SUTSEN, TRIUNFO DE LA LEGALIDAD

Luis Ignacio Palacios 11/06/2015 Comentarios

El escenario de la contienda del Sutsem de Águeda Galicia  en contra del gobierno de Roberto Sandoval, el gobernante que durante los dos primeros años, les permitió su afirmación, y que continuara la política entreguista a los apetitos exagerados de este sindicalismo de Estado, arcaico e insatisfecho con todas y cada una de las prebendas y privilegios que en dinero y en especie ya desaparecieron del escenario nacional; trajo como consecuencia que al arranque de este año, se diera el principio del fin del feudo de la matriarca.

Este enfrentamiento, lógico y explicable por parte de una dirigencia que no se ha percatado de la evolución del sistema jurídico político del Estado mexicano, cuya existencia es una obsolescencia, polvos de aquellos lodos del corporativismo del viejo esquema de los gobiernos paternalistas con sus trabajadores.

La reforma política, la alternancia en el gobierno, la abolición de las atribuciones paternalistas del gobierno de la república, de los estatales y los municipales, impusieron un marco de legalidad que hizo inviable la prosecución de este sindicalismo gandalla, solo que doña Águeda y sus afiliados no aceptaron que el marco jurídico político de México y Nayarit ya cambió, y llevando sus exigencias al extremo de un modo tal, que se hicieron los odiosos favoritos ante la sociedad y ante los dos niveles de gobierno locales.

Al interior de las dependencias de los trabajadores del Estado, se germinó un nuevo sindicalismo, ante la cerrazón y el control de Águeda en su proceso de elecciones internas, un grupo de trabajadores de diversas dependencias del gobierno estatal y de los órganos para estatales, se decidieron a la formación de un nuevo sindicato.

Exploraron el intento que se hiciera en el gobierno de Antonio Echevarría, con el Sitem, cuya fragilidad y falta de entereza en sus liderazgos hizo poca mella en el mayoritario Sutsem; en este nuevo escenario jurídico y político, Águeda radicaliza sus demandas, estira la liga de las negociaciones hasta lo imposible y finalmente, el gobierno de Roberto Sandoval, le hace mutis a su estridencia contestataria y ve con benepláctio la naciente oposición sindical.

El remedo de elecciones de Sutsem que reelige a su líder Galicia Jiménez, es la gota que derrama el vaso, se aprovechan los espacios de legalidad vacíos que el Sutsem no ha cubierto y se concreta en nuevo sindicato de nombre larguísimo: Sindicato de Unidad de los trabajadores al servicio de los poderes del Estado y organismos públicos descentralizados del Estado de Nayarit, SUTSEN.

EL PLEITO LEGAL

Luego que el Sutsen da el albazo de su formación, de su registro y de la toma de nota de la autoridad laboral de los trabajadores del Estado de Nayarit, Águeda y sus huestes se lanzan con juicios de garantías en contra del Tribunal de conciliación y arbitraje del Estado de Nayarit; Mario Alonso Alcántar, el flamante secretario general del Sutsen (con “ene” por favor -nos dice..!!) como tercer interesado llega como parte en la Litis y hace lo propio, con mesura e inteligencia, ante el poder judicial de la federación acredita la viabilidad de su existencia.

Luego de unas semanas de Litis, la resolución del Juzgado de distrito en materia civil y administrativa, que explora si la actora -el Sutsem- tuvo perjuicio jurídico en su acto reclamado o legitimación de causa; la sentencia es prolija en criterios jurisprudenciales, que determina que no fueron parte del proceso laboral de dónde se derivan los actos que reclama, puesto que carece de legitimidad e interés jurídico para promover el juicio de garantías.

Que tal aserto lo diga una dependencia del gobierno estatal, era cuestionable, pero que lo resuelva un juzgado de Distrito, son palabras mayores que redimensionan la insurgencia delirante del Sutsem que se topa con el valladar que constituye el poder judicial de la federación, el cual, con la reciente ejecutoria la condena a la inexistencia jurídica del sindicato que preside.

Conforme a las bondades de la nueva legislación de Amparo, no todo es miel sobre hojuelas de los demandantes, el interés jurídico en este clase de juicios no se acredita con la existencia del acto reclamado; es un tema quizás difícil de comprender para entendimientos que tienen una lógica política del siglo pasado; deben de observarse las nuevas reglas para que proceda un juicio de garantías.

De esta manera, al sobreseer el juicio que promovieron Águeda Galicia y su ahora inexistente –jurídicamente- sindicato, queda un escenario muy diferente que el gobierno del Estado, los municipios, las descentralizadas, la sociedad y los medios tienen que metabolizar; los lances de la matriarca sindical siguen incidiendo en la prevalencia de su contradicción con el gobierno de Roberto Sandoval.

A Mario Alonso Alcántar y aguerridos afiliados, les queda ahora la grave responsabilidad de construir el sindicalismo que reclaman los tiempos nuevos que hoy se construyen en México, en un contexto polémico, porque los gobiernos ya no pueden ser subsidiarios a ultranza de los exagerados “logros sindicales” sino que se deben de adaptar a las realidades de una economía que ya no contempla el parasitismo sindical. Tarea difícil pero no imposible cuando se actúa con responsabilidades compartidas.

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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