PINCHES RATAS..!

Luis Ignacio Palacios 28/05/2018 Comentarios
PINCHES RATAS..!

En el estudio de los delitos, el robo, es el delito que cometen personas no inteligentes, desesperados en busca del dinero fácil, generalmente para satisfacer sus narco adicciones; los ladrones son, uno de los eslabones de la delincuencia que campea en nuestras ciudades, siempre se han tenido, y hoy, tiene la recurrencia de este delito, connotaciones especiales, merced a la insurgencia delincuencial.

La tenue línea gris que separa la conducta de las autoridades cuando han sido permisivas con los grupos delincuenciales, hoy no podremos explicar la existencia de crimen organizado sin la omisión o complicidad de las autoridades responsables de combatirlo.

En el viejo milenio de los gobiernos priístas, todo el Estado era corporativo, el ogro incluyente y cooptador, incluso los delincuentes estaban acotados a sus guetos, había una actitud de simulaciones, empero, la delincuencia sabía perfectamente en que zonas de las ciudades podía actuar y en dónde nó; cuando cometían una pifia, los hombres fuertes de los gobiernos los enderezaban, era un juego de reglas no escritas.

En una sociedad jerárquica como la nuestra, ya desaparecieron los héroes sociales, no existen personajes en la sociedad que sean normatipos a seguir por las nuevas generaciones, y ahí está nuestra cruda realidad, el sub mundo de la delincuencia cada día toma más espacios en la sociedad, en nuestras comunidades, y ya, no se ocultan, pareciera que la exultancia de su vida es la norma en la exhibición de sus elementos externos de riqueza, sus joyas, sus casas, sus camionetonas.

Hoy, ante la inoperancia de las policías, el delincuente se sabe impune, el trasiego de las drogas es el de mayores gananciales, y el robo de vehículos, el de casashabitación es un delito colateral; puesto que es mínimo el porcentaje de sentencias que castiguen al culpable, el nuevo sistema de justicia penal, es laxo con la delincuencia menor, la prisión es la última de las medidas que tiene el nuevo código nacional de procedimientos penales.

¿Qué hacer con el ratero..? que ya se le hizo callo en su quehacer delincuencial, sabe que si lo atrapan sin muchas dificultades puede salir de prisión.

Tenemos prácticamente una violencia social que nos da cuenta de la descomposición de los niveles mínimos de convivencia ciudadana y que se expresa en la pérdida de valores que cohesionan a la sociedad en distintos ámbitos cotidianos, aunque esta forma de violencia se encuentra menos sustentada en la fuerza y la coerción, representa actos constantes que vulneran a las instituciones y su gestión dentro de la sociedad.

RESPUESTAS

El gobierno, federal, estatal y municipales, no han dado respuestas cabales para paliar el fenómeno delincuencial, y la violencia se ha desatado en nuestras ciudades, hemos perdido nuestra capacidad de asombro, ya es común el admitir la violencia infinita y la impiedad mayúsculta de los crímenes perpetrados.

En contra de lo dicho por un candidato presidencial, consideramos que la pobreza en sí no origina violencia, sino que es la falta de oportunidades y la desigualdad parecieran ser la causa más fundamental para explicar la violencia en estos territorios.

Y a ello añadimos que la sensación de temor a ser víctima de un hecho violento entre la población urbana se ha generalizado. La sensación de miedo a ser víctima de la violencia ya es una constante en todas las ciudades. Esto ha derivado en que las personas restrinjan sus libertades frente a un temor que es muy superior al que objetivamente debiera existir en la población.

Exploremos sus orígenes, la teoría de la personalidad sostiene que los delincuentes tienen personalidades anormales, inadecuadas o rasgos que se diferencian de aquellos que cumplen las normas. Una variante de esta teoría sostiene que los rasgos de la personalidad en la niñez que serían precursores de conductas delincuenciales; serían la impulsividad, agresividad, rebeldía, hostilidad, propensión al peligro, frialdad  y desapego emocional hacia los demás (incluyendo a su propia familia), inobservancia de normas sociales o religiosas, deshonestidad y similares.

Debemos al final colegir que la conducta delincuencial es el resultado del quebrantamiento de los lazos de las personas con la sociedad. Así, entre más fuertes sean estos lazos sociales con los padres, adultos, profesores y pares, más fuertemente será controlada la conducta de las personas en dirección al cumplimiento de las normas y orden social. Asimismo, entre más débiles sean estos lazos sociales, mayores es la probabilidad que una persona viole la ley.

Y ¿a quién le corresponde establecer una sociedad con valores, con oportunidades, que genere adhesiones y sentido de pertenencia..?

Al Estado y sus gobiernos, es pues menester predicar con el ejemplo, los gobernantes encarnan el poder del Estado y los valores sociales que sostienen a nuestras comunidades; al acotarse el gobierno, al desvalorizarse, al abandonar sus superiores responsabilidades, están eludiendo el compromiso con el orden social, que se genera a partir de inversiones en educación, posibilidades laborales y emprendimientos lícitos.

El robo se ha diseminado, en carreteras, en centros urbanos, en la calle, al amparo de la ausencia de las acciones disuadoras del poder del Estado. Mientras tanto, a la gente que es víctima, solo le queda quejarse en su íntima convicción, “¡pinches ratas..!”

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

Interactúa con el autor, deja un comentario u opinión »

Ir al contenido