¿EL SUTSEM TIENE RAZÓN? NÓ, NO LA TIENE

Luis Ignacio Palacios 02/04/2014 Comentarios

Los últimos diez, quince años, han sido de cambios trascendentales en nuestro sistema político, cambios y mutaciones que se expresan en todos los órdenes de la sociedad y del gobierno; el ejercicio del poder ha sido también modificado en este nuevo territorio; son los espacios de la post alternancia en el cual se expresan cada uno de los actores sociales, gremiales, incluso, los poderes fácticos se han adaptado a los nuevos condicionantes, todo esto subyace en los cambios de la sociedad, del poder y de la estructura jurídico política que define a nuestro país.

Lo que ha sucedido es, una oleada de democratización de la vida nacional, las entidades de la república no  han sido ajenas; el librito nos lo dice, se redefine el cambio histórico, se establecen nuevos criterios de pertenencia, y dentro de lo deseable (ésta es, el sustrato de la política) se construyen las inter relaciones entre el pueblo y sus diferentes niveles de gobierno; en este proceso, se quedaron entrampado los sindicatos oficiales, la runfla de malandrines que uncidos al Estado burocrático y anti democrático, cumplieron su función corporativa para darle legitimidad y votos.

Los sindicatos de burócratas como el que existe en Nayarit, siguió hasta el gobierno rústico de Rigoberto Ochoa, en el ejercicio de su función, cómplice de los excesos de los gobernantes, obteniendo sustanciales gananciales, y dada su naturaleza corporativa y dependiente del gobierno en turno, no supo visualizar los cambios constitucionales que impulsó el gobierno de Salinas y que iniciaron la remodelación del sistema mexicano.

El gobierno de Antonio Echevarría, tuvo excelentes intenciones de democratizar la vida sindical de sus burócratas, empero, careció de talento, imaginación y cuadros para llevarlo a cabo; al final sucumbió dejando incólumes los enclaves sindicales en el gobierno, fundamentalmente el Snte y el Sutsem; hubo algo de contención a sus inagotados apetitos; ellos ven solo a las instituciones de gobierno como la madre nutricia que está obligada a mantenerlos, en condiciones óptimas de trabajo, solo seis horas de labor y un chingamadral de cononjías, entregas económicas de todo tipo, llegando a extremos inimaginables, absolutamente rocambolescos.

Tal cual fue el gobierno del sátrapa gonzález, ahí al final de su mandato, se fraguó el más grande atraco a las finanzas del Estado y de los municipios, la perversa maquinación trajo como consecuencia, miles de basificados empréstitos en un esquema de locura, herencia maldita para dejar maniatado a este gobierno, demenciales incrementos que solo un enajenado como ney gonzález pudo concebir y operar con la oprobiosa complicidad del sindicato de burócratas y su dirigencia caciquil que en su persona y sus incondicionales, reciben jugosas dádivas por un sinfín de conceptos inimaginables.

LA FIESTA SE FUE AL POZO

Este gobierno estatal y el de la ciudad capital, han actuado con enorme racionalidad política, forzado por la camisa de fuerza heredada por el sátrapa, transitó del autoritarismo consensual a un régimen de la desconfianza, la hegemonía del gobierno tricolor, tuvo un escenario de diversidad polarizada, radicalizada por la acción política de un sindicato que no se ha percatado que su naturaleza ha dejado de existir, que el nuevo marco jurídico político los ha superado, están ya en las vitrinas de la historia de los gobiernos corporativos que los necesitaban para acciones partidarias en los procesos electorales.

La cultura sindical se estratificó, se pervirtió, llegó a extremos de ofensa pública, la entrega de una serie de obsequios del poder a la líder Agueda Galicia, por el simple hecho de negociar las actualizaciones salariales se ha mantenido, sin informarle a la base sindical; las herencias de lo inexistente, fondos de retiro que fueron ellos precisamente los que rechazaron los esquemas de capitalización desde el gobierno de Rogelio Flores Curiel; es decir, no quisieron evolucionar.

Hoy el Pri, el partido que antes los tenía en su seno, ya no es el poderoso adhesivo de lealtades, hoy es una entelequia su relación corporativa con el Cde del Pri local, los desencuentros con el gobernador Roberto Sandoval,  han sido producto de una enajenación sindical, ellos, gritan, reclaman, mienten, ocultan, se sienten dueños de los recursos del pueblo, de los criterios con que el gobierno debe prodigarles “sus dineros”.

Y ante la respuesta de Roberto, de Héctor Gon-Curi el edil de nuestra ciudad capital, ellos han  urdido todo tipo de lances, a cual más de ridículos y de rocambolescos, son los detritus de una sociedad que ha cambiado, y el sindicato actúa en el territorio de la sin razón, construyendo el más grande desprestigio que puede tener sindicato alguno; hoy, además de ser contestatarios ya se han trocado en auténticos provocadores, amenazan hasta lo indecible, llegan al dintel de los ilícitos.

Hoy el sindicato de Agueda y sus adláteres, deben darse cuenta que su batalla está perdida de antemano, que no regresarán los tiempos idos en que sus apetitos descomunales iban a ser satisfechos; hoy, el gobierno y la sociedad ya no reconocen los pactos corporativos, de ahí el porqué ya no existe el vínculo de dinero por sus adhesiones; los gobiernos estatal y municipales, están –lentos y condescendientes- modificando los esquemas financieros con el Sutsem; tiempo es que se resuelvan en definitiva, no hay recurso que les alcance…

Contacto: luisi48@prodigy.net.mx

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