GOBERNABILIDAD Y CONFIANZA

Luis Ignacio Palacios 03/09/2018 Comentarios
GOBERNABILIDAD Y CONFIANZA

El gobierno del Estado que preside Antonio Echevarría García, no puede –ni debe- quedar al margen de sí mismo; ignoro cuáles fueron las indicaciones a los titulares del gabinete al arranque de esta administración, empero presumo que debieron de indicarles que son “servidores públicos”, lo cual implica la obviedad de que deben tener una permanente y sana interlocución con la sociedad, con sus voceros, con sus organizaciones.

A casi un año de su arribo, es menester que se siga recomponiendo el aparato de gobierno con los mejores hombres y mujeres que pueda convencer Toño de ir a participar en el servicio público; es pues imperioso que recomience la travesía, un viaje al centro de la sociedad, a lo profundo de sus necesidades y carencias, para que cumpla la función primigenia de todo gobierno, proporcionar seguridad pública, prodigar bienes y servicios; y si les alcanza el seso, promover el desarrollo de nuestras vocaciones productivas.

Las percepciones de los ciudadanos, es que el gobierno y sus funcionarios, tienen desconfianza en sí mismos, y en lo que deben de hacer; le tienen miedo –qué miedo! Pavor- a los medios críticos que registran de manera cotidiana el estado de indefiniciones en que se encuentran; y a nuestro parecer, aún no logran la necesaria gobernabilidad en sus acciones, lo que les daría un mínimo de confianza para enderezar el barco.

La gobernabilidad la utilizamos como el estado social en que la sociedad se adhiere, tiene la aquiescencia a las acciones de su gobierno; circunstancia sin duda que hasta la fecha no lo han logrado, salvo en los estériles esfuerzos de sus fidelizados que les imponen en la red social del FB de replicar las publicaciones del novel gobernador, tal cual son, corifeos.

El nombramiento del profe Antonio Serrano, como secretario general de gobierno generó una lene empatía en los lectores críticos del gobierno; tiene los atributos para hacer el difícil papel de ser el impulsor de la recomposición administrativa y política de este gobierno; empero, surgieron algunas interrogantes; su persona ¿generará confianza en los miembros del gabinete..? ¿tendrá todas las canicas en la mano para indicarles a los secretarios de despacho, que tienen que avivarse, trabajar en sincronía y asumir una actitud de respeto a la sociedad y a sus críticos..? ¿y éstos.., le harán caso..?

Teniendo el gobierno de Toño muchos funcionarios invisibles, el nuevo secretario general de gobierno, ¿podrá apretar las tuercas para que se aviven y trabajen como deben hacerlo..? incluso, es prudente preguntárselo, el círculo íntimo de los amigos del gobernador que son metiches y buchi crudos en extremo, que hablan en su nombre y deshacen resolutivos de Toño, van a dejar trabajar al secretario general Antonio Serrano..?

Es impensado tener un desbarajuste en el gobierno estatal, cuando debe construirse una singular interlocución con el gobierno de la república del mesías tropical que ya anuncia sus intenciones de constituir una presidencia imperial, sin el boato de las últimas administraciones y con la falsa modestia de un gobierno “pobre”.

Y sí, la obviedad de toda administración de gobierno estatal, reclama orden, eficiencia y obsecuencia de los funcionarios; nadie les dijo que la tarea de gobernar era fácil; se les terminó el tiempo, es la hora de la hegemonía política administrativa, y asumir a plenitud sus responsabilidades. No más escondrijos, ni funcionarios invisibles, a tejer la urdimbre de nuestra sociedad.

Deben saber cuáles son los recursos de que disponen y qué relación tienen con los otros niveles de gobierno; cuáles son las demandas de la ciudadanía y como se procesa por el aparato institucional local; deben saber sus límites sobre el qué es un buen gobierno local y como se puede mejorar su gestión.

Sin duda Antonio Serrano, se sacó la rifa del tigre…

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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