LA BIENVENIDA

Luis Ignacio Palacios 25/09/2013 Comentarios

Sin duda, la sesión de bienvenida que el pleno del tribunal superior de justicia les prodigó a los nuevos magistrados, Rocío González, Roberto Herrera y Miguel Ahumada, no tiene parangón alguno; desde que el poder judicial era renovado cada llegada del nuevo gobernante, no habíamos tenido la edición de este evento, que reunió al mundo del foro local, y a los principales secretarios del gabinete del gobernante, que fueron a cobijar a uno de los suyos, en la toma de la cabeza de playa para la ulterior operación de la hegemonía del grupo gobernante.

Experto ya en actos protocolarios de las relaciones inter institucionales, el magistrado presidente, Pedro Antonio Enríquez, acreditó las tablas de su patrimonio acumulado, se desenvuelve con fluidez en estos escenarios en dónde todos, funcionarios, litigantes y burócratas se comportan todos acartonados; la gente del poder judicial, no dados a la verbalización cotidiana, quedan en minusvalía ante el florilegio de argumentos que utiliza el togado.

Vista la ceremonia de bienvenida por medio de la transmisión de internet, pude interactuar con algunos de los magistrados ahí presentes; y colegir que, este inusitado evento tiene una significación mas allá de lo protocolario; tiene, un hondo significado político, porque de facto, fue una sesión de los tres poderes, el ejecutivo acreditado en la persona de su habitual representante; el presidente de la comisión de gobierno legislativo, Armando García y el tribunal superior en pleno, ante la presencia de los influyentes secretarios de finanzas y de la contraloría, hoy por hoy, la triada del poder, los más activos operadores de la política interior de la actual administración.

La presencia de los jueces de primera instancia, burocracia del poder judicial y los líderes de algunas organizaciones de abogados, le dieron un tinte de acontecimiento inédito en el decurso del cómo este gobierno implementa los cambios de las instituciones y de las dependencias para estatales, todos quisieron hacerse presentes, y los recién llegados apenas apuntaron su particular visión de la nueva y privilegiada posición que a partir de ayer asumieron.

Roberto Herrera y Rocío González, fueron lenes en su exposición primera, el mensaje de adhesión a la institución y el agradecimiento franco a la calidad de la bienvenida que les prodigaron; y Miguel Ahumada, confirmando con sus asertos de imbricar el plan estatal de desarrollo del gobernante en este nuevo escenario jurisdiccional, que sabe cuál es su destino manifiesto en el lapso de unos 12 meses…

A TRABAJAR ¿POR NAYARIT?

El aserto final de Pedro Antonio, fue puntual: “bienvenidos y a trabajar por Nayarit, que hay mucho por hacer .., hoy se inicia una nueva etapa en el Poder Judicial y la llegada de los tres magistrados será para el bien de la justicia de nuestra entidad.”

El escriba, lejos de adicionar o corregir la admonición del magistrado presidente, considera desde este espacio, que se perdió una excelente oportunidad para hacer algunas simples disquisiciones sobre los fines del estado y de la administración de justicia, los mudos magistrados que ahí están junto a los recién llegados deben encarar la realidad social que vivimos en  términos éticos de su experiencia, todos ellos son los artífices de concretar los fines del derecho.

En su caso, el problema es encontrar y resolver el problema del “derecho correcto” y después en última instancia la justicia; es lo que Bobbio considera el “problema deontológico del derecho”; encontrar el derecho “justo” es la esencia de la doctrina de la justicia; y dudo mucho que de los abogados de gabinete ahí representados puedan discernir sobre la esencia del derecho judicial visto como una representación simbólica de nuestra realidad.

Me llamó poderosamente la atención que un abogado tan culturizado como Pedro Antonio utilizara de manera restrictiva el concepto “justicia”, que, como bien debemos saber, a lo largo de la historia se le relaciona íntimamente, se le confunde con el derecho; que en el ejercicio jurisdiccional se nos aparece encapsulado en la justicia, bajo  los conceptos romanos de lo justo, lo debido, “darle a cada cual lo que le es debido o le pertenece..”

El vocablo justicia, es, una expresión que va ligada a la experiencia, a las estructuras mentales que posee cada grupo cultural; los usos más habituales del término justicia son: uno, el sentido ético que se manifiesta en una cualidad moral, necesario para el oficio de juzgar; dos, el sentido jurídico, se trata de entrar en concordancia con una ley, un marco de derecho dentro del sistema al que se pertenece; y tres, el sentido institucional al que se refiere el poder judicial, el conjunto de instituciones responsables de administrar justicia conforme a nuestro sistema.

Todas las ideas asociadas al concepto de justicia, son complejas; y debemos recordar que la justicia va inherente a la reclamación que se deduce en la litis, y contienen sentimientos de indignación de los justiciables que le exigen al estado el cumplimiento de la más delicada de sus atribuciones; al administrar la justicia de manera proba, expedita y profesional, se implica una relación deóntica, es decir, entraña el deber ser, en el constructo ético-político de la sociedad en que vivimos.., digo estas vainas no son para legos desde luego.

Contacto: luisi48@prodigy.net.mx

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