RECOMPONER AL TSJ

Luis Ignacio Palacios 05/10/2014 Comentarios

Luego del benepláctio generalizado y la aceptación unánime de la reelección del magistrado presidente, Pedro Antonio Enríquez Soto, en el poder judicial se iniciaron una serie de reuniones evaluatorias de las diversas áreas que dependen del Concejo estatal de la judicatura, bajo el mando y autoridad del presidente; esta será la primera etapa de una recomposición de nombres en las oficinas de apoyo al trabajo sustantivo del TSJ y del CEJ.

Hubo un acto protocolario en la sala constitucional electoral, el miércoles anterior quedó formalmente instalada su nueva conformación; de conformidad al acuerdo de la cuarta sesión pública ordinaria del pleno del Tribunal Superior de Justicia, celebrada el martes.

Esta sala la preside Pedro Antonio Enríquez Soto, con Miguel Ahumada Valenzuela, Ismael González Parra, Raúl Gutiérrez Agüero y José Miguel Madero Estrada.

En esta sesión de la sala constitucional-electoral, Enríquez Soto y magistrados le dieron la bienvenida al magistrado Miguel Ahumada, augurando que vendrá a fortalecer la actividad jurisdiccional de dicho cuerpo colegiado; Ahumada Valenzuela, por su parte, expresó que se suma a esta labor con emoción y entusiasmo, dispuesto a afrontar sus responsabilidades colegiadas.

Invitado a la sesión,  acudió el magistrado Rafael Pérez Cárdenas, quién ya es el presidente de la sala de jurisdicción mixta del Tribunal Superior y a quien los integrantes de la sala constitucional-electoral le expresaron palabras de reconocimiento y gratitud por sus aportaciones a la impartición de justicia durante el tiempo que perteneció a este último cuerpo colegiado; entre sus contribuciones se encuentra la eficaz resolución de impugnaciones durante los procesos electorales 2011 y 2104.

Rafael Pérez Cárdenas, con el talante sobrio y mesurado que le caracteriza agradeció la deferencia y manifestó su convicción de que quienes conforman la sala constitucional-electoral seguirán cumpliendo a cabalidad sus delicadas funciones de ser garantes del derecho constitucional y de los derechos fundamentales de los ciudadanos nayaritas.

La ubicación de Miguel Ahumada en la sala constitucional electoral, despertó algunos comentarios, al considerar entre analistas del foro judicial actual, que al ser designado de nueva cuenta presidente del TSJ Pedro Antonio Enríquez, se le ubicaría en la presidencia de la sala penal; empero al llevarlo a su actual posición, se generaron algunas expresiones en el sentido de que esta designación le permite seguir atendiendo las importantes tareas de estudio y operación contractual que le asigna el jefe político de las instituciones de la entidad.

Al día siguiente de su nombramiento Pedro Antonio, está llevando a cabo una serie de trabajos de análisis y ponderación de las funciones sustantivas del poder judicial, en breve se espera la presentación de un nuevo plan de desarrollo institucional, que puede traer algunas sorpresas en el interior de la burocracia y de la escuela judicial; de una cosa estamos seguros, la necesaria vinculación con la sociedad de las modificaciones constitucionales y el nuevo sistema de justicia penal, se verá fortalecida; socializando hacia el tejido social, estos nuevos paradigmas jurídicos que se han impuesto desde la centralidad judicial de la Suprema Corte y el Congreso federal.

ETICA JUDICIAL

Las disciplinas sociales que deben estar imbricadas con la función de administrar justicia, son entre otras, la ética, y no estaría de más que se rehabilitara el argumento olvidado, las omisiones en la investigación jurídica, la reflexión teórica (y práctica) sobre la ética jurídica, y particularmente la judicial; inmersos como estamos en la centralidad de la política, hemos olvidado que el derecho judicial debe ser enriquecido por la sociología política, para que el juzgador entienda el impacto social que tienen sus sentencias, que se imbrican en las comunidades en dónde actúan.

En la cultura jurídica mexicana, se ha explorado sobre el contenido ético de la procuración y administración de justicia; y si nos atenemos a los considerandos y justificaciones que dieron origen a la trascendental reforma de julio de 2008, su resultado fue absolutamente demoledor, esta reforma constitucional cimbró de arriba abajo todo el aparato de procuradurías y tribunales de justicia, incluyendo la PGR y la SCJN.

Este cambio de 180° obedeció al gran atraso, ineficacia, corrupción del sistema judicial, que impide darle vigencia plena a las garantías individuales y a los derechos fundamentales que consagra la Carta magna; se buscó brindar la adecuada seguridad jurídica a los ciudadanos, dada la enorme desconfianza que se encuentra extendida en el aparato de procuración y administración de justicia.

El objetivo superior de las reformas, es el hacer un real ajuste del sistema de justicia a los principios de un Estado democrático de derecho, para defender adecuadamente las garantías de las víctimas y acusados; que sean imparciales sus juicios e implantar políticas realmente eficaces contra el flagelo de la delincuencia organizada que se han filtrado e integrado en los cuerpos de seguridad pública de los Ayuntamientos, Fiscalías y entidades del gobierno federal.

La reciente ordalía de la policía municipal asociada con los delincuentes en Iguala, Guerrero, es una muestra de la violencia infinita de lo que son capaces de hacer los policías delincuentes o al revés, los delincuentes que funcionan como policías.

Le dije al ratificado presidente del TSJ, que no estaría demás, explorar la Prudentia, el Fornitudo, la Temperantia y la Iustitia; esas viejas virtudes que los romanos exigían de sus jueces, que no sería un arcaísmo el hecho de que se desempolven textos añejos, de aquellos que le dieron sustento a la carrera de abogado y del juzgador; es menester poner en la lupa del análisis a las cualidades personales de los jueces que tenemos en la entidad.

Al revalorar la ética que todo juzgador debe tener en sus delicadas responsabilidades, se le manda el mejor de los mensajes a la sociedad, -a la cual se deben- tenemos que juzgar a nuestros juzgadores con el mejor de los ánimos para mejorar de manera sustantiva las funciones jurisdiccionales; en esas vainas anda el togado…

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