GOBIERNO FUERTE, DÉBIL OPOSICIONES

Luis Ignacio Palacios 06/02/2014 Comentarios

Sin duda, para hacer explicaciones convincentes, debemos acudir a la socio sicología del mexicano, y específicamente de los nayaritas, somos una comunidad singular cuyos perfiles son propios, los que, expresados en el escenario de la política partidaria, nos hace un pueblo eminentemente fiel al partido revolucionario institucional; los escasos líderes opositores que de vez en cuando surgen, lo han dicho, “la gente trae el Pri en los genes..” dicho este introito, por la bonacible condición que se presenta en este año electoral, para el gobierno de Roberto Sandoval.

Todos los estudios de la sociología política y la nueva ciencia del marketing así nos lo indican, los procesos electorales son en una gran medida, el examen que tiene el ciudadano para evaluar y juzgar al gobernante y a su partido que se encuentra en el poder; en el caso Nayarit, bajo el mandato de Roberto, las encuestas de final de año pasado, y el resultado de la fallida alianza de las pobres oposiciones que en la entidad representan el Pan y el Prd, le presenta un escenario con un mundo de posibilidades de reproducción del poder, para mantener el congreso y los principales municipios en sus manos.

El hecho –guste o nó a sus críticos- radica en su fortaleza política, tiene varios pilares de su administración que sostienen dicho poderío; en la cúpula está su hegemonía política, la cual opera con selectividad y con tiros de precisión; desarrollo social con Orlando Jiménez; procuración de justicia y combate a la densidad delincuencia con Edgar Veytia; obras públicas diseminadas por todo el territorio estatal, con Gianni Ramírez, y turismo aunado al manejo de medios con Raúl Rodrigo.

Con menos protagonismo, el manejo de la política interior que sigue siendo en algunas cuestiones arenas movedizas en las contradicciones con los enclaves caciquiles de la burocracia y el Snte; el férreo control en administración y finanzas, la mancuerna de Siller y Apaseo, mantienen la casa en orden y el diseño de las derramas de los dineros públicos sigue a pie juntillas el sincrético modelo del gobernante, atender lo prioritario para los grandes conglomerados sociales, los que menos tienen; y la profusión de las inversiones públicas en infraestructura urbana y rural.

Es el diseño y operación de un gobierno comprometido con su enorme base social, el resultado de la rentabilidad electoral, ya no le corresponde del todo al gobernante como jefe político de la entidad, sino a la gente que tiene en el Cde de su partido y, sobre todo, en aquellos hombres y mujeres que resulten agraciados con la nominación de candidatos a diputados, regidores y ediles; el quid del asunto está en la toma de decisiones, y es ahí donde veremos al Roberto Sandoval en su primer ejercicio para la reproducción del poder.

REGLAS DEMOCRATICAS

Tratándose de la cultura anti pri, el modelo mexicano, al volver el tricolor de una alternancia, les representa a las oposiciones y sus seguidores, el argumento baladí de que tendríamos de nuevo el Pri autoritario, represor, antidemocrático y azás incluyente; estos son sus limitados argumentos, ellos que se beneficiaron enormidades con la alternancia, al ser incapaces de mantener el gobierno en sus manos, hoy, se conducen como anacoretas en la política electoral y sus procesos de pre campaña.

Sin embargo, estos años de alternancia en el poder presidencial, permitieron importantes y trascendentales avances de la sociedad en sus reclamos para obligar a los gobiernos, de los tres niveles de gobierno, a conducirse bajo nuevas reglas que fueron adicionadas a nuestro sistema, para un mejor control del legislativo sobre el ejecutivo, transparencia y rendición de cuentas, paridad de género, respeto irrestricto a los derechos fundamentales y políticos de los ciudadanos, por solo citar algunas de las modificaciones del Estado mexicano del siglo XXI, frente al arcaísmo del viejo Pri del finales del siglo XX.

Si estudiamos un tanto la historia reciente de nuestro país, veremos que las reformas que la gente reclama para mejorar nuestro sistema político, no deben depender de un solo líder, porque no es una manera eficaz para lograr transformaciones institucionales; hoy, vemos que la presidencia de Enrique Peña Nieto actuó con la inteligencia suficiente para obtener enormes dividendos con el inicial “pacto por México” que ha desembocado en las reformas de gran calado que apenas se implementan.

El gobierno de Roberto Sandoval, ha tenido el mérito de adosarse al régimen presidencial y a la figura de su titular, la generación de recursos públicos para los grandes proyectos y obra pública de esta administración, en el escenario de la contienda electoral, constituyen los más grandes activos de una administración que busca su reproducción.

Ante los cuales, con las incapacidades políticas que tienen las oposiciones, poco o nada pueden hacer; les falló la alianza electoral, por una sencilla razón, sus dirigencias nacionales, actúan con un poco de racionalidad política, son decisiones que escapan al voluntarismo tan rural y aldeano que tienen sus líderes en la entidad.

La fortaleza política de la que goza el gobierno de Roberto, no es una invención de medios o artilugios de marketing; es solo eficiencia de la gestión pública.

Contacto: luisi48@prodigy.net.mx

 

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