CATEDRÁTICOS

Luis Ignacio Palacios 14/03/2017 Comentarios

Ha causado cierto escozor el hecho que el rector de la Universidad Autónoma de Nayarit, el maestro Jorge Ignacio Peña, haya ordenado hacer pública la nómina de la máxima casa de etudios; ahí aparecen todos los empleados, trabajadores y docentes que laboran (o deben de) en este centro de estudios; para muchos fue el azoro, ver que personajes de baja ralea tienen los mejores salarios y nunca se paran a sus plazas; para otros ha sido el escarnio de los opinadores que nunca faltan, y específicamente se han referido a varios Abogados que son catedráticos y, a la vez tienen el honroso cargo de ser jueces y magistrados del Tribunal superior de justicia.

El rector recibió mas loas que críticas por esta acción, lo hizo conforme a su talante, en aras de la transparencia y puntual rendición de cuentas.

Los nombres que han sido objeto de crítica, al preguntar a qué horas laboran en la UAN, son de Pedro Antonio Enríquez Soto, el magistrado presidente; José Miguel Madero Estrada, nuestra vaca sagrada del derecho constitucional; José Alfredo Becerra Anzaldo, talentoso Abogado penalista, integrante de la sala penal; Toth Aldrin, de quién me consta su dedicación a la docencia y su recidumbre intelectual; Javier Rivera, quién ya cubrió sus años como docente y se pudo jubilar hace tiempo, y él junto con los señalados, sí van a la Unidad Académica de Derecho a exponer sus clases; al escriba le consta, los conozco y considero que son excelentes catedráticos.

El ahora Notario Público Juan Antonio Echeagaray Becerra, siendo diputado, no pidió licencia con goce de sueldo como catedrático de la misma UAD, sino que siguió dando su clase y dejó de percibir su sueldo, aunque no era incompatible con su función de representante popular ante el congreso local.

Como ellos, existen otros Abogados, que siendo funcionarios del poder judicial, asisten regularmente a dar sus clases, y son maestros que honran a la Universidad, pues su preparación es de primer nivel; algunos de ellos, los fines de semana, asisten como ponentes a dictar conferencias a otras Universidades, en maestrías y doctorados, una de ellas es la Universidad de Guanajuato, en su división de estudios de pos grado, recibe a estos catedráticos nayaritas.

Me consta, que algunos de los nombrados con la garganta hecha trizas, desoyen a sus médicos y necios que son, siguen asistiendo a las aulas.

Ignoro lo que pueda suceder en otras unidades académicas, empero, en la de Derecho, hoy, que han sido señalados de manera liviana en las redes de la internet, conforme a su talante han permanecido callados, con algo de estoicismo recibiendo el irresponsable descrédito de quienes se erigen como la conciencia crítica de lo que sucede al interior del campus; sin embargo, es prudente señalar que en su caso no se da la recurrente figura de ser «aviadores» en la UAN.

Los docentes como cualquier persona en ejercicio de una función en la que tiene personas a cargo tienen responsabilidad, o sea, deben responder por sus acciones u omisiones, estos letrados cubren sus horas clase; y sí, no llegan a las 9 horas a sus oficinas del poder judicial, sino minutos mas tarde.

Los docentes que señalo, son entes moderadores de las conductas de los estudiantes y con su ejemplo como funcionarios del poder judicial enseñan los niveles de responsabilidad que todo Abogado debe mostrar en la sociedad.

Cumpliendo sus funciones se proyectan en su trabajo como personas responsables, merecedores del lugar que ocupan en una sociedad como la nuestra; estos letrados, tienen muy claro el proceso de enseñanza aprendizaje, y tampoco se les puede calificar como maestros «barcos» de la UAN; todo lo contrario, sí le dan prez a la máxima casa de estudios de los nayaritas.

He dicho…

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