AVE DE TEMPESTADES “EL PIRO”

Luis Ignacio Palacios 05/09/2018 Comentarios
AVE DE TEMPESTADES “EL PIRO”

En mi primer año en la Facultad de Derecho de la Universidad de Guadalajara; había varios náyaros que ya cursaban los años superiores, merced a un convenio que tenía la UdeG con el entonces Instituto de ciencias y letras de Nayarit; en los concursos de oratoria, iban a apoyarnos, recuerdo un poco mayores que el escriba a Lourdes Yerena, Jorge Armando Bañuelos, y Sigfrido de la Torre entre otros.

Ellos junto a otros ya titulados en su oportunidad se regresaron al terruño y se integraron a diversas dependencias de gobierno, al poder judicial y a la naciente Universidad de Nayarit; desde que lo conocí, siempre aprecié la viveza de su mirada, la astucia de su actitud zorruna, la risa a flor de piel, y un carácter con temple.

A Sigfrido, por obviedad del apócope de su nombre siempre se le refería como “El Piro”, mote que no le disgustaba y de tanto oírlo se acostumbró y se le hizo el rasgo de su identidad. En aquellas parrandas de los años setentas, solo aptas para descarriados profesionales, “El Piro” era el oficiante máximo, tomó de todas las copas del sibaritismo.

En los inicios de su vida profesional, estuvo en la defensoría del menor, y al tiempo protagonizó una singular operación política junto a Rigoberto Ochoa, siendo gobernador el coronel Rogelio Flores Curiel; el entonces diputado presidente Liberato Montenegro, le jugó las contras al gobernador con el candidato a diputado federal, pretendiendo imponer al suyo.

Con plenitud del poder, Rogelio le ordena al diputado Rigo Ochoa, que convoque a sesión secreta de la legislatura, asuma la presidencia y levante las actas correspondientes para que el diputado Liberato Montenegro fuese defenestrado de la presidencia del Congreso; “El Piro” aún sin nombramiento de Oficial Mayor del Congreso en una sola noche, hizo las actas, las llevó a firmar a los domicilios particulares de los diputados que integraban la legislatura y al día siguiente, ya con su nombramiento, recibieron al profe Liberato con la pena, pero ya no era el presidente del Congreso.

Tenía su despacho, litigaba y siempre al servicio de su leal amigo, Rigoberto que desde el Senado o la Cámara de Diputados federal, lo traía en asuntos jurídicos y políticos; ya gobernador, “El Piro” se entroniza como un fuerte Procurador de Justicia, funcionaba como un eje del poder estatal que se consolida cuando asciende a la Secretaría General de Gobierno.

Como funcionario buscó imponer la singular institucionalidad de Rigoberto, tuvo problemas lógicos con los Abogados litigantes, merced la centralización de asuntos que operaba la Procuraduría de Justicia, que no se movía una hoja sin la voluntad del secretario de gobierno.

LA NOTARÍA LO APACIGUA

Intentó al final del sexenio de Rigoberto, actualizar la Ley del Notariado estatal, para hacerla acorde con las inercias nacionales, pero no le alcanzó el tiempo, y fue hasta el gobierno de Antonio que finalmente se hizo, de tal modo que fue catalogada por la Asociación del Notariado Mexicano, como una ley “Tipo”.

Llegando a sus sesentas, “El Piro” reordena su existencia y se dedica de lleno a recuperar su forma física, de tal modo que llegó a ser ejemplar para la edad y el ritmo de trabajo de fedatario, que a la postre le apaciguó su beligerante accionar en la sociedad y en el gobierno.

Pocos sabían, salvo su familia cercana y algunos de sus vecinos que hace poco le llegó el dragón del CA que comenzó a carcomer su rehabilitada humanidad; impuso una confidencialidad a todos ellos, sobre la naturaleza de su padecimiento, y con sigilo iba a sus tratamientos.

El dragón no le perdonó, y ayer, “El Piro” partió al eterno oriente; un hombre con poliedros en su personalidad, lo recuerdo muy echado para adelante, con la ironía y el comentario vitriólico en la inmediatez de la charla; sin embargo, de todas sus facetas, me quedo con la del amigo cabal, que en las pocas ocasiones que discutimos asuntos, el escriba como litigante y él como funcionario, siempre fue una contienda en buena lid, sabía reconocer el beligerante accionar del Abogado, sin desdoro alguno.

De sus hijos solo he tratado a Elmer, un buen hombre, Abogado que le ha dado prez al apellido y hoy tiene la difícil tarea de ponerle al cuerpo de su padre las dos monedas de plata en sus ojos para pagarle a Caronte, que en su barca lo llevará a cruzar las procelosas aguas de Estigia…

Buen viaje Piro…

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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