PRIMER DIVORCIO HOMOPARENTAL

Luis Ignacio Palacios 16/02/2017 Comentarios

Fueron largas las batallas que tuvieron que librar durante años, la comunidad homosexual para obtener el derecho de casarse en matrimonio civil; aunque sigue en pie la discusión si es o nó valido o legalmente procedente denominar «matrimonio» al contrato que ante el oficial del registro civil celebran dos personas del mismo sexo; desde hace diez, merced a los criterios de la suprema corte de justicia de la nación, y mediante juicios de derechos fundamentales, en la Ciudad de México primero y después en las entidades, los titulares del registro civil, por orden judicial están obligados a la celebración del contrato matrimonial entre personas del mismo sexo.

Todo un hito en el singular avance de la sociedad mexicana, en otras sociedades, con esquemas jurídicos mas adelantados que el nuestro, no se les llama «matrimonio» y no tuvieron que pasar lustros en batallas legales para establecer la legalidad civil de una unión de personas del mismo sexo. Los mexicanos, muy dados al dramatismo y sobre todo en los miembros de esta comunidad LGT y demás, han hecho de la alaharaca su dogma de protesta y después de luchas lograron medianamente reconocimientos de sus derechos fundamentales, al tenor de la trascendental reforma del artículo 1° constitucional.

Las personas, sin distinción de género gozan de la verdadera igualdad jurídica, ante la obsolescencia legal y administrativa de los Ayuntamientos en lo respectivo al funcionamiento  y registro del estado civil de las personas, tuvieron que demandar el juicio de derechos fundamentales, para que un juez de distrito ordenara la celebración del matrimonio civil entre personas del mismo sexo. Esta fue su lucha, esta es, su realidad, en espera que diputados de todos los congresos locales hagan lo conducente para que este contrato se lleve a cabo de manera natura sin recurrir al manido juicio de amparo.

Pues bién, luego de años de luchas, en Nayarit, muchas parejas del mismo sexo se ha casado, y hemos visto que del tejido social los homosexuales y las lesbianas, son parte integrantes de nuestra sociedad, son amigos, vecinos y seres socialmente productivos; estamos en este proceso de desterrar la homofobia para admitir que en una sociedad como la nuestras todos tenemos el derecho de ser como se nos pegue la chingada gana.

Una de las constantes de la estadística judicial en la entidad es la preocupante recurrencia de divorcios en nuestro estado; y ahora comienza a reflejar también la disolución de vínculos de matrimonios entre personas del mismo sexo.
Hoy, ante el juez cuarto de lo familiar, nuestro amigo Braulio Meza, se llevó a cabo la audiencia que pone fin a la demanda de divorcio que por mutuo consentimiento le fue planteada por dos féminas que estaban casadas bajo el régimen de separación de bienes; es el primero de estos procedimientos en toda la entidad; las dos mujeres que el año pasado se casaron por lo civil y tramitaron su divorcio por esta vía ante uno de los jueces talentosos y  con experiencia con que cuenta el Poder Judicial de Nayarit.
En este caso, debido a  la causal que funda la petición de la disolución del vínculo matrimonial y al haberse casado bajo el régimen de separación de bienes, entre otros factores, el trámite fue expedito y duró solo tres semanas.
Las dos mujeres que comparecieron ante el juez a divorciarse, celebraron un convenio en términos convenientes para ambas y una vez que la sentencia cause ejecutoria, estarán en aptitud de contraer nuevas nupcias.
En este proceso, el juez de lo familiar se condujo con probidad y respeto para las partes, y conforme a su derecho, su datos personales, permanecen en la privacidad.
Quizás el corolario de este divorcio, nos muestre finalmente la constante de lo difícil que es encontrar pareja y mas aún difícil que las relaciones perduren, trátese del género de que se trate.

 

 

 

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