GAY´S, ROLES E IDENTIDADES II

Luis Ignacio Palacios 01/07/2015 Comentarios

Decíamos ayer, que la homosexualidad en la evolución del ser humano es una suprema paradoja; históricamente, la homosexualidad ha sido parte perdurable de la condición de todas las sociedades; en la cuna de la humanidad occidental, en la Mesopotamia encontraron textos que se refieren a una persona de sexo indeterminado; en el antiguo Egipto existen numerosas muestras de comportamiento homosexual; de hace mil quinientos años, en el Perú existen constancias en estatuillas de hombres que practican el sexo anal.

No se diga de los griegos y romanos; en el imperio azteca, los cronistas de la conquista dejan constancia de que existían homosexuales y su práctica le denominaban “pecado nefando” y se les llamaba despectivamente “culioni”.

En la naturaleza existen más de doscientas especies que practican el homosexualismo; sin embargo no existe ninguna otra especia más que la humana, dentro de la cual una cantidad significativa de sus integrantes haya preferido la unión sexual exclusivamente con otro de su mismo sexo.

Existe poca información sobre un curioso fenómeno en los hijos de una misma madre, el primer hijo varón altera el entorno uterino, de modo que los subsiguientes hijos varones tienen una mayor probabilidad de ser gay; y otro dato muy interesante, cuando los padres están sujetos a gran estrés, conciben un número superior de varones gay´s, esto sucedió durante la segunda guerra mundial en varios países de Europa; señalan los estudios de que las madres tenían altos niveles de cortisol, la hormona de la ansiedad.

Existe la teoría freudiana que se basa en factores psicológicos, un padre desapegado o débil frente a una madre dominadora o sobre protectora genera hijos gay´s e hijas lesbianas; culpar a la madre ha sido una excusa que los padres utilizan para no asumir responsabilidad sobre la orientación sexual de sus hijos.

En todas las sociedades contemporáneas persiste la discusión entre naturaleza y crianza sobre la preferencia exclusiva por el mismo sexo, al considerar que solo en la especie humana ha evolucionado de manera tan exuberante; lo cual sigue siendo un misterio, pese a todos estos estudios científicos.

Lo que es veraz es que existen más gay´s que lesbianas; también existen más sicópatas varones que mujeres; lo mismo, hay más hombres autistas y esquizofrénicos que mujeres. En la actualidad, los varones jóvenes están más confundidos sobre su identidad sexual que las mujeres jóvenes; y, curioso, los jóvenes heterosexuales son más homofóbicos que los adultos.

LO QUE ABOMINA

En la actualidad, el número de hombres y mujeres dispuestos a reconocer abiertamente su homosexualidad depende de las actitudes y condiciones que prevalecen dentro de nuestra sociedad; en la Grecia clásica era socialmente aceptable que un hombre expresara libremente sus preferencias sexuales, y es mítica la relación de Aquiles con Patroclo narrada por Homero en la Iliada; dónde, la bisexualidad era más común que en la actualidad.

En el medioevo, miles de mujeres fueron quemadas vivas, las consideraban brujas por su condición de lesbianas; en la Inglaterra victoriana Oscar Wilde, casado y con dos hijos, padeció cárcel por haber reconocido públicamente “el amor que no se atreve a pronunciar su nombre” y nuestro admirado bardo Amado Nervo, hizo una singular apología del amor homosexual en su poema “Andrógino” donde señala que amó “al emisario falaz de un siglo nuevo” con “cintura estrecha, vientre infecundo, de pectorales planos..”

Existe un transfondo socio sicológico; la enorme diferencia entre las relaciones sexuales de gay´s y lesbianas y las de los heterosexuales; los gay´s y lesbianas no se comprometen cuando negocian sexo; cada pareja lleva su mismo equipo sexual y cada cual sabe cómo funciona el otro. En cambio el sexo en parejas heterosexuales es un complejo de compromisos para adecuarse a su pareja.

Estudios señalan que la prevalencia de que exista la prostitución, es el testimonio más genuino de muchos varones de buscar el alivio sexual sin condiciones emocionales; es la forma menos cara tanto emocional, psicológica y financieramente, de aliviar la permanente comezón sexual del varón. Muchos varones buscan copular sin compromiso alguno, mientras que las mujeres raramente aceptan la cópula antes de conseguir alguna especie de compromiso.

Ahora que, somos de la opinión generalizada de que la familia arquetípica de padre y madre sigue siendo el mejor entorno social para que un niño madure emocionalmente saludable y económicamente estable. Esta es, la fuerza primordial del cómo evoluciona nuestra sociedad.

Estamos de acuerdo pues, de que se igualen los derechos de los homosexuales, que nadie deba ser discriminado; en lo que disiento de muchos de mis amigos es, que no acepto la apología que los grupos LGBT llevan a cabo de manera estrambótica en sus exhibiciones públicas, me parece grotesco, considero que son expresiones estólidas para agredir a las buenas conciencias.

Finalmente, recuerdo que en los años setentas, hubo varios textos de homosexuales que señalaban estar conformes con su rol viril, no afectos a feminizarse, decían que “esos que se pintan y se exhiben con desfiguros pretendiendo ser mujeres, son bugas, son mariquitas; el verdadero homosexual solo se satisface teniendo relaciones con otro igual que uno, sin transgredir su virilidad…” y en igual forma, muchas lesbianas siguen teniendo sus roles femeninos, no desean ser varones –pese a ser algunas hermafroditas- siguen arreglándose acentuando sus rasgos sexuales exteriores como toda mujer heterosexual.

No lo sé, ignoro si existen otras razones por las cuales la homosexualidad persiste en nuestra especie; lo considero parte de la misma condición humana; solo quiero recordar que los homosexuales han enriquecido la vida cultural y muchos avances de las ciencias, desde Sócrates, Platón, Tchaikovski, Leonardo da Vinci, Milton, Miguel Ángel, Nietzsche; y recientemente Alan Turing el genio creador de las computadoras.

Por cierto, los líderes de la izquierda histórica mexicana, casi todos han sido homosexuales; en la novela de Héctor Aguilar Camín, “Morir en el Golfo” se narran las catacumbas del sistema del poder mexicano, dónde describe la homosexualidad oculta de los políticos mexicanos; estimo pues, que todavía hay mucho por explorar y adaptar criterios sociales en la permanencia de la homosexualidad en nuestra especie.

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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