TOÑO; EN BUSCA DE UN EMBLEMA

Luis Ignacio Palacios 27/07/2020 Comentarios
TOÑO; EN BUSCA DE UN EMBLEMA
  • El gobierno de Toño ¿¡Lozadista..!?
  • Impensado y singular lance del gobernador

Fungía como una especie de secretario del Lic. José Guadalupe Zuno Hernández, ex gobernador de Jalisco, y Gran past master de la Gran Logia del Occidental  Mexicana G.´. L. ´. O. ´. M. ´. Dado que a los 18 años cumplidos me inicié en la Logia Gnosis 33, y a los 6 meses ya era Maestro Masón; en una de esas tenidas conjuntas presenté un pequeño estudio que pedía la reivindicación de Manuel Lozada.

Decirlo en Logia, ante lo más rancio de la cultura jalisquilla, y proponiendo que quitaran el grabado que en el monumento a Ramón Corona que está sobre la calzada independencia, cuyo texto estimaba (y lo sigo estimando) era ofensivo: “Salvó a la sociedad de las hordas del tigre de Álica”, mi propuesta fue recibida con respeto y no pasó a mayores; el maestro Zuno me cita para el lunes a primera hora; el manejaba de manera muy alocada un Falcon y de la Logia en López Cotilla # 111 a la Biblioteca de Guadalajara hicimos escasos 5, 6 minutos; ahí me presenta a su director, el maestro Genaro Cornejo.

Entramos a su oficina que era una especie de santuario, libros incunables, resguardados bajo llave, un escritorio inmenso, lleno de papeles, libros abiertos y un canutillo con una fina pluma de oro; el maestro con lentes de presbicia, luego de la generosa descripción que hizo el maestro Zuno de mi persona, se me queda viendo y me pregunta por lo último que dijo mi mentor: “te lo encargo, se dice Lozadista…”

Se despidió y ahí me dejó con este personaje a quién le debo haberme prestado libros que solo conocía por referencias bibliográficas. Me escuchó unos minutos, le mencioné que no hubo constancia de que el caudillo hubiera recibido el sable y el diploma que le mandó el emperador Maximiliano que lo nombró caballero del imperio; y que si hubo registros de que cuando venía Ramón Corona con más de dos mil efectivos de Sinaloa, yendo a Guadalajara, perteneciente al ejército republicano, lo avitualló con dos mil mulas cargadas de pertrechos, y le permitió que pernoctaran en lo que hoy se conoce como el edificio aledaño al templo de la Cruz.

Luego que sacó varios tomos de libros inmensos, unos ocho, nueve, me dijo: “ya que leas esto, platicamos..” y dio instrucciones a su secretaria para que me permitiera leer en una salita anexa a su despacho; luego de devorar la Historia del Ejército de Occidente, crónicas de varios extranjeros, las diversas versiones de la Batalla de La Mojonera, que en cierta medida fue definitoria para el declive de Lozada, tuvimos versiones divergentes sobre la figura de Manuel Lozada.

Polémico el personaje, por las circunstancias que le tocó vivir y ejercer un caudillazgo sangriento; cuando el tribuno Celso Delgado fue gobernante, entre otras propuestas que le hicimos, llevó a cabo un singular simposium en el Museo de Tepic, sobre Lozada en su perspectiva histórica; un agudo intelectual guadalajareño, José María Muriá director del Colegio Jalisco, en su exposición abrió con la frase de que “me da mucho gusto estar en este hermoso lugar de Jalisco, a quienes ustedes le llaman Nayarit..”

Tanto Celso como el escriba, con urbanidad, reñimos de las tesis del conferenciante.

LOS AFANES DE TOÑO ECHEVARRÍA

Ignoro cuáles hayan sido las fuentes documentales del gobernador; empero, estimo que solo unas cuantas personas sabíamos con exactitud en dónde se encontraba en el viejo Panteón Hidalgo la tumba de Manuel Lozada, que no aparecía con su nombre sino con otros signos que la hacían distintiva; tengo copias de su acta de nacimiento y de su defunción, ahí en uno de esos documentos aparece la madre que va a reclamar el cadáver del caudillo, y pocos han reparado en las fechas, de la edad de la reclamante y de la edad del difunto. Lo tuvo a los once, doce años de edad.

Estimo que este lance gubernamental tiene un claro sentido de la búsqueda de la identidad de un gobierno agobiado desde su inicio; quiere dejar algo trascendente, un monumento, un mausoleo, unas efigies del caudillo tuerto; pocos saben que ese ojo lo perdió cuando en unión del perseguido (y protegido) general Porfirio Díaz, fueron a pescar a la Bahía de Matanchén; Lozada como buen indígena taimado, pescaba con cohetones de dinamita, uno de ellos casi le explota en la mano y de ahí su lesión.

Nada tan difícil como explorar las fuentes documentales para conocer y poder discernir sobre los hechos que protagonizó en lo que hoy es Nayarit, Manuel Lozada; los historietadores locales, del siglo pasado, en su mayoría fueron copistas de los textos que me tocó leer en la Biblioteca de Guadalajara; y estimo que recuperar esta efeméride puede ser útil para que las nuevas generaciones se interesen por conocer esta singular etapa de la historia local.

Bajo una perspectiva de que la historia no siempre la escriben los vencedores, y cuestionar si el concepto “nación” o “patria” eran conocidos y aceptados mayoritariamente por los mexicanos decimonónicos; el territorio de Tepic, fue entidad autónoma antes de la Constitución de 1917.

Una administración gubernamental como la de Toño, que no se ha distinguido precisamente por las luces intelectuales de sus funcionarios, nos trae ahora, la reivindicación de Manuel Lozada como un caudillo precursor de la lucha agraria en México; sin considerar que tal aserto puede resultar polémico, dadas las componendas que mantuvo durante su poderío con la Casa de Aguirre y los Barron and Forbes; las dos grandes entidades que dominaron la agricultura, la minería, la importación de mercancías de Japón y China y el comercio de aquellos tiempos.

Y quizás pudiesen entender porque muchos no vemos con agrado la figura del presidente Sebastián Lerdo de Tejada, que lo primero que hizo -para jorobar a Lozada y sus aliados- llegado a la presidencia, ya muerto Juárez, fue trasladar la Aduada de San Blas al Puerto de Acapulco, lo que trajo consigo el decaimiento económico de la entidad.

En fin, esperemos que el gobernante nos ilustre con sus documentos e ideas que le dieron sustento a este singular lance de su administración; que para muchos culturosos, se metió en camisa de once varas…, en la búsqueda de su trascendencia histórica que fuera algo más que desgracias por atender.

Esperemos pues, sus sustentos históricos y documentales.

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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