INUNDADOS

Luis Ignacio Palacios 24/07/2016 Comentarios

Nací, me dijo mi madre y abuela, un 31 de julio hace 67 años, en la casa ubicada en la esquina de la calle de Abasolo y la entonces Carnaval, a una cuadra abajo de la Alameda, era domingo y llovía a cántaros; en varios años de mi infancia, los veranos –julio y agosto- los pasábamos en la casa de mis abuelos, los padres de mi madre; y siempre fui testigo de la fuerza de las tormentas que caen sobre esta ciudad capital.

A los años de mi nacimiento, mi abuelo José Beas, adquirió una casa enorme, varias cuadras abajo por la calle de Abasolo, entre las actuales calles de Querétaro y Durango, y en su mayoría todas las puertas de las casas, tenían un alto batiente para evitar que en tiempo de lluvias, el agua que siempre superaba el arroyo de la calle, se metiera a las casas.

En  los inicios de los años sesenta, cruzar la avenida México entre las calles de Zapata hasta la Amado Nervo, era una singular aventura, ignoro de donde sacaban una especie de plataforma de madera con ruedas de metal, y unas barras de metal, donde se agarraba la gente, un par de muchachos, empapados, hacían el servicio de pasar de un lado a otro cruzando la avenida México a las personas, que luego del tormentón salían de las tiendas que había en los portales, en toda la zona centro o de catedral.

El valle de Matatipac, dónde está asentada esta sufrida ciudad, es un viejo cráter, esta zona, hace cientos (¿o millones?) de miles de años, era una zona de volcanes, y de cientos de veneros de agua; debajo de Tepic, en el subsuelo, todo lo que se encuentra es jal, restos de roca ígnea volcánica vítrea, con baja densidad —flota en el agua— y muy porosa, de color blanco o gris; y agua, enormes mantos friáticos.

El río Mololoa y sus afluentes, tenían un cauce natural, cauce que el desorbitado y desordenado crecimiento se ha encargado de darle en la madre, irrumpen las construcciones, los restos de tierra, basura en demasía en este camino; las autoridades de hace treinta años, diseñaron que la ciudad debía crecer para el sureste; de ahí se explica el Libramiento, que se diseñó para ser el “freno” del crecimiento poblacional hacia el noroeste.

Esto lo hizo el gobernador Rogelio Flores Curiel; el caudillo Emilio “eme” González, compró cientos de hectáreas de la zona sur, creando una enorme reserva territorial para futuros asentamientos; los canales pluviales externos son obligados para todo fraccionamiento; algunos han cumplido, otros nó.

INUNDACIONES COTIDIANAS

Hace lustros, la gente precarista que se asentó a unos cuantos metros del río Mololoa, se le inundaba sus casas, eran los damnificados de entonces, en la colonia Mololoa, en Acayapan y zonas aledañas; riesgos innecesarios por la necedad de la gente y la impúdica actitud permisiva de las autoridades municipales que permitían la construcción de casas en las zonas ribereñas del río.

De la ciudad industrial para el sureste, hasta la laguna de Mora, existe un enorme crecimiento poblacional, es de hecho, una nueva ciudad de Tepic, son decenas de miles de habitantes que viven en diferentes asentamientos; los canales pluviales en su mayoría están azolvados, por tierra, vegetación, basura, incluso restos de construcciones que de plano los han sepultado.

Ahora, con la lluvia torrencial de estos últimos días, aflora la imbecilidad humana, las casas de la gente se inundan, hasta las obras emblemáticas como el “auditorio de la gente” se inundan, las causas son, variopintas y representan una espléndida oportunidad para practicar el mejor deporte que tenemos en la ciudad, el escarnio, la ofensa y la descalificación a toda autoridad, de los dos órdenes de gobierno.

Parte de la responsabilidad radica, efectivamente en la corrupción o desidia de las autoridades responsables de vigilar y aplicar los reglamentos de construcción; empero, es la ciudadanía quienes deben vigilar que sus canales pluviales estén limpios para que cumplan su importante función de ser la vía de desagüe de las torrenciales lluvias que cada año padecemos.

Ni una cosa ni otra se ha hecho; y hoy, las inundaciones que han dañado el patrimonio de decenas de familias, es el motivo recurrente para echarse culpas y una espléndida oportunidad para la publicidad política, de los gobiernos que hoy están y de los que quieren ser sucesores de los actuales; ahora que, este fenómeno no es privativo de Tepic, en muchas ciudades de la república sucede lo mismo, la estupidez humana es compartida en todos lados.

Si la gente que vive en zonas bajas, fuera responsable de su existencia y no le pidiera todo a “papá gobierno” estos desastres sin duda fueran menores; pero el pinche sistemita proteccionista del Pri y sus gobiernos han hecho a esta población clientelar, unos alienados, parasitarios y dependientes; sencillo, falta sentido comunitario y responsabilidad social individual.

A ver qué candidato enarbola esta bandera..!

Mientras tanto, espero que el próximo domingo, a las seis de la tarde llueva tan fuerte como entonces, cuando pegué el primer grito en esta canija vida; solo que ahora en lugar de la leche materna, escanciaré el mejor tinto de los que ya empezaron a llegar a la morada del escriba…

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

 

 

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