REVALUAR AL SEPTIEMBRE PATRIO

Luis Ignacio Palacios 03/09/2014 Comentarios

Desde siempre, el mes dedicado a la patria me ha seducido; producto de una educación de aquellas enseñanzas de mis padres, la escuela que sembraba el nacionalismo revolucionario, una ideología que fortalecía nuestro tejido social en la mitad del siglo pasado; bandera nacional, himno, poemas a los héroes, a las gestas de nuestros hombres que formaron el país; y el policromo adorno de la plaza principal, de palacio de gobierno, del jardín de los constituyentes.

La solemnidad instantánea de la ceremonia del grito, que arroba a la gente apelotonada frente al balcón central de palacio, para escuchar la proclama del gobernador en turno a los héroes “que nos dieron patria” el tañir de la réplica de la campana del cura de Dolores y luego, el tremolar cuidadoso de la enseña nacional; todo eso lo viví junto a mi abuelo, junto a mis padres, luego junto a mis hijos, y ahora lo hago junto a mis nietos.

La educación laica tiene sus ventajas, no le ponen servidumbres absurdas a los niños, la religión en el proceso formativo, son auténticas orejeras que impiden el adecuado desenvolvimiento de las facultades cognitivas de los educandos. Nada puede ser tan confortante y prometedor que una mente sutil, que estudia los rudimentos de la naturaleza y las formas de nuestra sociedad.

Ahí, aprendemos el concepto de “patria”, el territorio común de todos los mexicanos, con la enorme herencia que esto trae consigo, las grandes epopeyas de nuestra nación y del cómo –casi sin darse cuenta- los mexicanos hemos construido este, nuestro gran país; por eso y por otras muchas cosas, quiero a septiembre, como algo muy mío, aquí, a mis adentros de la conciencia crítica, con el dolor que me causa que los nuevos gobiernos, las nuevas autoridades educativas no emprendan grandes jornadas cívicas para la recuperación de los valores del nacionalismo mexicano.

Y tomo en cuenta a nuestros literatos, pero el mexicano de hoy, puede ser un ciudadano de la sociedad digital, esta aldea global ya anunciada por Mc Lucan en el siglo pasado, podemos –y debemos- ser ciudadanos del mundo sin perder nuestras singularidades del mexicano; ¿qué y cómo somos..? más que unos ladinos por el pésimo mestizaje, me voy con la tesis de Vasconcelos de la misión de la raza iberoamericana, la quinta raza, a la cual denominó “cósmica”.

El mexicano, o lo mexicano, es un mosaico de muchos regionalismo, que en lo general contiene los atributos que nos son característicos, traemos un fardo de aflicciones y de virtudes ciudadanas, somos astutos, inconformes y en ocasiones generosos; frente a los valores colectivos, hemos desarrollado una conciencia colectiva de saber que el patrimonio moral común de los mexicanos, debemos preservarlo; de ahí el por qué se justifica una educación laica y nacionalista en las nuevas generaciones.

Debemos re evaluar septiembre, no tan solo para escuchar música con mariachi, comer antojitos, birria y tomar tequila en jarro; sino para que nuestros hijos y sus hijos comprendan a cabalidad lo afortunado que somos de vivir en este país; que con problemas y todo, la insatisfacción ciudadana, es el impulso primario para ser mejores, para mantener la inconformidad creadora.

De ahí el porqué es imperioso el conocimiento de la historia patria, para apreciar la epopeya de México, y así exigir más de nosotros mismos y a nuestros gobernantes para que no se desvíen en ejercicios estériles de política improductiva.

Quisiera que hubiera concursos de baile regional en las colonias de Tepic; en cada plaza juegos típicos; concurso de escoltas, de bandas de guerra, de coros interpretando el himno nacional; concursos de declamaciones épicas y ¿por qué nó..? un concurso de oratoria, para que los mudos y torpes de hoy, conozcan el florilegio y la elocuencia de nuestro lenguaje.

Todo eso quisiera, por mi patria, por mi familia grande, por este septiembre querido…

Contacto: cronicaslip@gmail.com

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