UAN, EL PESO ESPECÍFICO

Luis Ignacio Palacios 08/05/2016 Comentarios

En el ejercicio del poder, es un factor que en ocasiones no cuenta; cuando en una persona se le deposita el poder en base a una estructura corporativa, o en la política partidaria, se pone un candidato, falto de ilustración, inculto pero muy popular, entonces gana la elección y es un desastre como gobernante; en la UAN estos presupuestos no cuentan, de cara a la elección de su próximo rector.

El campus, lo hemos dicho en este espacio, es un coto privado, cerrado diríamos; sus protagonistas, líderes de los sectores y concejales que los representan en el CGU, todos se conocen, es un micro cosmos muy dinámico, muy activo; y en las definiciones trascendentes, están obligados a ponerse de acuerdo, funciona el apriete de tuercas, y funciona bién.

Cuando tienen disensos, a la de a güevo se ponen de acuerdo, so pena de hacer el ridículo a la hora de los votos; en el actual escenario de los prolegómenos a la sucesión del rector Juan López Salazar, el inefable Humberto Lomelí, llegó hace un par de años, regresó a su madre nutricia, luego de su aventura en la unión americana, a dónde salió con la pena de no haber podido ser ganador en la elección para diputado por el segundo distrito que le puso el PRI.

Lo protegió su organización y el rector, quién influye de manera determinante para ser nombrado director de la UA de Derecho, es un Abogado que habla inglés y trae en su alforja una singular maestría; y encarna el “destino manifiesto” de la Feuan, serán ellos, ahora dominando espacios en el campus, quienes se empoderen y apropien de la universidad de todos los nayaritas, muy al estilo de la FEG en la UdeG y los Moreno Peña en la U de Colima.

Pero oh.. decepción..! pese a ser placeado por el rector, en señales que pudieron interpretarse como la indicación de ser el posible delfín; sus atavismos y limitantes cognitivas, junto a su precaria capacidad argumentativa y deficiencias en sus locuciones, se rodeó de personajes turbios y siniestros, de la época oprobiosa de la UAN, le llevaron a un condición de ser refractaria su persona como aspirante a rector.

Y con ese singular afán que tienen todos los abogados de gabinete, que en su vida han ejercido la difícil profesión de Abogado, ahora ya ostenta un doctorado, sin que se le haya conocido públicamente estudios y publicaciones especializadas en la materia obligada; por ahí, uno de las vacas sagradas del derecho constitucional local, me mostró un ensayo que comparte su autoría con el director de la UA de Derecho; lo leo y le reviro, fuiste generoso al ponerlo como coautor…

NO ENTENDIERON EL ESQUEMA SUCESORIO

Ya con los tiempos de especulación y de dar a conocer los posibles aspirantes, el sector mayoritario, hizo varias fintas e indujo que el maestro Jorge Ignacio Peña pudiera ser su candidato, aunque no abandonaban el esquema, la búsqueda de un candidato de unidad; ante la filtraciones y los corillos que se dieron en la universidad, Humberto Lomelí convoca a todos los catedráticos de Derecho, incluso a los jubilados.

Se reúnen en singular desayuno, contando con los personajes más siniestros que han aparecido en Derecho, ex rector, ex directores, ex presidentes del TSJ, y muchos funcionarios del poder judicial en activo; les pusieron la camita y se lanzaron en contra del status quo que prevalece en la UAN; no fueron reflexivos, echaron fuego, condenas y dicterios…, sin ponerle nombre a los destinatarios

Evidenciaron con nitidez sus intenciones, el para qué quieren la próxima rectoría, y salvo las dos o tres voces que ahí se manifestaron (Pedro Antonio, José Miguel y Juan Antonio) el mensaje fue claro, radicalizados buscan con autoritarismo reordenar la UAN y sus funciones en base a la estrechez del proyecto de Lomelí.

A contrario, Jorge Ignacio Peña, master en estudios político electorales, docente y  funcionario desde hace trece años, da un golpe de timón que los deja en estado catatónico, al aglutinar en su persona como candidato a rector a una mayoría abrumadora de concejales que integran el CGU; el chingadazo fue seco, contundente.

En este lance, casi todo mundo se fijó en el número de concejales que cada aspirante trae consigo; sin embargo, poco o nada se difundió y menos se analizó el interesante discurso que Jorge Ignacio leyó en esa importante reunión de respaldo; es un bien redactado documento que condensa los tres ejes temáticos en los cuales se basará su gestión –en el ya cercano tiempo- al ser designado rector de la UAN.

La obviedad para la sociedad y para los sectores de la universidad es, el simple ejercicio de analizar las personas de Humberto Lomelí y Jorge Ignacio Peña; cuánto valen intrínsicamente cada uno; los valores y atributos de su persona; quienes los rodean y cuáles son sus propuestas de entendimientos sobre el futuro inmediato de la UAN.

El escriba tuvo una amplia entrevista con Jorge Ignacio Peña; dos horas de charla ilustradora; rescato solo una respuesta a mi pregunta de que, “desde fuera se te ve como el candidato que será rehén de los intereses de los dirigentes de docentes y estudiantes…”

Reflexiona antes de contestar y enfático me señala que no existe ningún condicionamiento de los líderes Carlos Muñoz y Ángel Aldrete para mantener el status quo; sino por el contrario, les aceptó su apoyo siempre y cuando le sostengan los proyectos de remodelar de arriba abajo a la UAN, desde el estatuto jurídico, hasta el crecimiento de los campus regionales, amén de los nuevos convenios con la SEP para regularizar plazas y los mecanismos de otorgamiento de nuevas categorías de docentes.

Los valores de cada cual, ahí están; los universitarios deben de discernir; para la sociedad y medios de fuera de la UAN, el proceso que sigue, es un simple formulismo…

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

 

Interactúa con el autor, deja un comentario u opinión »

Ir al contenido