante su presencia cuando tenía encima los ataques periodísticos y judiciales del gobernador González, el sátrapa de la Mololoa y su perverso ejecutor el procurador general de Justicia Héctor Béjar; no pudo contenerlos, pero sí me recomendó una conducta a seguir, hacer lo correcto dentro de la ley, frente a las ilegalidades; fue difícil realizarlo, al grado que tuve que recurrir a dos juicios de amparo que me dieron la protección de la justicia federal y que, como era de esperarse violaron la suspensión y el amparo concedido, por parte de la Procuraduría de justicia estatal.

José Lucas Vallarta Robles, se erige como el mejor referente de los políticos de antaño, el último de los hombres que le dieron prez al PRI y que sembraron un mundo de amistades, que tuvo la virtud de ejercer la política en su sentido más puro, consensar, negociar, conceder en pos de una mejor respuesta.

Durante su paso por el sector público se comportó como un auténtico funcionario que cumplió su deber e hizo el bien para muchas personas. Como político y militante del PRI, fue un mentor de muchos políticos de nuevas generaciones, de los que hoy contemporizan de varias formas con los gobiernos de oposición al tricolor.

Deja un espacio que sin duda nadie lo podrá ocupar en el imaginario colectivo de la militancia del PRI. Su partida al eterno oriente, sucede en medio de lo peor de la pandemia que azota a la humanidad.

Pero su fallecimiento no es anónimo, no tiene la orfandad de las miles de personas que hoy son víctimas del virus; el “Cachi” tiene una muerte digna y podrá dar excelentes cuentas a los dioses buenos que lo reciben con prodigalidad; dado el talante de un hombre que supo vencer sus aflicciones e hizo de su vida sin así quererlo un ejemplo para los suyos, un normatipo para el PRI y para la sociedad.

Que el viaje te sea leve querido “Cachi”….!!

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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