EL RECOLECTOR

Luis Ignacio Palacios 05/04/2018 Comentarios
EL RECOLECTOR

Pese a toda la parafernalia que implica el recurrente fenómeno de los tránsfugas de un partido político para irse a otro, dado que no le dieron la ansiada candidatura, en todo este contexto existe una enorme precariedad política, en  las tres alianzas electorales, hay de todo, luchas intestinas y traiciones, la que debiera ser la más fuerte en la entidad, la conformada por el  PAN partido del gobernador, su aliado el perredista y el casi inexistente en la entidad, el MC, tiene con su última adquisición un hándicap en contra.

Con las ambiciones desatadas, la desprestigiada figura de Guadalupe Acosta Naranjo, subyace en toda la operación de su conformación; y pese a lo que el aludido pueda decir en su defensa, su imagen, su conducta, su discurso, corresponde a lo que es, un verdadero vividor de nuestro sistema político, usufructuario de la partidocracia cuyas nomenclaturas han impedido el desarrollo de la democracia política, dado que han pervertido la democracia electoral.

De manera cínica, sin pudor alguno, Ramón Cambero, el gerente de la franquicia de Acción Nacional, declaraba hace un par de días que merced a los términos de su alianza con el PRD, la presencia del ex priísta Jorge Vallarta, era una cosa normal y que ellos, respetaban y apoyarían la decisión que se tomara; tal cual lo hicieron.

Y no hubo acuerdos sigilosos, Acosta Naranjo se encargó de publicitar en su sitio del FB la reunión que tuvo con Lucas Vallarta, uno de los últimos símbolos del PRI histórico, dónde seguro se cocinó la candidatura de Jorge; y es que según los cálculos y prevenciones de sus estrategas electorales, el primer distrito federal electoral de la entidad, sus electores tienen más genes del tricolor.

Como están en contra de la imposición de la candidata tricolor, Hilaria Domínguez que ha fraguado su percepción de impresentable, estiman que el apellido Vallarta les de los votos; puesto que el rehabilitado por el MC Pavel Jarero, con su justificada fama de corrupto cuando fue edil de Santiago, tampoco es opción válida para el electorado del norte de la entidad.

Es posible esta visión un tanto simplista..? sí, si es posible, la gente al votar no piensa, actúa por percepciones, o quizás por simple ganas de dar la contra al partido al que pertenecen, pero que les impuso un candidato impresentable.

EL FENÓMENO COMUNICACIONAL

Con la gran información que deviene de las campañas, nuestra mente las decodifica rápidamente, otorgando una identidad a lo percibido; y esto es tan natural y fácil como decir el que discurso de Guadalupe Acosta, me parece malo, se percibe falso, maniobrero y, por ende, lo rechazo.

De esta manera nuestros sentidos perciben los mismos estímulos en diferentes ocasiones durante un periodo suficientemente largo, y en nuestra mente habrá arraigado la identidad con tal fuerza que será capaz de otorgar una reputación, que en el caso de Acosta Naranjo no solo es mala, sino malísima.

Entonces, la reputación no será otra cosa más que una imagen pública sostenida en el tiempo; en el caso de las campañas políticas a puestos de elección, el votante está ahíto de engañifas, de lo malo que son los políticos al llegar a los puestos de elección popular y nuestra mente necesita de la coherencia para poder decidir su voto, y lo que Acosta Naranjo representa, es una descomunal incoherencia.

En ocasiones el fenómeno es instintivo al detectar una figura pública incoherente en lo percibido, el votante lo rechaza o se abstiene del sufragio, lo que finalmente es una forma sutil de rechazo, de ahí el origen de nuestro marcado abstencionismo.

En las enseñanzas de los imagologos se nos dice que “el rechazo por un político está en la incongruencia entre la esencia y la imagen, es decir, entre el ser y el parecer; la esencia es el fundamento de la imagen, de tal manera que de nada sirve parecer cuando no se es, y nadie va creer que algo es cuando no lo parece”.

Por eso en el territorio de las campañas políticas encontraremos la explicación del por qué la gente ya no cree en los candidatos, aquí si reza el adagio de que “todos son iguales”.

En los primeros sondeos, se aprecia que el futuro votante no está encontrando coherencia “entre el comportamiento político diario y la palabra política en campaña, son discursos de contenido agotado y tono agotador, llenos de promesas sin sustento, lo que impide encontrar conexión entre lo que los candidatos están diciendo con palabras y lo que los hechos dicen por sí solos”.

Es pues difícil despertar optimismo con estos partidos, sus alianzas y sus candidatos, todos están manchados por el descrédito, la deshonra y la mala fama; y así podemos decirles que no nos gustan sus ofertas y que el México al que todo mundo aspira, seguirá siendo difícil que se concrete; somos mucha sociedad para tan malos políticos.

De ahí la trascendente y eficaz figura del recolector Guadalupe Acosta Naranjo.

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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