APELOTONADOS

Luis Ignacio Palacios 26/06/2019 Comentarios
APELOTONADOS
  • singulares respuestas en la conducta del empleado del poder judicial

Debí escribir “hacinados”, pero quiero recurrir a esta palabreja que utilizó en casi todas sus novela el gran Gabo, y que en una entrevista dijo que la aprendió leyendo a Faulkner, y hoy viene al tema, después de las primeras semanas en que he visitado por mi trabajo de Abogado litigante, el nuevo edificio del poder judicial que alberga, ahí en la avenida México a los juzgados mercantiles, civiles y familiares.

La capacidad de respuesta y el talante de los responsables de la oficialía de partes, de los actuarios, de las notificadoras, pese a las máquinas del aire acondicionado, se aprecian sudorosos, algunos francamente incómodos, por decirlo de manera coloquial, se ven “hechos bolas”, y trato de explicarlo.

En sus anteriores espacios de trabajo, cada juzgado con todas sus incomodidades era su espacio, su territorio, su escritorio era zona privada, donde a la hora que decidía su ocupante sin pudor alguno podía ingerir alimentos, tomar su lata de refresco y en los días de cumpleaños, decorar con globos, letreros,  y adornos varios en honor de la del cumpleaños.

Cuando la juez Sarita en el juzgado primero de lo familiar puso una cadena en el espacio del juzgado para que los litigantes no entráramos a entrevistarnos con los oficiales administrativos, o las notifcadoras, le dije que era “la cadena de la ignominia”, y con su festivo talante, me dijo riendo, “pues será el sereno, pero así no le quitan el tiempo a los trabajadores”.

¿Qué les sucede al empleado del poder judicial..?  ¿a las secretarias de acuerdos y a los jueces..?

Perdieron sus espacios,  los que de una u otra forma les daba el sentido de pertenencia; ahora, el espacio es monumental y les disminuyó una parte de sí mismos; se sienten hacinados y este es un fenómeno que preocupa a sociólogos, etólogos, ecólogos y urbanistas; su análisis es complejo en función de la dificultad que implica su conceptualización.

El hacinamiento amenaza la habilidad de control de las interacciones sociales, lo que se asocia con desamparo, afecto negativo, disminución en su participación en la tarea y alteración de la salud;  el hacinamiento de espacios de burócratas tiene su principal impacto sobre la interacción social en cuanto a la sobrecarga de trabajo, cuya interferencia le genera incertidumbre.

Existen factores psicosociales que hacen referencia a las condiciones que se encuentran presentes en una situación laboral y que están directamente relacionadas con la organización, el contenido de trabajo y la realización de la tarea, y que tienen capacidad para afectar tanto al bienestar o la salud (física, psíquica o social) del trabajador, así como al desarrollo del trabajo.

Los factores psicosociales son susceptibles de provocar daños a la salud de los trabajadores, por tanto, en su rendimiento.

Y este, es ya un escenario que pudiese ser explorado por el consejo de la judicatura, al hacer la medición del rendimiento en las tareas cotidianas de los empleados del poder judicial que laboran en este edificio.

Así que si usted es Abogado o tiene un asunto judicial que atender, no se ofusque si recibe un silencio del empleado al que le pide un expediente, y si insiste puede contestarle: “¡espéreme..! ¿ que no ve que estoy ocupada…?!

El talante de algunas empleadas, incluyo a secretarias de acuerdos.., sin duda se ha alterado, están apelotonados…

GUARDANDO LAS FORMAS

El reciente despido del sujeto que fuera director general del sistema DIF estatal a cargo de la señora María Luisa Aguirre de Echevarría, estuvo matizado por las burlas y dicterios expresados por quienes recibieron la ira melodramática del ex funcionario cuando tenía todo el poder.

Pero también por las melifluas palabras almibaradas de aquellos que fueron favorecidos cuando fungió como titular de la unidad de prensa del ejecutivo estatal y en la jugosa dirección del DIF estatal.

Luego del chismorreo que puso variopintos argumentos que originaron la corrida, al día siguiente el gobernador Toño Echevarría García dijo en su espacio del FB, que había “aceptado la renuncia” del sujeto de marras; y éste a su vez al día siguiente del mensaje del gobernador, hizo una cantinflesca exposición del porqué salió corrido.

Por lo que se aprecia, este gobierno ya está aprendiendo a guardar las formas, para que pese a lo desagradable que resultare la traición o la inmoralidad de las actuaciones acobardadas del funcionario corrido, ante la opinión pública la circunstancia se describe políticamente correcta.

Me quedo con el comentario de la señora de la frutería que me dijo: “oiga licenciado, cómo ve eso del gobernador y el que era director del DIF, si todo estaba tan a toda madre …¡¿por qué lo corrieron..!?”

Y como nunca faltan los enterados de las tenebras palaciegas y que conocen los deslices libidinales de los delicados funcionarios del gobernador, me dijo uno de estos saurines: “Palacios, ¿ya sabes porque corrieron a guerrero…?” –lo ignoro, le contesté…, (con cara de enterado me sugiere)  pregúntale al chino Benitez…”

Sépa la bola…!

 

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