NAYARIT EN LA ANTESALA NACIONAL

Luis Ignacio Palacios 14/08/2017 Comentarios

Hace años, a finales del sexenio del coronel Rogelio Flores Curiel, cuando analizábamos la reforma constitucional que a la postre trajo una lene disminución del lapso que ejerce el gobernador de Nayarit, se planteó que conforme a los tiempos políticos de entones, era inconveniente que el candidato del PRI a gobernador lo pusiera el presidente de la república que, en meses termina su mandato.

Tiempo de tricolor poderoso y omnipresente, se sugería que hubiera un gobernante de transición para que los tiempos electorales se empataran y así, el gobernador y el presidente de la república fuesen del mismo equipo, para evitar el complicado aprendizaje que imponía al ejecutivo nayarita, insertarse en los proyectos políticos del nuevo presidente de la república.

Hoy, en que la alternancia política ya sentó su residencia en el sistema mexicano, con diferentes derroteros, pero sigue el mismo panorama, independientemente del desprestigio político que tiene Roberto Sandoval, por sus yerros y por la inducción del gobierno federal que sigue linchándolo mediáticamente, la próxima administración del panista Antonio Echevarría tendrá su propia camisa de fuerza, al menos durante la vigencia de la presidencia de Peña Nieto.

Hoy, con el avance y modernización del sistema federal, que establece en el congreso el sistema nacional de participaciones federales, los gobernadores ya saben cada presupuesto que se aprueba, los dineros que tendrán a lo largo de cada ejercicio fiscal, solo los novatos se quieren pasar de inteligentes y pretenden vender que “gracias a las gestiones del señor gobernador” se obtuvieron tales y cuales recursos para tal o cual programa u obra pública.

A Celso Delgado le dijeron en su oportunidad, “haga usted lo que haga señor gobernador, solo le enviaremos a su gobierno lo que le aprobaron los diputados federales..” y así, posteriormente el sátrapa González, haría comilonas y festejos a los diputados federales para cabildear los incrementos al presupuesto que le asignarían a la entidad.

Toño Echevarría lleva semanas en la ciudad de México, abriendo un flanco de incomunicación política, y recientemente le conocemos su apoyo a la iniciativa de la “izquierda” mexicana de unirse a la derecha panista para crear un frente amplio para enfrentar las próximas elecciones presidenciales; sea cual fuere el resultado de las elecciones del 2018, gane Pri, Morena o esta alianza de difícil concreción, la administración local, llegará con un año tarde al inicio del próximo sexenio federal.

LA NATURAL INCERTIDUMBRE

Los principales colaboradores del gobernador electo, están enfrascados en superar sus desconfianzas en el proceso de la entrega recepción, y no han definido los proyectos del nuevo gobierno, dubitan sobre cómo meterán a la cárcel a diez o doce de los principales funcionarios de este gobierno, para responderle a sus electores, a los que prometieron acciones de este tipo.

Empero, si la política sigue siendo una actividad de percepciones, ya debieron de percatarse que en los grupos sociales, empresariales y políticos, se percibe una enorme desconfianza e incertidumbre sobre el tono y la capacidad de respuesta de la nueva administración ante el enorme reto que implica asumir una administración gubernamental con tan singulares proyectivas y servidumbres internas.

Cercados por los enclaves transexenales que instrumentó Roberto Sandoval, y por lo que pueda lograr el activismo político de Manuel Cota, con su PRI  recuperado y el grupo de delegados federales cuya presencia es definitoria en los rubros del desarrollo social, este cuatrienio de “los Toños” a semanas de su posesión sigue generando incertidumbre en la sociedad.

Pan y Prd, saben de sus limitaciones en número de militancia, el fantasma populista de Morena también los tiene en la impronta de que se tienen que unir para enfrentar con mediano éxito la contienda del 2018, merced al ignominioso anti feminismo que priva en el panismo, sabedores que todas las encuestas determinan que –hasta ahora- Margarita Zavala es la única pre candidato que puede derrotar al mesías tropical en cualquiera de las fórmulas que se presenten.

En el gobierno de Peña Nieto, ya respondieron según sus mediciones y su experiencia, la asamblea nacional fue el instrumento para las nuevas reglas y el escenario posible para que llegue un candidato ajeno a la militancia de prestigio y con alta rentabilidad electoral, digan lo que digan, el mensaje subyacente es claro, por lo pronto, el candidato presidencial de Peña Nieto, será su secretario de Hacienda, José Antonio Meade.

Luego de una larga carrera en áreas financieras, cuando suple a Rosario Robles en Sedesol, acredita su capacidad política para tener mejores activos en pos de la presidencia, los que no tienen otros secretarios del gabinete.

En este contexto, la importancia del gobierno de Nayarit, seguirá siendo para el gobierno federal, del tamaño de una delegación de la CdMx; así de aldeanos nos ven, se explica el trato y el desdén mediático; tiempo es, que desde el nuevo gobierno, alguien diga que aunque la tienda es pequeña…, hay quien despache!

Digo…

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