PORQUERÍA DE SER HUMANO

Luis Ignacio Palacios 02/03/2015 Comentarios

Por Alejandro Páez Varela

Las instituciones pueden cerrar los ojos o declararse incompetentes cuantas veces quieran ante un hombre como Hilario Ramírez Villanueva, Alcalde de San Blas, Nayarit.

El sistema político puede quedarse mudo ante un individuo que confiesa haber sustraído dinero de las arcas públicas. (“¡Que le robé a la Presidencia! ¡Sí le robé, sí le robé, sí le robé! Pero poquito porque está bien pobre. No’más una rasuradita, una rasuradita”, dijo).

El Congreso de Nayarit; la Procuraduría General de la República y la fiscalía local y el Gobernador nayarita pueden cerrar los ojos cuando Hilario Ramírez Villanueva organiza, con dinero que nadie sabe de dónde viene, una fiesta de cumpleaños que costó 15 millones de pesos.

La Secretaría de Gobernación y los órganos de inteligencia pueden ignorar incluso que hubo 50 mil cartones de cerveza (con costo 13 millones de pesos) y que se mataron 50 reses para birria, equivalentes a 600 mil pesos; que el tipo gastó en meseros y mobiliario 250 mil pesos y 1.2 millones de pesos para que la Banda El Recodo amenizara el evento.

Es más: la gente de San Blas puede votar para darle la Alcaldía por tercera vez a este tipejo de quinta, si así lo desea. Adelante.

Pero yo no me quedaré con las ganas de decirle a Hilario Ramírez Villanueva lo que pienso: que es una porquería de ser humano.

Y que me lo confirma con creces cuando, frente a todos, humilla a una jovencita levantándole el vestido.

Eso es usted, Hilario Ramírez Villanueva: una porquería de individuo.

Y podría llamarle peor, y me quedaría corto.

La gente como él confirma a dónde hemos llegado, y cómo hemos perdido nuestra capacidad de asombro ante los políticos.

Qué porquería, de verdad. Qué porquería.

 

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