LA RUTA DE JUÁREZ

Luis Ignacio Palacios 22/03/2015 Comentarios

Llegué a las logias pre masónicas a los 17 años, recién había ganado uno de los concursos de oratoria que a la sazón abundaban en Guadalajara; la asociación de jóvenes esperanza de la fraternidad AJEF, me abrió sus puertas, sesionábamos en el templo de la Gran Logia Occidental Mexicana –GLOM- que por aquel 1967 presidía Don Guadalupe Zuno Hernández, ex gobernador de Jalisco, fundador de la Universidad de Guadalajara; el ritual es muy similar al de los masones, los ajef, éramos masones chiquitos, con muchos afanes de entender “la práctica de la moral y el amor a la humanidad”.

Cada 21 de marzo, la Glom organizaba una carrera pedestre, del monumento a Juárez en guanatos, cercano al parque Agua Azul, a la plaza del Puerto de Manzanillo, en el busto al benemérito, perorábamos el discurso final; salíamos a las 6 de la mañana y llegábamos a las 8 de la noche.

Íbamos en un camión urbano y varias camionetas, de guanatos salíamos unos treinta jóvenes, las camionetas nos sembraban en la carretera cada kilómetro, la antorcha encendida nos la daba el gran maestro Zuno y corríamos como desaforados, un kilómetro cada treinta era sencillo; en cada pueblo o ciudad que visitábamos –nos íbamos por el viejo camino, que pasaba por Armería- los masones organizaban un contingente similar al nuestro y la antorcha humeante nunca se detenía; los ajef de Guadalajara, nos quedábamos en cada monumento o busto a Juárez para decir el discurso alusivo. Y luego alcanzábamos la antorcha.

Por una singular satisfacción del escriba, casi siempre me correspondía el discurso en la tierra de fanáticos y mochos católicos, en Ciudad Guzmán; lo diserté en Colima y desde luego, yo cerraba en Manzanillo; había emoción juarista en la justa atlética-cívica, los masones de Jalisco en los bastiones de la mochería hacían siempre su trabajo con honestidad y patriotismo, rendirle el culto a Juárez y todo lo que representó para México en aquel proceso formativo, siempre me emociona y me exaltaba enormidad al exclamar estas frases:

“rompió con haces de luz, la tenebrosidad de los conventos…., Juárez hoy, es hecho bronce y está diseminado por el territorio nacional..” o el cierre apoteósico: “Juárez….!! Eres luz en la noche del tiempo….., ¡y eres tiempo en la gloria de la Patria..!” y me llenaba de satisfacción que los niños y masones en cada evento, se tomaran fotos con nosotros y en más de una ocasión nos pedían autógrafos.

EL TRATADO MCLANE-OCAMPO

En aquellos años, leía como loco todo texto que me satisfaciera mis dudas; al cumplir los 18 años, en una tenida conjunta de varias Logias, me inicié en la Gnosis #6 cuyo lema era “ad astra per áspera”  (ascender por lo áspero) y ahí en los trabajos de logia, tuve enormes discusiones con mis hermanos maestros y de grados superiores ante mi impertinencia de diseccionar el Tratado McLane-Ocampo, por medio del cual, el gobierno mexicano –que Juárez presidía- le entregaba al norteamericano la suculenta posibilidad de quedarse con un tercio de territorio nacional en el norte y con el Itsmo de Tehuantepec en el sur.

Tratado que no fue ratificado por el senado gringo, pero que le permitió al gobierno de Juárez, obtener préstamos en dinero, armas y municiones; y, lo mejor, el reconocimiento de su endeble posición como presidente de la república itinerante ante la vigencia del imperio de Maximiliano de Habsburgo; por cierto, uno de mis detractores, cuando discutíamos esta cuestión, me dijo dando por terminada la discusión que “Juárez era tan visionario, de tan grande capacidad política, que él sabía que el senado norteamericano no iba a aprobar el tratado McLane-Ocampo, pero le permitieron un respiro y avituallarse para seguir la lucha en contra del imperio que los franceses nos endilgaron.., Juárez no fue traidor a la Patria…!”

Hoy, en este México de la modernidad y de alternancia de la alternancia, con un priísmo que se ha alejado de la liturgia juarista, cuando muchos políticos no saben ni jota de la enorme epopeya que protagonizó el patricio y la pléyade de mexicanos que le acompañaron en esta etapa histórica de nuestro país, los jóvenes universitarios son totalmente ajenos a la doctrina juarista, el hedonismo, la chabacanería, la cultura de la imagen, la interpretación ingenua de nuestra sociedad y del sistema político, son las servidumbres morales que los tienen enajenados.

La educación y la formación en los ideales que todo joven debe tener, para alentar la lucha por su existencia, es absolutamente deprimente; el reduccionismo de todo, la indiferencia y el desdén a todo tipo de especulación cultural, histórica o filosófica, raya en la estulticia, y tal condicionante social generalizada me llena de pena y desazón; el Estado y sus gobiernos no han sido capaces de reproducir la filosofía del nacionalismo mexicano, el ideal por el cual, millones de mexicanos dieron su sangre para el bienestar de las generaciones venideras.

Si los jóvenes de hoy tuvieran un uso demostrativo de su inteligencia, comprenderían el enorme deterioro de moral pública que tiene actualmente nuestra sociedad, y –supongo- tratarían de luchar por un mundo mejor, con el conocimiento del pasado y el uso de las tecnologías para optimizar su bagaje cultural, no solo para  el diletantismo chocante que hoy es la norma común.

Pero el hubiera, no existe; y la figura egregia del benemérito, ha dejado de ser el normatipo a seguir de las nuevas generaciones; ya nunca más habrá una “ruta de Juárez…” y que pena deveras…

(*) Fotografía del Benito Juárez, a su derecha su hija, y a la izquierda su esposa.

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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