LA SENTENCIA

Luis Ignacio Palacios 17/09/2018 Comentarios
LA SENTENCIA

La determinación de las comisiones del congreso, cumplió el procedimiento que señala la ley de responsabilidades y la escasa capacidad de maniobra que les dejó la administración anterior, se le impondrá al ex gobernador Roberto Sandoval Castañeda, una inhabilitación para cualquier cargo público o de elección popular, y tal cuestión, es, a la luz de la comentocracia local y las mass media de la clase política actual, una sanción que al imputado le vale madres y la sociedad la califica de nimia.

Dado el clima de linchamiento que desde el arranque de este gobierno se generó en contra de los hombres del sexenio precedente, el asunto del juicio político pareciera que sus fines son, mas mediáticos que judiciales y los avatares de los juicios de amparo que ha promovido Roberto Sandoval, son otro factor en contra; pese a que en uno de ellos, corrieron un riesgo que puede generarles a los abogados del ex gobernante un serio enfrentamiento con la PGR por mentirle unos jueces de distrito locales.

Sin embargo, este juicio político debe verse en lo que primigeniamente significa, estos modos de castigo a los malos funcionarios nacieron cuando los políticos eran decentes y se tenía en alta estima el valor de la palabra, el prestigio inherente a todo gobernante, puesto que la gubernatura no era el destino final de los políticos de antaño; hoy, los políticos han llevado el desprestigio del quehacer gubernamental a niveles de precariedad extremos, cualquier imbécil puede ser edil y aspirar a gobernador de Nayarit.

Pese a todo el gobierno de Toño Echevarría, salvo los cercanos que saben de la falta de cohesión política con el núcleo gobernante, para la sociedad, medios y hacedores, este es, un gobierno consolidado, con las lógicas y naturales diferencias que devienen de la actitud cerril de sus (¿ex?) aliados del PRD, cuyo protagonismo en este lance contra el ex gobernante y el ex fiscal Edgar Veytia, llegó a niveles de franca esquizofrenia.

Este juicio político ha sido inédito en la historia política de la entidad; y nos revela que el marco legal para enjuiciar al político que engañó a su pueblo, que ejerció como nadie el poder con el aprovechamiento ilegítimo de sus bienes y frutos, es absolutamente precario, parte de la base de que la sociedad mexicana es una sociedad jerárquica, por mucho que ahora vengan con un mensaje de humildad y austeridad.

El gobernante sea de cualquier signo político, siempre e invariablemente, por la lógica de las instituciones públicas, se erige por encima de los ciudadanos; y Roberto Sandoval con su sincretismo que explica su ascenso al poder es el epítome del político populachero, inculto, pragmático y muy cabrón, echado para adelante en todos sus lances, supo construir el entramado administrativo y legal para que en el final del largo milenio del PRI redivivo con Peña Nieto, saliera incólume de acciones en su contra enderezadas por el gobierno siguiente.

Lo cual, desde luego no es poca cosa; dado el exacerbamiento que se generó por los denunciantes y el protagonismo de la autodenominada “comisión de la verdad” que se mantuvo en ocasiones en la tenue línea que divide los ilícitos penales. Hemos de ver las resultas finales de los juicios de amparo y la conclusión de la comisión de enjuiciamiento; pero el palo ya está dado, aunque no le hagan mella al descomunal patrimonio que ahora posee el ex gobernante.

Sentencia política que debemos de analizarla a la luz de la moral pública y los fines del Estado.

EL GRITO

Toño Echevarría García, salió al balcón central de palacio de gobierno a dar el grito, y a tremolar la bandera nacional vestido de charro, con su traje de gala, impactó a propios y extraños, sin tener en claro si existe un protocolo ex profeso, el gobernante hace honor a su querencia y es congruente con lo que representa ser un auténtico practicante del deporte nacional; quizás, el no haberse quitado el sombrero en el momento cumbre de la ceremonia puede ser el motivo de las críticas; empero no está normado y así, llevó a cabo la ceremonia inaugurando su propio estilo.

Le adicionó a los vítores, la frase de que “viva la virgen de Guadalupe..”, que sería lo que se salió del canon, empero, cada gobernador o presidente de la república le ha impuesto su propia fraseología; y este pueblo bueno, sigue emocionándose con la remembranza histórica de la gesta que nos diera la independencia nacional.

Debemos reconocerle el ingenio que le impuso a su celebración, es otra faceta de la liturgia estatal, el detenta el poder y le impuso este matiz…

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

 

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