ABSTENCIÓN ELECTORAL

Luis Ignacio Palacios 13/04/2015 Comentarios

La estadística electoral, es un instrumento que puede aplicarse tanto a los sondeos como las encuestas de opinión; y a la vez, como un método para el diseño de la política proselitista de campo que debe guiar las acciones de los candidatos en pos del –ya elusivo- voto del elector; hace tres años, las empresas encuestadoras tronaron como huevos güeros con sus resultados, que, los partidos políticos en la contienda los utilizaron como pronósticos electorales; el mentís de los electores fue estridente; y hasta tuvimos una expresión de un especialista, “fueron los electores los que se equivocaron, no nuestros muestreos..”

Debemos recordar que el resultado numérico de la elección no fue desatinado respecto a los lugares que obtuvieron los candidatos, sino que estuvo alejado de la diferencia esperada entre los porcentajes que lograron el primero y el segundo lugares. En este debate un elemento en común ha sido la estadística: vista como el resultado numérico por quienes proclaman la manipulación, y como una herramienta metodológica por los encuestadores.

Para aquellos que lo ignoran, el objetivo principal del uso de la estadística en la práctica es la extracción de la mayor cantidad posible de información contenida en los datos, y por ello es que en este caso es apropiado usar técnicas estadísticas de pronóstico para predecir el futuro.

Por lo tanto, tratar de obtener información sobre el futuro con base en los datos , sería absurdo calificar a una encuesta como buena solamente porque atinó al resultado de una elección, ya que incluso un charlatán podría predecir bien en algún momento, cuando es claro el escenario de la contienda.

Y antes de que nos abrumen con los resultados de las primeras encuestas sobre el inminente proceso electoral federal, de los tres distritos que componen la entidad, es prudente recordar los índices de las votaciones federales de hace tres años.

A saber, los tres distritos de la entidad tienen 960 secciones electorales, y se instalan 1525 casillas; la lista nominal de electores de dicho proceso la componen 750,184 electores; en esas elecciones votamos 469,849 ciudadanos, lo que determina una participación del 62.63 % englobando a los electores de los tres distritos.

PROSPECCIÓN Y ABSTENCIÓN

Pero si nos focalizamos en cada distrito, y hacemos una prospección en base a los resultados anotados líneas arriba, y tomando en cuenta las elecciones del 2009, que fueron intermedias del gobierno federal, tendríamos como promedio una participación del 41.66%, en el distrito I con un listado de 214,654 electores, votarían solo 89,425.

En el distrito II, con un listado nominal de electores de 267,989 aplicando el mismo porcentaje de participación se obtendrían 111,644 votos! Y finalmente, para el distrito III, con un listado de 276,541 electores, sufragarían 111,457 ciudadanos.

Los posibles votos de los tres distritos de Nayarit, serían 312,527; lo cual sin duda sería el reflejo del hastío ciudadano que hoy tiene sobre los tres órdenes de gobierno, de todos los partidos políticos, de sus dirigentes y ahora de sus candidatos. Dicho puerilmente, es abstencionismo de la gente..!

Este es un problema sociológico que en el gobierno no se quieren percatar; ha sido tanto el cinismo de quienes lo utilizan de modo patrimonialista, que no atinan al reordenamiento de las políticas públicas; y el oprobio social, que genera el rechazo, el voto del odio, es la total desvinculación de los candidatos sobre las necesidades y expectativas reales de la población.

Es el fenómeno recurrente en todas las geografías, la abstención electoral como protesta del ciudadano contra sus autoridades en ejercicio; es, dicho de manera coloquial, un me vale madre..! y, estadísticamente está comprobado, que cuando se atomiza el voto y existe el abstencionismo, gana…¡el Pri..! ¿será por eso que tenemos candidatos chafas..? ¿y campañas grises, de saliva..? el desinterés por la política es ahora el común denominador del votante.

Al no existir talento discursivo en los candidatos en la contienda, nula penetración en el pensamiento del futuro elector, y dadas las condicionantes sociales que prevalecen en la entidad (que, sin duda estamos mejor que otras entidades de la federación) un abstencionismo del 60% es una muestra palmaria de que algo importante no está funcionando en el actual contrato social.

Uno de los principios en que descansa la democracia es que los ciudadanos se interesan en la política, están motivados para participar en ella, y que ambos hechos se expresan en el acto mismo de votar, el hecho de que la mayoría no vota debe ser tema obligado de la sociología electoral; y para los partidos.

Si la «salud» de la democracia se mide por el número de ciudadanos que van a las urnas, la abstención electoral es el mayor síntoma de su enfermedad. Si una enfermedad grave lleva a la muerte, discernir si ese síntoma es grave, es prever la muerte de la democracia. Sabemos, desde los días de Saint-Simon, que «un científico es un hombre que prevé; la ciencia es útil porque a través de la razón da el medio para predecir, y por eso los científicos son superiores a todos los otros hombres».

Tema obligado para los hombres del poder; no es prudente soslayarlo…

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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