FERVOR PATRIO EN SAN MIGUEL DE ALLENDE

Luis Ignacio Palacios 18/09/2018 Comentarios
FERVOR PATRIO EN SAN MIGUEL DE ALLENDE

El pretexto fue un torneo de Golf; cincuenta años ha que no visitaba esta ciudad que ha sido considerada y con razón como la verdadera cuna de la lucha por la independencia de la corona española; ahí todo se respira en el incensario de la mexicanidad, de la lucha libertaria, no solo por los festejos que el Ayuntamiento lleva a cabo en una liturgia estricta, es el pueblo, la gente de ahí, junto a los miles de visitantes los que hacen brillar el espíritu del fervor patrio.

Los museos, la casa de la familia de Ignacio Allende, en la avenida enfrente de la iglesia de San Miguel, en el templete los funcionarios municipales y cientos de niños y jóvenes encienden las teas del fuego libertario para llevarlas a su comunidades, corriendo, luego del encendido de sus antorchas, dan una vuelta por la plaza y se van a sus lugares de origen, el funcionario les entrega las “consejas” en un manuscrito que es la proclama de los vivas a los héroes que nos dieron patria y libertad.

Todos los negocios, hoteles exquisistos de paredes de piedra centenaria, enrejados de hierro forjado, restaurantes de todo tipo, cantinas tradicionales, fondas, todo negocio de servicios de atención a los miles de turistas están adornados con banderas nacionales, globos y adornos mil que inundan con su tricolor calles, puertas, mesas, vitrinas.

Y en todos los altoparlantes, invariablemente reproducen la música de José Alfredo Jiménez, en su voz y sus intérpretes más destacados; los tranvías que hacen la ruta en rededor de la ciudad, cuentan la historia de la fundación de San Miguel y los avatares de los libertadores, se respira una atmósfera de siglos en las iglesias, en los museos.

Descarriado que soy, me meto a los restaurantes recomendados y aquello fue el paladear los platillos tradicionales e internacionales, hay para todos los gustos y bolsillos; los mejores chiles en nogada que he probado, con una chef modesta oriunda de San Miguel; vinos de mesa mexicanos y en copeo con cantidades generosas no como las dos onzas que por estos lares nos dan. Y las cantinas..! uff..!

Es un gusto caminar por las calles de esas baldosas de roca desgastada por siglos, la arquitectura impone, el centro histórico es exquisito y ahí el gentío; miles, en serio miles por la noche en la ceremonia del grito, no cabe un alfiler en la plaza y calles aledañas y en unos caballos espléndidos los personajes de casa, Allende, Aldama y el cura Hidalgo, trotan de la casa municipal a la casa museo de Ignacio Allende, y que en uno de sus balcones a las once de la noche, el edil proclama los vivas y tremola el lábaro patrio.

El ¡Viva México..! es repetido por miles de voces, emergen las banderas y los celulares de los turistas que registran el grito y los alucinantes fuegos artificiales que salen desde el atrio de la iglesia de San Miguel.

Oro en filigrana, hierro y lámina forjadas, maderas, pinturas, tejidos, ropa, alebrijes, juguetes de todo tipo, souvenir para todos los gustos; en los mercados y fondas, la gente no deja de admirar las artesanías; San Miguel en su centro histórico es una ciudad centenaria pero viva, enormemente festiva en el crisol de un fervor patrio que impone, que contagia…

Y ni modo…, luego de los  ¡Viva México..! no pudimos sustraernos de la atmósfera festiva, y nos echamos unos buenos tequilas…

 

 

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