CANDIDATOS Y LA PARTIDOCRACIA

Luis Ignacio Palacios 05/05/2015 Comentarios

El pueblo de Nayarit, al igual que el de todo nuestro país, está harto de escuchar la veborrea estólida de todos los candidatos que, le quieren buscar tres pies al gato, o lo que es lo mismo hablar en demasía sin claridad, con argumentaciones convincentes en sus campañas para solicitarle el ansiado voto al futuro elector.

En las condiciones generales que tiene el país, focalizar  en Nayarit el análisis de lo que hacen o dejan de hacer todos los candidatos de los diez partidos políticos que participan en esta contienda, nos muestra la grave condición de la partidocracia que padecemos los mexicanos.

Dicen los téoricos y tratadistas del tema –como Woldenberg, primer consejero presidente del IFE- que gústele a quien le guste, los partidos políticos son indispensables para el funcionamiento de una democracia contemporánea. Por una parte abaratan los costos de adquirir información para los votantes, cosa que no se podría si no existieran organizaciones de masas.

Además un órgano legislativo no puede operar sin grupos que, de una forma más o menos predecible, garanticen una votación relativamente predecible. El problema surge cuando estos partidos tienen un monopolio absoluto de los cargos de representación y además no son responsables ante el electorado.

Y lo peor –dice el escriba- que monopolizan férreamente los mecanismos para el acceso al poder, sin que exista ley alguna que les obligue a que sus procesos para elegir a sus candidatos electorales y sus dirigencias, sean auténticamente democráticos.

De ahí, que no nos debe extrañar la pobre discursiva que tienen los aspirantes a diputados federales, que han llegado a la puerilidad extrema en sus actos de campaña.

A contrario de lo que sucede en Europa, hablar de  la partidocracia es referirse a la presencia y asentamiento social y político de los partidos de masas entre la población. En cambio en México su uso es obviamente peyorativo, de facto los dueños del congreso, de las llaves para abrir y aprobar el descomunal presupuesto del gasto público de los tres órdenes de gobierno, y de lo que señalamos líneas arriba, están en unas cuantas manos, en los dueños de los partidos políticos.

Es cierto, las necesidades de organización de una sociedad como la nuestra, precisa tener bien establecidos los elementos mediante los cuales, nuestros representantes toman las decisiones políticas que nos obliga a todos los mexicanos a tener que acatarlas.

EL DESPRESTIGIO

¿Por qué el ciudadano promedio es reticente a la aceptación del actual proceso electoral..? por el enorme y justificado desprestigio en que han convertido el quehacer político, legislativo y los latrocinios comprobados de muchos hombres que en el ejercicio de la función pública, la han utilizado con fines patrimonialistas, para sí, para su familia y para unos cuantos allegados.

Los factores esenciales –fuerza política, inteligencia, dinero- promueven las relaciones del poder entre los individuos dentro de una sociedad; en ocasiones la inmensa mayoría de los mexicanos críticos, olvida que existe una determinación de la relación mando-obediencia, instaurada en el tejido social, que es sumamente compleja.

Hay que decirlo con todas sus letras, la institucionalización de las formas de control y el sometimiento de los hombres hacia el poder, mediante las leyes, tiene muchas complicaciones.

Hoy, ni uno de los gobernantes encuentra una justificación ideológica para legitimar el uso –y el abuso- del poder político; junto a las complicaciones de la transmisión del mismo; y es ahí en dónde radica la necesidad de la existencia de los partidos políticos.

Uno de los derechos que se encuentran en manos del ciudadano común, es el ejercicio de su libertad para decidir en las elecciones por cuál de los candidatos votará, frente a la escondida realidad, para entenderla y percatarse que siempre ha sido y será detentado y ejercido por una minoría oligárquica.

La libertad individual y la libertad política de los ciudadanos están unidas en el ámbito del derecho constitucional; ¿entonces..? ¿por qué la ineficacia de nuestro cuerpo de leyes..? ¿dónde radica la desnaturalización del derecho y el oprobio de  quienes mal ejercen el poder..?

Si la síntesis de nuestras libertades consiste esencialmente en el poder de decidir; entonces, debemos explorar los mecanismos que hacen ineficaz y estéril los derechos ciudadanos.

Control, el control político del lumpenaje que siempre será numéricamente superior a la clase media y alta, es el mecanismo de seguridad de la permanencia de los partidos políticos en los controles del poder político en México; y si a ello le aunamos el desdén y el desinterés de muchos ciudadanos que renuncian a su derecho de votar, porque el escenario de los partidos en la contienda, no los convence ni uno solo de sus candidatos.

El escenario que viene no podrá ser otro, la reproducción del poder de las nomenclaturas de los partidos y al mejor estilo gatopardiano, se cambios los nombres y los rostros para que todo siga igual.

Así que si usted no sale a votar, aunque sea por el menos malo, no tiene derecho a quejarse, ¿Qué el votar es ineficaz para cambiar el estado de cosas que nos abruman..? Sí, pero es el único mecanismo de transformación que tenemos…

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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