QUINTO INFORME RECTORAL, EL MAÑANA DE LA UAN

Luis Ignacio Palacios 16/07/2015 Comentarios

El rector de la UAN, contador Juan López Salazar, rinde hoy su quinto informe de gobierno; conforme los “usos y costumbres” que imperan al interior de los grupos de poder, vulgo las tres organizaciones que aglutinan mayoritariamente a sus sectores, docentes, trabajadores y estudiantes- será un arranque a la carrera para sucederle; sin embargo, existen cuestiones trascendentemente más importantes que los apetitos de los ex feuanos de entronizarse per secula seculorum en la rectoría de nuestra máxima casa de estudios.

A saber; el documento rector para la reforma académica que se elaboró en el 2001, señala que “se politizó la academia ocasionando un proceso de polarización interna; se promovió el dogmatismo y el sectarismo; se marginó la discusión crítica y, en suma, la institución se estancó en una estructura administrativa arcaica y poco funcional en la que se sostiene un modelo académico que ya no corresponde al momento histórico de desarrollo de la ciencia y de las necesidades del entorno económico y social.”

Cabe preguntarse, si ya se superaron los escenarios que dieron origen a tan puntual diagnóstico; porque la universidad sigue debatiéndose en dos ámbitos problemáticos: 1. la inadecuación entre las estructuras académicas y su correspondencia con las necesidades actuales del avance del conocimiento, y 2. el desfase entre la organización administrativa y de gobierno, frente a las nuevas políticas y exigencias en la educación superior.

Los estudios de bachillerato que de alguna manera están desarticulados del nivel superior; cuestión que se expresa en que las edades y los objetivos de aprendizaje de los estudiantes son diferentes, actualmente poco menos del 50 por ciento de los estudiantes de la universidad son de preparatoria y el porcentaje de absorción de los egresados al nivel superior cuando mucho llega al 40%.

Si se profundiza en la carga financiera que esto representa, la pregunta que surge es, por qué dedicarle tanto presupuesto si un porcentaje importante (60%) de los estudiantes de preparatoria no formará parte de los estudios superiores, en otras palabras  esa carga financiera pudiera reorientarse a los objetivos centrales de la universidad: docencia, investigación y difusión.

Existen avances en la calidad de la educación superior, sin embargo solo 11 de 26 carreras cuentan con reconocimiento de calidad y apenas 10 programas de posgrado están reconocidos también por su calidad; estos datos nos indican que la docencia sigue predominando sobre la investigación; un alto porcentaje de los profesores universitarios se dedica a las tareas de docencia que a la investigación teórica o aplicada

DOCENTES E INVESTIGADORES

La universidad de todos los nayaritas en 2010 tenía sólo 148 profesores con perfil Promep (programa de mejoramiento del profesorado, diseñado para mejorar el nivel de habilitación del personal académico de tiempo completo, fomentando el desarrollo y la consolidación de los cuerpos académicos, con ingresos extras que les proporciona la Sep)  y 29 miembros del Sistema Nacional de Investigadores, hoy cuenta con 383 perfiles y 89 miembros del SNI, estas cifras que demuestran los avances del rector López Salazar.

En lo que va de esta administración  en este rubro se creció un 158% en el número de profesores con perfil y un 200% en miembros del SNI. Sin embargo los cuerpos académicos, es decir los entes que generan investigación, todavía no maduran lo suficiente 32 están en formación, 13 en consolidación y 7 consolidados

Sin embargo, sabemos que en las unidades académicas, ésos perfiles Promep se comportan como auténticos mercenarios de la investigación, que no se fijan en la identidad de la investigación con el medio social ni menos en la identidad de la UAN; todo lo que hacen, siempre debe ser a cambio de sus “tortibonos”, con los cuales justifican sus ingresos extras.

Podemos señalar que  la UAN en cuanto a su diseño institucional es esencialmente universidad docente, la tarea de la investigación recién empieza, pero debe mejorar, porque sin investigación una universidad sigue siendo una escuela superior y solo con investigación se puede llegar a ser considerada una auténtica universidad, algunos directores señalan que se va en la ruta correcta, pero es un proceso de largo plazo.

Estamos transitando a la era del conocimiento y de la globalización,  saliendo de lo local, se debe abordar la ciencia desde lo global, lo que muchos estudiosos llaman la internacionalización de las universidades; es la competencia científica de la institución a nivel internacional y de este reto deviene del desarrollo de la investigación, cabe preguntarse si en la UAN, se actúa en consecuencia.

Existe un desfase entre la organización administrativa y de gobierno, frente a las nuevas políticas y exigencias en la educación superior.

En el caso de la UAN el Consejo General Universitario, las Unidades Académicas y los Consejos de Unidad Académica, tienen problema central que este tipo de organización por escuelas ha dejado de ser útil para las nuevas políticas de educación superior en el país. La creación de programas externos como Promep, hoy Prodep; Ceneval, y organismos como Conacyt, SNI, CIEES,  rompen con el esquema de facultades para la liberación de apoyos académicos.

No son ya las estructuras centrales de la Universidad y menos las facultades los que distribuyen los recursos, ahora los recursos se etiquetan en programas específicos, como las becas al desempeño académico, los recursos del Programa de Fortalecimiento Institucional o las becas por ser miembros del Sistema Nacional de Investigadores.

Y lo grave, los reconocimientos y apoyos a los académicos se llevan a cabo mediante la evaluación y ponderación externa de sus actividades, ni la autoridad central ni los directores de facultades pueden modificarlo o influir en la distribución de apoyos financieros.

El reto mayúsculo de la UAN es rediseñar el aparato de gobierno, adecuar su modelo de gobernabilidad a las nuevas exigencias, conservando su capacidad autonómica; se impone buscar una nueva estructura para un ejercicio de gobierno más horizontal y más académico.

Y esto, evidente y contundentemente implica un cambio en la forma de elegir las autoridades de la Universidad; de ahí la procedencia de la reforma a la ley orgánica y al estatuto de gobierno que señalábamos ayer en este mismo espacio.

¿Mañana incierto o con certidumbre…? Depende de tres factores, del gobernador Roberto Sandoval; de los diputados de la actual legislatura y de que los grupos de poder de la UAN pudieran ponerse de acuerdo y adentrarse en un nivel superior de entendimientos y generosidad para con la institución.

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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