PROBLEMA REAL, LA IGUALDAD DE GÉNERO

Luis Ignacio Palacios 09/04/2018 Comentarios
PROBLEMA REAL, LA IGUALDAD DE GÉNERO

Fue invitada por los Poderes Judicial y legislativo de Nayarit, este viernes anterior  la Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Margarita Luna Ramos, disertó su conferencia titulada: “Igualdad de género”, en el viejo caserón de la calle de Hidalgo y avenida México, ahora  Museo de Arte Contemporáneo Emilia Ortiz de esta ciudad capital.

Un tema que sigue seduciendo a los mandos del Estado mexicano y de los titulares de los gobiernos federal y estatales; dado que en nuestro país se prosigue con esa curiosa costumbre de que a base de leyes y decretos se pretenden modificar conductas y actitudes ancestrales de nuestra sociedad; el caso de la igualdad de género sigue enfrentándose a esa cultura machista y falócrata de los mexicanos que se niega a irse a las vitrinas de nuestra historia reciente.

La distinguida jurista, con un lenguaje sencillo, para legos, hizo las admoniciones esperadas sobre el problema permanente de llevar a lo cotidiano en los órdenes de gobierno y de las empresas, la igualdad de género, señalando que “es precisamente el igualdad de género por la que hemos luchado por la que nuestras leyes, nuestra constitución, desde luego se ha establecido la igualdad entre hombre y mujeres y bueno de lo que se trata ahora es, no solamente de que tengamos un marco constitucional, un marco internacional jurídico y un marco legal en el que haya este reconocimiento sino que se lleve a cabo de manera específica en la realidad».

Requirió que en la participación social, debe prevalecer la igualdad de circunstancias entre varones y mujeres «ni pedimos más ni pedimos menos, simple y sencillamente igualdad de oportunidades en la que podamos todos concursar por los puestos públicos, por las posesiones en la empresa privada, por las posiciones en la academia en igualdad de circunstancias, y bueno la idea es que llegue siempre el que tenga las mejores características”. 

Señaló la permanencia de realidades diferentes del México urbano y el rural; las enormes diferencias que existen en la gente que habita en uno y otro lugar, su propuesta fue de que«el ideal fundamental es que logremos emparejar en todos los campos, en todos los aspectos y sobre todo para lograr que precisamente, la mujer que es la mitad de la población de nuestro país se incorpore plenamente a las actividades económicamente activas y de esta manera, pues automáticamente podemos aumentar nuestros propio producto interno bruto, incorporar a la mujer aun a economía implica, tener más posibilidades dentro de un país, que tendrá desde luego mucho más progreso económico». 

Hizo un singular diagnóstico de las condiciones generales que en esta importante cuestión socio jurídica se encuentra nuestro país, expresando su argumento aspiracional, ante la ingente realidad de que aún falta mucho camino por andar para obtener una plena realidad social en la cual, tanto hombres como mujeres actúen y sean parte de las fuerzas productivas del país, sin distingo alguno de género.

Y la ministro como muchos mexicanos, sabemos que este es un problema real, un problema de educación, de cultura y de capacitación profesional; y, a criterio del escriba, es una sociedad abierta ya, como la nuestra, hace falta un mucho de educación compensatoria, en el hogar y en espacios que el Estado debe promocionar; un excelente evento, de los poderes judicial y legislativo, a Pedro Antonio Enríquez y a Polo Domínguez, debemos reconocerle su operación compartida en pro de hacer conciencia con este tipo de voces para la genuina igualdad de género en nuestra entidad.

 

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