SIN EQUIPO

Luis Ignacio Palacios 15/07/2020 Comentarios
SIN EQUIPO
  • ¡Oootra vez..! de fea manera le fallan los funcionarios al gobernador
  • Se requiere personas con experiencia, capacidad y vocación de servicio

A los hombres públicos, presidentes de la república, gobernadores, presidentes municipales, han de juzgarlos por su desempeño en el cargo conferido, donde en el ejercicio del poder se revelan la pasta de la cual están hechos; hemos visto todo tipo de personalidades en Nayarit, sobrios, enojones, autoritarios, populistas, buenos y malos administradores; y en todos ellos, hemos visto que, al menos a criterio del escriba, que desde el doctor Julián Gascón, ninguno de ellos, -salvo el sátrapa de la Mololoa- quiso joderse al pueblo de Nayarit.

También, existe una vertiente la mar de importante, hemos de juzgarles por el malo o el buen tino que tuvieron de haber sabido escoger a sus principales colaboradores; y en este contexto se aprecian en el trabajo de servir a la sociedad, la capacidad, el profesionalismo y la vocación de servicio que demuestren los funcionarios que no fueron electos por el ciudadano, sino por el hombre que alcanzó el poder en las urnas.

Precisamente, el gobierno de Julián Gascón tuvo una grave crisis política, producto de su casi nula experiencia partidaria, su secretario general de gobierno Rodolfo García de los Ángeles, se engolosinó con el poder, despreció a las fuerzas políticas campesinas que eran importantes y aliados con la entonces poderosa CTM de Emilio “eme” González, pusieron en un brete su gobierno, al grado que tuvo que venir un enviado de la Secretaría de gobernación a poner orden.

Quitó al secretario general y puso a un nayarita metropolizado, que fue maestro egresado de la ahora famosa normal de Ayotzinapa, luego estudió economía y fungía como director del Registro Nacional de Automóviles; Roberto Gómez Reyes se convirtió en el factor de poder, respetando la figura del doctor Gascón y remodelando el gobierno a su antojo, y a los otros poderes, para preparar su propia gubernatura, tal cual sucedió.

En ésos tiempos, nombres como Daniel Uribe “el nani”; Pepe Hernández Guillén; Arturo José Díaz López; Víctor Luna Vázquez, Roberto Villalobos Sandoval, el eterno sub procurador de Justicia, Velazco y Caro; Juan Mártir Peña, Ramón López Langarica, Héctor Velázquez Rodríguez, Rubén Guzmán y Guzmán; Rubén Zuno Arce, y los jovencísimos José Luis Béjar Fonseca y Salvador Íñiguez Castillo, así como otros más que no recuerdo, fueron eficientes colaboradores de estos dos gobernadores.

Cumplían con decoro sus funciones, en una administración pequeña, de pocos recursos, lo que contaba más que la obra pública era sin duda, la conducción política, ante la emergencia de los grupos de contestatarios que eran parte del partido de oposición, el Partido Popular Socialista.

Rogelio Flores Curiel, hizo un buen gobierno, con los claroscuros de represión, corruptelas y tráfico de influencias de su poderoso Procurador de Justicia, de triste memoria Antonio Sam López.

Emilio “eme” González, abrió las puertas del poder a todo mundo, incorporó a una nueva generación de políticos y administradores; fue un gobernante bien intencionado, criticado injustamente en ocasiones por su justicialismo a los desposeídos.

Celso Humberto Delgado, tuvo varios episodios cruentos en su sexenio y le tocó la crisis del agotamiento del modelo del gobierno federal; cerró bien con el apoyo del presidente Salinas de Gortari.

Sin entrar a hacer la breve relación de los gobiernos de Rigoberto Ochoa, Antonio Echevarría, Ney González y Roberto Sandoval; en su mayoría todos han sido gobiernos con el control de sus funcionarios, gente funcional y en ocasiones brillantes en su trabajo, que le daban lustre al gobernador en turno.

Funcionaban como equipo, había sentido de pertenencia, tenían lealtad y disciplina y el que fallaba, se le corregía, pocos ejemplos de salidas obligadas de funcionarios hubo en esta historia reciente.

Ahora, con el gobierno de Toño Echevarría García, me apena señalarlo, no tuvo la atingencia de nombrar a buenos colaboradores, puso a sus amigos íntimos, que le fallaron de fea manera; y hoy anda improvisando poniendo en la responsabilidad de un Secretario de Despacho a personas de baja ralea, ignorantes, arrogantes, sin el perfil de hombres públicos, que se suben a un ladrillo del poder y se marean.

La inexperiencia se paga, y es una variable de la corrupción que es notoria en la administración gubernamental; las crisis que le tocaron atender, no alcanzan a cubrir la grisácea conducción de su administración.

El caso del secretario de Turismo, de exhibirse en un jolgorio particular en la Casa de visitas del gobierno estatal en Nuevo Vallarta, es la típica conducta de personas que en su vida han tenido la oportunidad de servir a la sociedad, y al parecer tampoco han viajado ni disfrutado los placeres de la buena vida que se prodiga en los grandes hoteles de lujo que tenemos en esta ubérrima región.

Y aunque suene a mala broma, para este puesto, ni como anillo al dedo le queda al baquetón de Enrique Hernández, que es un pillo de siete suelas y en esa secretaría sería como pez en el agua; nada más, que le corten las uñas con un excelente administrador de esta tan importante como vilipendiada dependencia.

Y pues hasta la fecha, el balance de esta vertiente del gobernante, no da para buenas calificaciones; esperemos, se le desea que sepa tener gente que le ayude a cerrar bien su cuatrieno. Esperemos…

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

 

 

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