SOCIALIZAR LAS SENTENCIAS

Luis Ignacio Palacios 07/08/2019 Comentarios
SOCIALIZAR LAS SENTENCIAS

  • propuesta del magistrado presidente
  • necesaria evolución del trabajo jurisdiccional

La constancia de llevar a cabo toda una serie de proyectos para modernizar y profesionalizar la actividad cotidiana del poder judicial, ha llevado al magistrado presidente, Ismael González Parra a realizar una variopinta serie de acciones al interior de la institución que preside, darle dignidad y decoro a las instalaciones de los juzgados de primera instancia; adquirir decenas de equipos de cómputo, establecer estímulos económicos a jueces y secretarios de acuerdos para mejorar el rendimiento de sus funciones.

Ahora, platicando con  Abogados litigantes, y dirigentes de organizaciones de letrados, surgen varios temas que en el argot del periodismo especializado se señalan como “errores que todo juez debe evitar..” y uno de esos tópicos que llamaron la atención del magistrado presidente fue el de que las sentencias que se dicten en la primera y segunda instancia en el poder judicial, deben de socializarse, es decir, hacerlas de un modo tal que sean comprensibles para los ciudadanos.

En este tema, el magistrado de la sala penal, José alfredo Becerra Anzaldo, señala que es menester que los jueces al dictar sus sentencias, “recuerden que no se requiere un lenguaje sofisticado o demasiado culto en latinajos, sino que deben de recordar los juzgadores no hacer una sentencia obesa, sino clara, concisa, con lenguaje sencillo, puesto que va dirigida al justiciable, no a sus pares ni a los Abogados litigantes..”

Y sí, recordemos que el poder judicial -sea local o federal-  debe rendir cuentas al pueblo, se acerca a la ciudadanía por medio de sus sentencias que emiten al hacer jurisdicción, y dado que los ciudadanos solo tienen contacto con los tribunales únicamente cuando intervienen en un juicio, este procedimiento permite que los jueces se legitimen democráticamente cuando sus fallos “dan razones suficientes, pertinentes y convincentes”.

Mientras más avancemos en los procedimientos deliberativos del proceder judicial, y sin descuidar la protección de los datos personales que tienen a su disposición, la labor del juzgador permitiría someter los resultados de su trabajo al escrutinio y evaluación ciudadana.

De cumplirse estos objetivos, señala el magistrado presidente “nos permitirían socializar las sentencias, y este objetivo que persigue el tribunal, se logra con resoluciones simplificadas y sencillas, en las que se den razones suficientes, pertinentes y convincentes para decidir una controversia en determinado sentido, con un lenguaje claro y entendible para el ciudadano común..”

El escriba le señala lo tedioso que resulta para el Abogado litigante estudiar una sentencia que son injustificadamente largas y repetitivas, con un lenguaje farragoso, impreciso y en ocasiones excesivamente formalista; y sí, su contenido resulta incomprensible para su destinatario directo, el justiciable quién no es un conocedor del derecho.

Estos casos, tienen como consecuencia, que se califique como “vicio de redacción de los jueces” y una vez que concluye el juicio el que fue parte se lleva una pésima impresión del trabajo del poder judicial, y confirma el prejuicio de que lo arbitrario que puede resultar el trabajo de los tribunales.

Para abatir la crisis de credibilidad que existe en la sociedad sobre el poder judicial, que no se favorece cuando existe opacidad en la labor jurisdiccional, es prudente proseguir y profundizar en las encuestas sobre el funcionamiento de los juzgadores y del cómo el ciudadano común y los justiciables perciben su trabajo.

Este es el complejo tema que busca resolverse, puesto que socializar una sentencia, significa modificar su sintaxis, su redacción, y el uso adecuado del idioma para hacerlo perceptible y entendible en el justiciable, y extender al conjunto de la sociedad, lo que antes era limitado a unos pocos, jueces, magistrados y Abogados litigantes.

Desde este espacio, el escriba les recuerda a los juzgadores que dictar una sentencia, es un fenómeno de comunicación, de ahí la importancia de que el lenguaje con que se redacta sea sencillo y las consideraciones para resolver el sentido del fallo sean claras y directas; y señalo el gran error que tienen, una estructura inadecuada, con sus tristemente célebres “resultandos” y “considerandos” propio del lenguaje de abogados e inentendible para los legos.

Los “considerandos” son una inmensa e innecesaria transcripción de la pretensión judicial del justiciable, y en ocasiones ocupan la mayor parte del cuerpo de una sentencia, es un vicio de construcción gramatical sumamente negativo, porque la sentencia pierde claridad y concisión.

No podemos reducir a este aserto, recordarle al juez y a su secretario proyectista, que una sentencia no debe utilizarse como ejemplo para demostrar que estudiaron para resolver el caso, pues una cosa es el ejercicio intelectual, y la otra, (la que buscamos los Abogados litigantes) es la presentación de resultados.

El tema ahí está, veremos cuál vertiente se inicia para su estudio y discusión de jueces, secretarios proyectistas y magistrados.

Digo…

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