EL CIERRE DE SEXENIO

Luis Ignacio Palacios 21/11/2016 Comentarios

La nostalgia del futuro, el cierre de un sexenio que siempre llega, es una circunstancia que abruma a todo gobernante; es normal, nadie está preparado para dejar de ser, porque toda la vida se empecinan en la idea que llega a hacerse obsesiva, ser gobernador del Estado; al llegar el fin, se responde de acuerdo al particular talante de cada cual.

Ignoro cómo se sintieron a partir del cierre de su quinto año de gobierno, gobernadores a los que conocí, siendo niño, a Don Francisco García Montero; de joven preparatoriano al Dr. Julián Gascón Mercado y a quien ya no estando en el poder conservaba mucho del que fue su cacicazgo, a Don Gilberto Flores Muñoz, cuando vino a Tepic para ser padrino de mi generación de la Escuela Preparatoria del extinto Instituto de Ciencias y Letras de Nayarit 1963-1965.

Me conmovió enormidades la actitud que asumió Don Roberto Gómez Reyes al cierre de su sexenio, el único gobernante que lo fue durante ocho años; desde que del centro lo mueven de director del Registro nacional de automóviles para traerlo como secretario general de gobierno, cuando al gobierno del doctor Gascón Mercado, se le cayó la gobernabilidad del Pri y sus principales sectores que le pusieron en verdaderos aprietos.

Don Roberto, ya electo el coronel Rogelio Flores Curiel, llevó a cabo varias giras del “gobierno completo” a cabeceras municipales, ahí, abría la tribuna, escuchaba peticiones y dictaba acuerdos a los directores generales de su gabinete (no eran secretarías las dependencias) sobre las peticiones, como si el gobierno que presidía acabara de comenzar; siempre se regresaba a palacio de gobierno; recuerdo la última, que fue la visita a Compostela.

Llegamos a palacio, sabedor que en unos cuantos días entregaría el gobierno al coronel Flores Curiel, al bajar de su vehículo, delante de Héctor Velázquez, Arturo José Díaz López, Salvador Íñiguez, Pepe Hernández Guillén, Ramón López Langarica; el gobernador, emocionalmente se derrumbó; y de manera sibilina el licenciado Roberto Villalobos Sandoval, con ese singular acento de su voz le dijo: “no señor gobernador, la brega sigueee.., sigueeeeeee…!”

A lo que Don Roberto le contesta molesto: “licenciado Villalobos…! Esto ya se acabó..! se acabó..!” al aludido puso cara de Fouché y el gobernador, cansado y con la cabeza baja, ni siquiera subió a su despacho, ahí en la cochera de palacio, se subió a su automóvil, con su fiel chofer alias “el diablo”; el escriba se fue al despacho de gobernación con Héctor Velázquez y ahí, al ver mi cara de pena ajena, me dijo serio: “viejo cabrón de Villalobos…! Qué falta de respeto..!”

Luego lo dije lo que ya se había filtrado, que Villalobos sería el secretario particular del gobernador Rogelio Flores Curiel; como a la postre sucedió.

ROBERTO SE ANTICIPA

El gobernador Roberto Sandoval, tiene un instinto zorruno para percatarse de circunstancias y coyunturas políticas que le pueden ser perjudiciales a su proyecto político de vida; a lo largo de su corta existencia como funcionario, ha dado muestra de ello; ahora, a la par que empieza a recomponer las relaciones con ciertos sectores de la sociedad, le ordenó a sus dos funcionarios estrella, que se han convertido en los puntales del cierre administrativo de su gobierno que instrumentaran a la distancia de un año, toda la parafernalia de la entrega recepción.

Y ya lo hicieron, apenas la semana anterior, llevaron a cabo un simulacro de la entrega-recepción, Luis Antonio Apaseo que ahora como secretario de la contraloría general ha dado el estirón como servidor público, hábil, eficaz, ejecutivo, discreto y absolutamente institucional; junto a la eficiencia de Mario Pacheco, quien como secretario de administración y finanzas tiene en sus manos, el delicado manejo e instrumentación de los controles de las finanzas de este gobierno y aplicando duras medidas, lleva a buen fin, la ruta crítica que ambos trazaron para un decente cierre de sexenio.

Bien por el gobierno de Roberto, que en lo que respecta a las tripas de la administración está dedicado a entregar de la mejor manera; con Apaseo y Pacheco, este programa llegará al cierre tal cual fue concebido.

Sin embargo, algo tan sensible como las relaciones con los sindicatos de burócratas, su alejamiento con el poder judicial y la falta de interlocución con algunos medios, le dibujan circunstancias políticas de difícil concreción, ya de cara al inicio del proceso sucesorio; en este territorio, no tiene operadores, y el mismo Roberto, -que no delega facultades en ello- como que no tiene tiempo ni ganas de hacerlo.

Y esto, que es un apartado importante de la interlocución con los voceros de la sociedad, le va generar percepciones ciudadanas contrarias a su intención de cerrar de la mejor manera su sexenio. Y hemos de ver entonces, de qué pasta está hecho el gobernante, si reacciona como lo hemos conocido, huidizo, astuto y elusivo; o si encarará a sus detractores con la cara y las manos limpias.

Registremos pues, el tono y los modos de este cierre de sexenio.

Contacto.-cronicaslip@gmail.com

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