VOTANTES FANATIZADOS

Luis Ignacio Palacios 04/06/2018 Comentarios
VOTANTES FANATIZADOS

El peor de los escenarios posibles se está dimensionando en nuestro país; de cara a las elecciones federales que una vez más son de alta competición que implica una polarización de los ciudadanos que elegirán al próximo presidente de la república y al congreso federal, así como a varios gobernadores de las entidades federativas que homologaron sus fechas a la elección federal.

Nunca como antes, el candidato puntero en las encuestas, trae consigo un atajo de seguidores cuya postura es, la ceguera, la obcecación, la irracional compostura y el exagerado fanatismo de lo que es y lo que propone el mesías tropical.

Al igual que en el 2006 y en el 2012, podemos decir que el peor enemigo de López Obrador es…, él mismo..!

Trae consigo el atavismo de que su propuesta de la “república amorosa” es una profecía, y él, es la víctima propiciatoria del bloque del poder al que se enfrenta y descalifica como “la mafia del poder”;  es decir, él no compite para ser presidente de la república, sino para ser el dictador de un país en donde no exista el equilibrio de poderes, dado que bajo su particular visión, todo el sistema está podrido.

Todo su discurso trae un fondo autoritario, crea una realidad política que cree en ella a pie juntillas; no sabe negociar, pelea para luego negociar bajo sus particulares términos; se sale del status de nuestro sistema jurídico político y nos revela una profunda ignorancia de su evolución; no tienen sustento sus asertos, y sin embargo en el 2006 supo crear una realidad política de que hubo un fraude electoral en su contra, sin haber aportado una sola prueba al respecto.

Esa es la realidad política que crea con sus asertos, son artículo de fe, no necesitan pruebas; lo cual es espeluznante que en nuestro sistema político existan personajes que se aprovechen in extremis de sus bondades.

Y ayer, el talento de Enrique Krauze lo define magistralmente:

“La historia es la Sagrada Escritura de Andrés Manuel López Obrador y él es el oráculo que la interpreta. El lema de su movimiento, «Juntos haremos historia», es la anunciación de la «cuarta transformación» de México, tan trascendental como la Independencia, la Reforma y la Revolución. Y, para pasar a la historia, ha dicho repetidamente que quiere estar a la altura de Juárez, Madero y Cárdenas. Vale la pena analizar la sustancia de esas ideas…”

Empero al mesías, no es Juárez, no es Madero, ni  Cárdenas; y para pasar a la historia como el protagonista de la cuarta gran epopeya de los mexicanos López Obrador necesita ser algo más que líder social de la era moderna en México. Para pasar a la historia como presidente, tendría que adoptar los valores liberales que ha negado a lo largo de su vida. Tendrá que respetar el estado de derecho; saber que el presidente de México no es un emperador, y que él no encarna al pueblo, que su visión maniquea del sistema político es arcaico.

Amlo pretende la concentración del poder en el héroe que supuestamente «encarna»; la historia es alimentar el culto a la personalidad, abdicar de la responsabilidad ciudadana, sacrificar la libertad.

Todo esto tan evidente, sus fanáticos seguidores no lo ven, ellos son peor que el mismo mesías, idolatría a lo pendejo, por el simple hecho de estar en contra del gobierno federal, del presidente y de los otros partidos políticos y sus candidatos.

Colegimos, Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores no quieren competir dentro de las reglas de nuestro sistema, quieren destruirlo y erigirse como un presidente imperial.

En el fondo de la lógica política de López Obrador hay un mecanismo de victimización que empata bien con muchos rasgos de la cultura política mexicana, y con ciertos filones de resentimiento social que hay en todas las sociedades tan ofensivamente desiguales, como la mexicana.

Impidámoslo con el poder del voto…

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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