EL DICTUM DE MIGUEL AHUMADA

Luis Ignacio Palacios 16/07/2015 Comentarios

Ha sido una jornada aleccionadora, la realizada el día de ayer en el seguimiento del programa académico y de divulgación jurídica que diseñó el poder judicial para festejar el “día del abogado”; le correspondió al magistrado Miguel Ahumada Valenzuela, dirigir la exposición sobre análisis de sentencias, con el singular tema «Matrimonio y Concubinato vs. Otras Relaciones Familiares de Hecho».

En el panel se analizó la sentencia del Tribunal Colegiado de Circuito de Xalapa de Enríquez, del Estado de Veracruz, en el sentido de reconocer derechos iguales a las parejas que por mínimo tres años o más sostengan una relación, lo que de facto a la luz de la juridicidad, se institucionaliza una nueva figura jurídica que trata de las obligaciones que se derivan de un deudor alimentario que siendo casado, no puede tener un concubinato, pero sí una relación con otra mujer con descendencia, de manera estable por más de tres años.

Tradicionalmente, las obligaciones que surgen del matrimonio civil, se trasladaron a la figura del concubinato, esa vieja costumbre del mexicano de tener pareja, descendencia y vida en común durante lustros, pero sin casarse, creyendo tontamente que así no tenía la posibilidad de serle exigido las obligaciones inherentes a la paternidad y cohabitación; la corte, luego los códigos civiles se encargaron de hacer igualitaria la condición de ambas figuras; se es deudor alimentario, casado o en concubinato.

El análisis versó sobre una sentencia relevante sobre la demanda de pensión alimenticia para una concubina y en la que se aplicó la nueva normatividad constitucional en materia de derechos humanos.

Miguel Ahumada Valenzuela y  sus secretarios de estudio y cuenta detallaron la resolución de un tribunal federal con jurisdicción en Veracruz, que conoció de un amparo directo a raíz de que jueces locales, con base en el Código Civil de ese estado, habían cancelado la pensión originalmente concedida para la concubina, con quien el deudor alimentista procreó un hijo.

En el caso, el promovente –que es un jubilado- pidió se cancelara la pensión, quien argumentó que ya era casado con otra mujer, con la cual había contraído matrimonio civil y, apoyado en el artículo 233 en relación con el 1568 del Código Civil de Veracruz, no se consideraba obligado a dar alimentos a la concubina, además de que él también tenía un hijo dentro del mencionado matrimonio.

El tribunal local canceló la pensión a la concubina, se fue al juicio de garantías y un tribunal colegiado le concedió amparo y protección para que le fuera restituida. Lo singular del análisis es que el Colegiado actuó de oficio y basó principalmente su sentencia en un control de convencionalidad, conforme lo dispuesto por el artículo 1° de la Constitución mexicana sobre la vigencia de los tratados internacionales en materia de derechos humanos suscritos por el Estado mexicano, y en atención al principio de igualdad.

De acuerdo con el dictum del magistrado Miguel Ahumada, la sentencia impidió que fuera discriminada la concubina, quien convivió como una pareja estable del mencionado jubilado y adicionalmente requería de alimentos, es decir que se encontraba en la misma situación jurídica de acreedora alimentaria como cónyuge.

Traduciendo el conflicto de intereses que fue regulado por esta interpretación conforme, colegimos que se protegen los derechos de la “casa chica” tal cual se le conoce en el argot de la cultura machista del mexicano, fenómeno que aún es común y bastante extendido en la sociedad mexicana.

El tema expuesto fue muy comentado por otros magistrado que integran el TSJ;  coincidieron en que se trata de un  ilustrativo ejemplo de las ventajas de aplicar la disposición constitucional en materia de derechos humanos, destacando el florilegio de derecho constitucional que expuso el magistrado presidente Pedro Antonio Enríquez; y la atingente participación de la magistrada Rocío Esther González.

Abogados litigantes, así como estudiantes de derecho siguieron atentos las exposiciones y comentarios sobre la sentencia relevante del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil con sede en Xalapa, Veracruz.

Como se aprecia, el rigor metodológico y la suficiencia intelectual del magistrado Miguel Ahumada, con esta exposición, resuelve algunas de las incógnitas que surgieron cuando se vio su nombre en el programa de la semana del Abogado; dado que, siendo un exitoso abogado litigante, experto en contratos y legislación federal, al  haber sido titular de la dirección jurídica del gobernador del Estado; con el evento de ayer, se disipan las posibles dudas, sobre su valía como alto servidor del poder judicial.

Tal cual lo dijimos ayer, es un magistrado con promisorio futuro…

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