¿QUIENES FALTAN AYUDAR..?

Luis Ignacio Palacios 29/10/2018 Comentarios
¿QUIENES FALTAN AYUDAR..?

Ante la magnitud del desastre que dejó las inundaciones en la zona norte de Nayarit, cuando se aprecia que las acciones del gobierno estatal y de los ayuntamientos afectados no alcanzan para estar a la altura de las necesidades ingentes de los casi doscientos mil damnificados, la gente preocupada se pregunta ¿por qué no hemos recibido una muestra palmaria de apoyo de la presidencia de la república..?

El gobernador Toño Echevarría García, junto con el secretario de salud, Dr. José Narro, al hacer el primer vuelo de reconocimiento del enorme territorio de la entidad inundada por la creciente inusitada de los ríos, bajaron del helicóptero con el rostro demudado, señalaron más de ciento cincuenta mil afectados; y lo que se temía al bajar las aguas, ya se presentó.

En las cabeceras municipales, las pérdidas totales de su patrimonio en su mayoría afectaron a la población; baja el nivel de las aguas, quedan las calles, las casas, los negocios, las escuelas, todo queda bajo el lodo que empieza a descomponerse, todo se convierte en un foco de infección, animales muertos, cultivos siniestrados.

Todavía ayer domingo me mostraron fotografías de poblados de Tecuala y Acaponeta, la isla de Mexcaltitán bajo un metro y medio de agua; y la extraordinaria respuesta de la ciudadanía, que ha demostrado una mejor capacidad de organización para ayudar que los improvisados coordinadores municipales, representantes del gobierno estatal.

Conmueve hasta las lágrimas, ver la sonrisa infantil al recibir alimentos, ropa o un juguete; el sentido agradecimiento de personas que reciben comida, unas prendas de ropa, ellos que están como zombies enlodados, con humildes huaraches o de plano descalzos; y en este contexto las autoridades que no saben organizar adecuadamente la ayuda de la ciudadanía que se ha desbordado en múltiples formas.

Brigadas de jóvenes de Tepic y de otros municipios, hacen lo que debieran de hacer las fuerzas armadas, con palas, escobas, cepillos y cloro van de casa en casa, limpiando hogares.

Con el poder que tiene la presidencia de la república era de esperarse que de menos hubiese venido el presidente Enrique Peña Nieto; que ya hubieran ordenado el puente aéreo con los aviones hércules de la FAM con soldados y marinos para limpiar poblados, la inminencia de enfermedades y contaminación de la gente afectada es una cruda realidad.

LOS PELIGROS INMINENTES

Con el coctel maligno que contiene el lodo putrefacto, surgen los zancudos, peligro de dengue, salmonela, micosis de todo tipo, males gastrointestinales y hasta cólera en el peor de los casos; no se ha dado el diagnóstico de los pozos de agua, los sistema municipales responsables no han dicho nada, es de temerse la destrucción de su bombas, equipo de distribución y de la posible contaminación de los mismos.

La limpieza de casas la pueden hacer las brigadas de voluntarios, empero, la limpieza de calles, parques y demás instalaciones urbanas, la deben de hacer con maquinaria, y la maquinaria que se requiere, la tienen los gobiernos y los empresarios de la construcción, que hasta la fecha, ya con el panorama desolador en los municipios del norte, sus organizaciones, ni sus líderes, ni los contratistas de los gobiernos, se han aparecido.

Ellos, los privilegiados con los contratos de obra pública, no se conoce que se hayan presentado para ayudar a las comunidades cuyos pobladores se debaten en la angustia de su precaria existencia.

Muchos héroes anónimos, que bien que así lo sigan haciendo, la ayuda humanitaria cuando se presume es una abominación social, los funcionarios de gobierno, deben ser lo suficientemente honestos para cumplir con su responsabilidad, sin publicidad alguna, sus acciones han sido superadas por la solidaridad de la ciudadanía, ayuda que viene de Mazatlán, de Guadalajara, de otras ciudades, cuyos habitantes tienen la sensibilidad que hoy carece la presidencia de la república para ayudar a los afectados ante la magnitud del desastre.

Sin duda, le corresponde al Congreso del Estado, con su esforzado diputado presidente Polo Domínguez, hacer el llamado enfático al gobierno de la república para que despliegue en la entidad, los apoyos que sean menester para rehabilitar cabeceras municipales y poblados.

No hay palabras para describir esta catástrofe nunca antes vista en Nayarit; las inundaciones de 1976, la de 1994 por terribles que hayan sido, no se comparan con la que acaba de suceder.

Terrible expectativa que tenemos en Nayarit, Peña Nieto presidente aún en funciones invisible y acotado; y el iluminado electo López Obrador, con su maniqueo y desdeñoso caudillismo.

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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