JOSÉ RAMÓN

Luis Ignacio Palacios 09/11/2015 Comentarios

Perteneció a una generación de nayaritas que llegaron a revivificar algunas de las organizaciones e instituciones políticas del Estado mexicano, fue presidente de la confederación de jóvenes mexicanos, la otrora famosa “CJM” apoyados por el secretario de gobernación que a la postre sería presidente de la república, junto con Celso Humberto Delgado y Salvador Sánchez Vázquez, José Ramón Navarro Quintero, de facto formaron una importante corriente política de nayaritas metropolizados.

Eran los tiempos en que se recomponían las entidades, se sacudían los caciques herederos de los tiempos revolucionarios; en la entidad, Gilberto Flores Muñoz como jefe político de la entidad a mediados de los sesentas del siglo pasado vió minado su cacicazgo desde la llegada al gobierno del doctor Julián Gascón Mercado; ellos, dirigentes estudiantiles pasaron al Pri corporativo y se convirtieron en eficaces aliados del presidente Luis Echeverría Álvarez.

Recuerdo haberlo visto en un congreso estudiantil, cuando el escriba cursaba la carrera en la U de G; el tribuno, José Ramón y Salvador eran piezas del presidente; Salvador sería dirigente sindical de la Fstse y director general del Issste, y eterno candidato a gobernador de Nayarit; Celso diputado federal y luego al servicio exterior, posteriormente gobernador.

El arquitecto, egresado del Politécnico, tenía un destino político muy claro; se vino a mediados del sexenio de Don Roberto Gómez Reyes como diputado y aún me pregunto cómo fue que logró la presidencia de la gran comisión, que representaba la jefatura del poder legislativo, en su legislatura, la XVII, tenía como integrantes a varios e importantes líderes sectoriales de la entidad; llevó una singular relación con Don Roberto.

El escriba recién regresado de Guanatos, me correspondió estar en contacto con José Ramón en algunas cuestiones inherentes a la transición gubernamental, con la llegada del coronel Rogelio Flores Curiel a la gubernatura; posteriormente nuestro amigo sería presidente municipal de Tepic; fue diputado federal y en las dos subsiguientes gubernaturas, estuvo en la antesala de la candidatura.

Oriundo de una vieja y apreciada familia de “Puga” al arquitecto, en sus andanzas de política estudiantil de pusieron el mote de “el mongo” un curioso apócope del primer alias “El Mongol” por sus rasgos un tanto asiáticos de su rostro; era un hombre físicamente muy fuerte, buen futbolista y extraordinario bebedor de vodka ruso.

EL DISIDENTE

Estuvo con nosotros en el cuerpo permanente de representantes personales para las atenciones del pueblo, organismo que el caudillo Emilio “eme” González creó como su guardia de corps, permanentemente a su lado en casi todas sus acciones gubernamentales, constituyó una singular experiencia contemporizar con todos sus integrantes; José Ramón, fue siempre grave en sus expresiones políticas; tenía muy clara la concepción del quehacer político y de lo que debe ser el acto de gobierno en la consolidación de un proyecto.

Sibarita y bebedor que vencía al más pintado, el escriba puede dar testimonio de las cantidades industriales de vodka que ingería sin perder la compostura; hizo una cofradía con los constructores locales, estuvo en las instituciones públicas en las cuales ayudó a muchos empresarios de este ramo; también en los puestos públicos que ostentó, fue generoso con las nuevas generaciones de políticos.

Siguió y apoyó siempre a su hermano Miguel Ángel, luego de los fraudes que le cometiera el sátrapa de la Mololoa, se fueron a la disidencia política con un proyecto que despertó simpatías en la clase media y trabajadora de la entidad; estuvieron presentes en mucha gente que los apoya en sus proyectos como alternativa política local.

Aunque hace muchos años dejó el vodka por la paz, sus últimos años los pasó comprobando en su persona la ingratitud humana, no se enriqueció en los puestos públicos que ocupó, le dolió el no encontrar respuestas en aquellos que en su oportunidad apoyó; la enfermedad de su esposa y su posterior fallecimiento, aunque lo ocultaba lo sumió en una grave depresión; la vida le cobró todas sus facturas y hace algunas semanas tuvo un serio quebranto que lo llevó a un colapso físico, con un coma inducido estuvo en el hospital del Issste, hasta que en la madrugada de hoy, fue llevado al eterno oriente.

José Ramón Navarro Quintero, vivió su vida de manera intensa, corajudo y sanguíneo en su juventud, tuvo el temple de abrir espacios políticos al enfrentarse con los cacicazgos e intereses creados; junto con otros de su generación, fueron los jóvenes políticos que le dieron un jalón histórico a la conducción del Pri y sentaron las bases de su posterior modernización. Un día le pregunté “¿por qué solo dos hijos Ramón..?” serio, entrecerrando los ojos y sonriendo me contestó: “para quererlos mucho, darles todo y la mejor educación..”

Antes de enfermarse, al pasar por la puerta de su casa, casi todas las mañanas platicábamos de las noticias políticas locales; recio de carácter, con su laicitud casi como la de masón, dispuso solo la cremación de sus restos, nada de pompas fúnebres; descansa en paz mi amigo, te extrañaremos.

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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