EL PODER DEL AFICHE

Luis Ignacio Palacios 20/02/2014 Comentarios

La propaganda, suele confundirse con la publicidad; es una línea muy tenue lo que hace diferentes estos conceptos, que se refieren a una serie de actividades humanas, propias del poder de la iglesia católica, de la emergencia mercantil en la sociedad moderna y en el poder político desde los gobiernos finiseculares.

En efecto, la propaganda, viene de una encíclica que emitió el papa Gregorio XV, la Propaganda Fide, para ir a capturar fieles al Africa o al lejano oriente “pro” “pagan” “os”; y la publicidad, creo que desde la vieja Roma, algún comerciante avezado dijo que sus productos tenían “precios módicos”, el cuento es que  propaganda se refiere a las acciones –casi siempre exageradas- de un líder, de un gobierno, de un partido, para difundir las bondades de su permanencia o ir en pos del poder público.

Y la publicidad, se refiere a las acciones de difusión de mercancías, todo de índole mercantil; aunque me dijeran algunos, muchos políticos se publicitan más que si fuesen mercancías.

Existen varios tipos de propaganda, la que se genera en los procesos electorales, toda campaña política es un despliegue de poco o mucho ingenio para llevar al inconsciente colectivo electoral, la figura de un candidato a tal o cual puesto; otro es aquel, que deviene de la obligación que tiene el Estado de informar oportunamente a sus gobernados de lo que hace en el ejercicio de sus funciones; aquí, el pasito es pequeño, de la obligación de informar al despliegue descomunal de la propaganda gubernamental.

Hoy, todos los gobiernos tienen este signo, el de la propaganda política; y en la medida en que se diversifican los medios de comunicación, en esa misma medida evoluciona hasta haberse convertido en el instrumento más eficaz del gobernante de un Estado moderno, hoy la propaganda está precedida de sesudos estudios colectivos y sondeos de opinión de un determinado conglomerado social.

Esta larga introducción viene al caso, porque hace un par de días, el gobernador de los nayaritas, Roberto Sandoval,  insertó en su muro de la red social del Facebook, el primero de varios espectaculares ya se encuentran diseminados por el Libramiento carretero y, suponemos en todo el territorio de la entidad.

Este promocional, tiene una fotografía con dos bellos rostros, muy mexicanos, una madre de familia joven y una pequeña niña, sonriente y con expresión festiva. Las frases son contundentes ”Mas tranquilidad… Mejor Nayarit…. Recuperamos nuestro Estado”  y un poco más abajo el logo “Gobierno de la gente”, la impresión es impactante sin duda.

¿QUIEN SE LO DISCUTE..?

Poca gente sabe con certidumbre en dónde están los límites de lo que es propio de la política y lo que es característico de la propaganda; el gobierno del Estado, con este y otros promocionales, sabe que le está dando en el clavo, el haber abatido la densidad delincuencial, que eran los dueños de avenidas, calles y colonias enteras de la ciudad de Tepic, para mantener el clima de paz, de civilidad que hoy permea en todo el territorio de Nayarit.

Y la obviedad es manifiesta, el claro, clarísimo mensaje es para el sátrapa ex gobernador anterior; la metáfora funciona y funciona bién; Roberto recuperó el Estado para que la ciudadanía toda tenga mas Estado, mas instituciones públicas que al servirle al ciudadano, son la base de toda administración gubernamental eficiente, este mensaje se mete hasta la médula de todo aquel que piense un poco en el significado  de estas tres palabras “Recuperamos nuestro Estado”.

He ahí lo que los expertos llaman “el concepto de imagen” aserto que debemos entender como el proceso ajustable de fijación popular, mediante el cual –la imagen espectacular- el algo se refleja en el todo –el gobierno eficaz- esta propaganda gubernamental busca y encuentra caminos de receptividad, provoca a su vez, una respuesta contagiosa.

El poder y la política viven de la adhesión multitudinaria; y el gobierno de Roberto Sandoval una vez más, sabedor de la oportunidad de los tiempos en el ejercicio del poder, nos sorprende con esta modalidad, la elocuencia de un afiche, que es tanto o más contundente que un elaborado discurso o los arrebatos de una pasión mediática; en este ejemplo vemos la eficiencia de un diseño que genera la emoción que va detrás de todo instinto de imitación (del ciudadano adherente a su gobierno) y que funciona como el eslabón de un vínculo, “el gobierno de la gente”.

Roberto Sandoval, es un hombre público forjado en las adversidades del escalafón partidario, practica su liturgia personal, en su oficio de la política sabe que está inserta la raíz del oficio de la propaganda, hoy lo confirmamos, el gobernante de los náyaros es un excelente publirrelacionista; atributos que tiene que acreditar en breve, para poder nominar candidatos y saber apaciguar a los insumisos (si es que habrá algunos) que no estén de acuerdo con el rediseño de la reproducción del poder.

Si hace dos mil años Demóstenes afirmó “que los oradores no hacen sino hablar como el pueblo quiere que hablen..” hoy Roberto puede gobernar cuando expresa con símbolos en un afiche, con acierto, aquello de lo que el pueblo tiene conciencia.

Contacto: luisi48@prodigy.net.mx

 

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