VARIACIONES DEL FERVOR PATRIO

Luis Ignacio Palacios 17/09/2013 Comentarios

Gracias a mis padres, tengo un profundo fervor patrio -que además de ser estrictos en la casa, eran maestros y los dos me dieron clases- y que chinga es ser hijo del director o de la maestra, de continuo era el declamador de poesías épicas todos los lunes por la mañana en los honores a la bandera. Así, tengo enraizados estos sentimientos de mexicanidad, de amor a nuestra historia y a sus símbolos patrios que en este septiembre se potencian, aprendidos con lectura de miles de páginas y que ahora comulgo con mis hijos y nietos.

Lo he dicho y escrito en múltiples ocasiones, los mexicanos en su mayoría, no tienen cabal conocimiento del cómo se construyó este gran país; la noche del 15 de septiembre, temprano fuimos con la nieta para que conviviera los momentos previos de la noche mexicana, la pequeña de apenas dos años, tomaba a través de sus ojitos, toda la iluminación policroma que desde palacio de gobierno, y edificios aledaños de la plaza inundaban el bien protegido espacio que a la postre estaría lleno para la ceremonia del grito que rememoró el gobernador Roberto Sandoval.

Todas las calles y andadores, en rededor de la plaza -incluyendo el patio del edificio de la logia masónica- estaban preparados con todo tipo de viandas, mesas y mesas de aguas frescas, levantadas las carpas, protegidos por las lluvias, decenas de burócratas, empleados de confianza, se preparaban para atender a las miles de gentes que ahí se congregaron; con la pequeña dormida en brazos, temprano nos retiramos y pude constatar que algunas familias estaban haciendo ya filas para cenar lo que el gobierno de Roberto les ofreció en esta noche, un responso simbólico para que el pueblo comulgue en esta verdadera religión, la de ser mexicanos.

Con el desastre que es la educación básica en el país, me pregunto de continuo, ¿en qué lugar son aprendidos por las nuevas generaciones, los principios de nuestra nacionalidad..? ¿Quiénes son lo suficientemente capaces para imbuír en la conciencia de los estudiantes, los valores de la nacionalidad de México..? a eso me refería líneas arriba, pocos en realidad pueden narrar los avatares que sucedieron para levantar el país que hoy tenemos y que sus gobiernos siguen disputándolo, y que bajo cualquier signo partidario, no están a la altura de los retos mayúsculos que hoy se nos presentan, entre otros, la disolución del fervor patrio.

El amar nuestro origen, está en los genes del ser humano, los grupos humanos se unieron por factores comunes de integración social, empero, existe el fenómeno de integración cultural de centros hegemónicos, hoy la aldea global de la comunicación a permeado en los principios y valores del ser del mexicano, éste es el quid del tema.

LA (IR) RESPONSABILIDAD DEL SISTEMA EDUCATIVO

La primera, sí es de los gobiernos y sus titulares; pero son los secretarios de educación a nivel nacional y estatal quienes debieran ser los principales impulsores de una revaluación de la educación cívica que se imparte en los niveles básicos; me dicen que ya esa materia desapareció de los libros de texto gratuito, si bien, la narrativa de la historia patria tiene muchas licencias, del modo en que nos han presentado a héroes patrios impolutos, sin sus humanos defectos, solo se conocen sus virtudes, como si ya al nacer estuviesen predestinados para la epopeya histórica.

Este es, sin duda un error de método, hoy, con la prevalencia de los medios extraescolares de educación, televisión, internet, redes sociales, se ha adocenado el sistema educativo tradicional; y no hemos visto en nuestras autoridades educativas, una chispa de inteligencia para que el estado mexicano reencauce la educación cívica de las nuevas generaciones, hoy ya lo vemos en las expresiones vociferantes de los enajenados tanto de eso que llaman “izquierda” como “derecha” contestatarios de la figura del gobernante y lo que representa, un irrespeto absoluto, una zafiedad e incultura extrema.

El sistema educativo actual, ha creado una nueva generación de mexicanos, una generación de cínicos, incultos y sin el cabal sentido de lo que significa el vivir en una sociedad como la nuestra.

El gobierno, no puede eludir esta responsabilidad, débese pues narrar de otra manera nuestra historia, para que los educandos mas achispados entiendan y aprendan a valorar la epopeya de la lucha independentista, la reforma, el proceso formativo de la nacionalidad mexicana, la revolución y el México plural, demandante que tenemos.

Que Hidalgo era un cabrón, que tenía hijos, y le decían “el zorro”; que el hijo de Morelos fue reaccionario –Juan Nepomuceno Almonte- que participó en el imperio de Maximiliano; que Juárez era abstemio; sí, pero su vicio era bailar y bailar toda la noche, que fumaba unos puros apestosos de tabaco sin desvenar; que Lerdo de Tejada fue un alquimista y célibe; que Melchor Ocampo, hacendado rico, tuvo amores con su nana e hijas con ella; que Villa era un obseso sexual, abstemio y le gustaban las malteadas.

Muchas y otras cuestiones personales de nuestros héroes deben conocerse, para medir que, hombres y mujeres con todos sus humanos defectos, se levantaron para luchar por el ideal de construir instituciones, en un país que fuera viable, para que los nuevos mexicanos tuvieran educación, y acceso a la riqueza que se obtiene por el progreso de los pueblos; la pasta que une a los mexicanos es –debe ser- el fervor patrio, que no lo  olviden…, hay que recrearlo.

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