LA HORA ESTELAR DE PEDRO ANTONIO

Luis Ignacio Palacios 15/09/2014 Comentarios

Pedro Antonio Enríquez Soto, rindió el viernesel que será su cuarto informe de labores al frente del TSJ y del concejo de la judicatura estatal; tiene mucho que informar a sus pares, a los otros poderes, a la sociedad y a lo que llama “la familia jurídica” de la entidad; y su productiva  gestión tenemos que verla bajo la óptica del difícil papel que le representó haber sido ungido como titular del poder judicial en el sexenio precedente; parte de un proyecto transexenal, cuyo complemento pudo ser conjurado por el entonces diputado Juan Antonio Echeagaray, el procurador de siete años, cuya reforma subrepticia fue desactivada en singular forma en el congreso.

A la llegada de Roberto Sandoval como ejecutivo estatal, para el poder judicial se le tejieron varias leyendas, de entrada los magistrados chapulines estaban la mar de nerviosos, porque trascendió que se iba a llevar a cabo la contra reforma, para dejar al pleno de magistrados únicamente con once integrantes; empero, el gobernante y su gente, supo actuar con diligencia y tino político; los magistrados perfectamente que en Roberto se personifica una versión del gobernante hegemónico.

La implementación del nuevo sistema de justicia penal, a las semanas de iniciado este gobierno, les dio una plataforma de relaciones inter institucionales que posibilitaron la construcción de una excelente relación que hasta ahora se ha tenido, de Pedro Antonio, directamente con Roberto Sandoval; pese a los frijoles negros en el arroz que se han cometido por los excesos de algunos magistrados y jueces venales, cuyos desaguisados han trascendido hasta el ámbito de la oficina del gobernador del Estado.

Hoy, el magistrado presidente puede dedicarle algunos renglones de su discurso a lo que le representó el esfuerzo personal, su costo familiar, de entregarse de tiempo completo a la alta responsabilidad que ostenta; podemos calificar que el haber encabezado de tal manera todas las acciones colectivas del personal de apoyo, de la judicatura y de los jueces, será inserto en la historia reciente del poder judicial como una administración  que llevó a un nivel superior las funciones sustantivas del poder judicial para con los justiciables y la sociedad.

Una de las vertientes que ningún otro presidente del TSJ y del CJE había realizado, es la exploración que llevó a cabo sobre la socialización de la función jurisdiccional en los municipios; y preocupado por la falta de conocimientos mínimos de la sociedad sobre las funciones judiciales, desarrolló varios programas de vinculación del poder judicial con la sociedad, con los ayuntamientos y sobre todo, demostró que sembrando en las escuelas de educación primaria y media, con los padres de familia, la nuevas generaciones pueden adquirir valores y conocimientos que les reforzarán su proceso formativo.

Al escriba le consta sus momentos de enojo y de rabia ante la cerrazón y apología de decisiones judiciales que dejaban mal parado al poder judicial frente a la sociedad, sufría en carne propia las faltas de sus inferiores y la vergüenza del deterioro jurisdiccional.

IMPLEMENTAR LAS REFORMAS

Le correspondió a Pedro Antonio, la dinámica vertiginosa de reformas constitucionales, nuevos paradigmas jurídicos en derechos humanos, la nueva ley de amparo, el nuevo modelo de procuración y de administración de justicia de corte adversarial y participar con Miguel Ahumada en la parafernalia que significa modificar la estructura administrativa de los dos poderes, la fiscalía y el poder judicial, para implementar en la entidad este nuevo modelo de justicia penal.

Cursos de todo tipo, capacitación a todos los niveles, técnicas de investigación en la fiscalía, nuevos roles de los ministerios públicos y defensores de oficio; urgar entre los jueces si están aptos para el NSJP, proyectar y revisar las reformas a la carta local, implementar junto al fiscal de hierro todo lo conducente con las normas secundarias y lo que representa la vigencia del nuevo código nacional de procedimientos penales; un trabajo que han llevado a cabo, junto a la carga normal de trabajo que le es propio al poder judicial y a todas sus instancias.

Y además, por méritos propios, merced a su grado académico de tener el doctorado en derecho constitucional, es parte de los organismos nacionales, la conferencia nacional de tribunales estatales y otras monsergas de este tipo; como parte de las vacas sagradas del derecho constitucional, todos sus pares de la república se sorprendieron cuando hace un par de años, hizo lo que ningún presidente de tribunal estatal alguno imaginó hacer: demandó ante la Suprema corte de justicia de la nación y al consejo de la judicatura federal, el pago de los servicios de las miles de notificaciones que el poder judicial estatal les hace a los comodinos jueces de distrito y magistrados de los tribunales federales del vigésimo cuarto circuito.

Bajo una singular interpretación de lo que debiera ser el federalismo judicial, están en la espera que el CJF resuelva a favor  la demanda del poder judicial de Nayarit y paguen esos dos o tres millones de pesos, cuya cantidad es lo de menos, lo importante es sentar el precedente para el reordenamiento de las relaciones inter institucionales del poder judicial de la federación con los poderes judiciales de los Estados; tan solo con esta acción pasará a ser la magistratura de Pedro Antonio, como única y trascendente.

En el ámbito de lo privado, debemos de reconocer su probidad y honradez intelectual con la que se conduce; el escriba desconoce que haya hecho uso de su puesto para acosar sexualmente a sus colaboradoras, como era consustancial en otras presidencias, dónde siempre hubo favoritas del presidente; y en cuanto al manejo de la independencia de los jueces de primera instancia y las salas de tribunal, no conocemos acción venal de recomendación alguna.

Pedro Antonio es un hombre lúcido, capaz e intelectualmente maduro, tiene la suficiente cultura jurídica para darle prez a la judicatura que ha representado; deja un sitial muy difícil de llenar, su talante y prestancia personal merece hoy todos los reconocimientos que se le pueda prodigar. ¿Sus debilidades..? permitió que amigos y compadres hicieran actos que enlodaron la administración de justicia, y que le apostó en el CEJ al olvido de las faltas y venalidades de secretarios y jueces que fueron denunciados.

Tiene todos los atributos para sustentar su reelección, sin duda alguna; empero tal decisión ya no le compete a su persona; se lleve a cabo o nó, hoy, es su hora estelar, puede sentirse satisfecho de haber llevado al poder judicial a la imperiosa dignificación que implica los tiempos que vivimos, somos menos aldeanos que hace cuatro años y en su magistratura, dejó sentadas las bases para el mejoramiento integral de la institución a su cargo.

Contacto: cronicaslip@gmail.com

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