SUSPENSIÓN DEL DESFILE

Luis Ignacio Palacios 19/11/2014 Comentarios

Vaya..! pues aquellos que no creían en ellas, “las fuerzas oscuras” existen, están más vivas que nadie de los que han salido a la calle a protestar por todas las razones posibles; y he aquí, ante las tribulaciones del gobierno federal, el del distrito federal y de varias entidades y municipios conflictados y potencialmente explosivos ante las delirantes acciones de los encapuchados que saben que su actuar es impune, la respuesta, en lugar de aplicar el Estado de derecho, es, suspender el histórico desfile del 20 de noviembre, para que no sea una oportunidad propiciatoria de nuevos desmanes.

México está cambiando sin duda alguna; el Pri remasterizado trajo prácticas de viejo dominio partidario, el corporativismo sin funcionar y los poderes fácticos, el duopolio televisivo, los dueños del circuito financiero y el narco, le han impuesto una camisa de fuerza a la cual, solo le faltaba un apretón para colapsar la capacidad de respuesta de un gobierno que tiene semanas en estado catatónico, la tragedia de los normalistas de Ayotzinapa, ha generado innumerables interpretaciones, y el gobierno de la república no ha sabido manejar la crisis de credibilidad que enfrenta.

Y este hecho, cruento y lacerante hasta la médula de este sufrido país; es el motivo recurrente, de los afectados, cuyo legítimo reclamo se ha visto desnaturalizado, aprovechado por los apologistas de la destrucción para llevar agua para su molino, el nihilismo ramplón, es el Estado el responsable, fuera Peña, como si la dimisión y sus enormes consecuencias pudieran resolver el estado inmanejable de las cosas públicas que hoy sacuden al país.

Es necesario dimensionar en su exacta escala, el detonante de la inconformidad soterrada, el hartazgo de ver la impunidad, la corrupción, la falta de transparencia en el ejercicio público; el hecho de que los problemas financieros de la pareja presidencial sean pasto del encono y de la trivialización, no esconde su realidad; ellos, los de la dorada clase gobernante, ganan cientos de millones de pesos, su origen legal para el pueblo es una burla, y por ende, el desprestigio mediático se explica.

¿Cómo podemos construir una sociedad que pueda procesar en la paz y en la civilidad sus contradicciones..? ¿cómo podríamos calmar el reclamo exigente y estridente del pueblo que quiere las cabezas de sus gobernantes..? la respuesta es obvia, que se aplique la ley, sin distingo alguno, que los partidos, sus dirigentes, los gobernadores, los secretarios de estado, el presidente de la república, asuman una ética y una moral a toda prueba.

Todo lo acontecido nos demuestra que este país, es inmensamente rico, cada edil, cada gobernador, cada presidente de la república y su cauda de amigos, parientes y contratistas, llegan al poder para enriquecerse de manera impune; cometen ilícitos de todo tipo, incluso estos homicidios en Guerrero, por acción u omisión, mientras no se castigue conforme a la ley a todos los implicados, será un ejercicio estéril; hay demonios sueltos, y debe en la sociedad y en los gobiernos prevalecer el más simple de los criterios para resolver este mar inmenso de impertinencias e indignidades; que se aplique la ley, de manera puntual, sin distingos ni favoritismos.

EL CASO LOCAL

Pese a algunos excesos de familiares y gente del círculo rojo del gobernante, que ya son notorios; en la sociedad y medios de la entidad, prevalece la condición de que el gobierno de Roberto Sandoval, tiene asignaturas pendientes; si Roy Rubio, no le demuestra a la gente el por qué lo pusieron ahí, se le van a acumular pendientes a esta administración para el fin de su sexenio; la impunidad manifiesta del sátrapa ex gobernador y de sus principales funcionarios que cometieron el más grande atraco sobre la administración pública que nayarita alguno haya visto.

La desvergüenza mayúscula del aludido de la mololoa, tiene la desfachatez mayúscula de estar contando los días, los meses y los años para que termine este sexenio, como si el próximo gobernante, le seguirá prodigando impunidad; ante el cúmulo de corruptelas que se denuncian en otras entidades, el pueblo de Nayarit, sigue esperando que se ejerciten las acciones en contra de quienes han depredado las finanzas públicas.

Nayarit, vive una recomposición de su clase gobernante, clase que tiene deficiencias expósitas para el cumplimiento de sus responsabilidades, y en todos lados se cuecen habas; no es explicable el no accionar en contra de presidentes municipales que cometieron comprobados latrocinios en contra de las precarias finanzas municipales; Bahía de Banderas y Santiago Ixcuintla son ejemplos de la estulticia a que pueden llegar sus ediles, no son unos cuantos millones, son cientos de millones desviados, mal utilizados, y el velo de la sospecha de su aprovechamiento personal e ilícito es evidente.

El Estado democrático de derecho, implica que la acción de la justicia debe ser sin distingos, así lo dijo ayer en la condena que hizo el diputado presidente Jorge Segura, contra la destrucción y la violencia de los vándalos que destruyeron las oficinas del congreso de Guerrero; al expresar su solidaridad con el legislativo de aquella entidad, impone un mensaje claro, no solo para los diputados de Guerrero, implica que debemos revisar el qué tenemos en el escenario local.

Dijo el diputado presidente que las instituciones públicas, son las que mantienen la paz social; demandó en su pronunciamiento a nombre de todos sus pares, que debe aplicarse la ley hasta sus últimas consecuencias, que se castiguen a los responsables materiales e intelectuales de los crímenes en Iguala; conceptos que han sido el clamor de todas las bancadas que integran la actual legislatura.

Este es, pues, un escenario de redefiniciones en Nayarit, no soslayar los graves temas pendientes, el accionar judicialmente en contra de aquellos que le han apostado al olvido y a la impunidad que hasta ahora los mantiene ocultos.

Los símbolos que unen a este pueblo, van desde los patrios, hasta la conmemoración de la gesta de la revolución mexicana; la suspensión del desfile del 20 de noviembre, no es una buena respuesta al clima de crispación que mantienen en jaque al gobierno federal unos cuantos vándalos; dosificar quizás, la violencia legítima del Estado, para hacer la disuasión que requieren estas huestes provocadoras.

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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